Una noche en San Marcos

Por: Belén Guerrero

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San Marcos es famoso por reflejar cómo eran los barrios coloniales de Quito. A través del tiempo, y después de un gran esfuerzo por parte de la comunidad, nuevamente se admira su belleza. Hay varios negocios en el sector, maravillosos lugares decorados de maneras diferenciadoras, entre los cuales destaca Octava de Corpus, un restaurante que cada vez es más reconocido por la experiencia que ofrece al visitante, sea local o extranjero.

Jaime Burgos nos recibe calurosamente en su refugio, su restaurante, donde pasa la mayor parte del tiempo. Empezó hace 10 años con mucho ánimo y empeño para darle al Centro Histórico otra connotación. Jaime cuenta que años atrás, Octava de Corpus era lo único que se podía encontrar en la calle Junín. En aquella época, la municipalidad recién terminaba de darle cierta recompostura a la calle. Se arreglaron casas y veredas, se pintó las fachadas, y fue ahí cuando se inauguró el restaurante.

La oferta gastronómica es contemporánea, destacando la comida saludable. La gran variedad de platos incluye preparaciones con carne, pollo, langostinos y camarones, entre otros, pero el atributo diferenciador está en que su elaboración es libre de grasas. De esta forma, el visitante que viaja y está en constantes traslados, y que por o general cuando llega a Quito se afecta la altura, se ve satisfecho con comidas livianas.

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El precio promedio por persona es de aproximadamente $45 sin bebidas alcohólicas, pero la selección de vinos es tan tentadora que es difícil no redondear la experiencia culinaria saboreándolos. Atienden al público de lunes a sábado, de 13h30 a 22h30. Sin embargo, se hacen excepciones para atender en domingo con reservación previa y se ofrece un especial y exclusivo servicio. Del parqueo no hay que preocuparse, ya que la calle Junín es poco transitada y se puede estacionar prácticamente en la puerta del restaurante.

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La casa te sorprende desde el primer paso. El concepto se asemeja al de un reducto de arte, pero Jaime explica que más que aquello, lo que destaca es su pasión por la decoración y el arte, y la intensión de juntar elementos de distintas épocas con el fin de reconstruir la memoria de Quito. Octava de Corpus intenta reflejar al visitante las tradiciones de antaño, y para lograrlo utiliza piezas y adornos que se encontraban en las casas coloniales del Centro Histórico. El mayor porcentaje de sus clientes son turistas extranjeros, y este concepto los atrae al máximo pues pasar una velada en esta casa es como trasladarse en el tiempo, convirtiendo la idea de una simple comida a vivir una experiencia.

Los incontables detalles que aquí encontramos han sido elaborados o comprados por Jaime con la única ayuda de su esposa. Nos cuenta que con el paso del tiempo su colección se ha incrementado enormemente. Cada día encuentra un cuadro, canasta, biombo, silla, lámpara, piezas de cristal, y hasta cajones reciclados, que pasan a formar parte de la colección que sus clientes no cesan de admirar.

 

 

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Todo se ha comprado en Ecuador, a pesar de que algunas cosas fueron originalmente importadas, como los biombos de Pekín que datan de 1930, que después de ser heredadas por varias generaciones y traídos al país, llegaron a manos de Jaime. Los distintos orígenes y épocas de cada pieza dan lugar a una mezcla de estilos que ha requerido de una sorprendente creatividad para colocarlos adecuadamente.

Cada cierto tiempo la decoración cambia, tal vez solo un rincón o una sala entera, pero siempre hay constante movimiento por lo que cada visita es una experiencia nueva. Para Jaime, el ir y venir de muebles y adornos de un lugar a otro es su terapia, decorar y crear nuevos espacios es su pasatiempo, y hacerlo con creatividad es el reto.

La distribución de la casa involucra lo estético y funcional. En la planta alta está el restaurante, compuesto por tres ambientes diferentes, cada uno con personalidad única. En la planta baja se encuentra la extensa cava de vinos nacionales e importados, a una temperatura constante de 12 grados centígrados para mantenerlos en perfecto estado. Las opciones que ahí reposan permiten el maridaje perfecto con cualquier plato que se elija para la velada.

 

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Octava de Corpus cubre tres aspectos esenciales: el ambiente, la cocina y el correcto maridaje. Como dice Jaime, “aquí no nos demoramos media hora, una comida aquí es de dos horas, se viene a disfrutar”.

Octava de Corpus fue de los primeros establecimientos en obtener el distintivo Q que entrega el Municipio de Quito. También es merecedor de la Q de calidad del Ministerio de Turismo, fue seleccionado como Top Choice 2015, y es recomendación exclusiva y permanente de Lonely Planet.

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Cuadros informativos

HORARIO
Lunes a Sábados: 13h30 a 22h30

DIRECCIÓN
Calle Junín E2-164, Plaza de San Marcos

TELEFONO
2 952 989

MAIL
info@octavadecorpus.com