Por Lorena Ballesteros
Mili León es una emprendedora serial. En algo más de una década ha creado marcas, desarrollado empresas e invertido en otras. Entre sus habilidades se destacan la visión estratégica y la intuición de mercado.
Con este preámbulo parecería que les voy a narrar la historia de una empresaria del ámbito financiero, de esas que solo viven para trabajar y cuyo enfoque primordial es hacer negocios. Bueno, la verdad es que Mili sí es una mujer entregada a su carrera profesional, pero también es una persona sensible, con un sentido agudo de la estética y altamente creativa. Es alguien que, además, disfruta del tiempo en familia y se involucra activamente en la crianza de sus hijos, que aún son pequeños. Es sociable, alegre y muy intuitiva.

Mili León
Esa intuición le susurró al oído que debía estudiar Arquitectura, aunque ella sabía que, en el fondo, quería ser diseñadora de interiores. Claro que se debe reconocer que la voz de esa intuición fue la de su madre, Paulina Ramos. La mamá de Mili es ingeniera civil, cuenta con un título en bienes raíces y es su socia en proyectos actuales.
Con su formación profesional, Mili supo transitar desde la arquitectura pura hacia el diseño de interiores. Sin embargo, el salto no fue abrupto. Se dio paulatinamente cuando entró a formar parte del equipo de Adriana Hoyos. Si bien inició en el departamento de arquitectura, al poco tiempo ya había absorbido el conocimiento necesario para ponerse al día en otro tipo de proyectos, llegando a tener a su cargo el equipo de decoración.

Trabajó principalmente en proyectos residenciales y manejó con éxito a clientes exigentes. Mili reconoce que, más que una escuela, su paso por Adriana Hoyos fue una maestría intensiva que la catapultó para encaminarse hacia sus siguientes pasos, pues, como buena emprendedora, difícilmente podía quedarse quieta en un mismo sitio.
Así, con el apoyo de su madre trajo a Ecuador la representación de Caducus Folium, una franquicia internacional de diseño con sedes en Colombia, Nicaragua, Honduras, México, Costa Rica y Estados Unidos. A esta aventura también se sumó su hermana Gabriela. “Mi hermana es mi mejor amiga; ahora vive en Orlando, pero mantenemos la cercanía con llamadas y mensajes diarios. Ella también es diseñadora”.

Mili León
Fue con Caducus que emprendió en el campo del diseño interior, pero también en el de la decoración, porque a la vez importaban alfombras, muebles, cuadros y accesorios. Esa mercadería servía, además, para apoyar el trabajo de otros diseñadores de interiores.

Mientras proveían a terceros, se dieron cuenta de que en el mercado ecuatoriano había una carencia en la oferta de alfombras. Así nació Loom, una marca de alfombras que tiene su local en La Tejedora. Su valor agregado radica en que el equipo de trabajo está especializado en diseño interior y ofrece una asesoría personalizada. Los clientes pueden ir, tocar, ver, probar las alfombras e incluso importar productos según sus necesidades.
Cuando Caducus Folium cumplió 10 años en Ecuador, Mili volvió a arriesgarse. A pesar de la década en el mercado, la marca no estaba en el top of mind del consumidor, pero el nombre de Mili León sí se había consolidado. Ahí comienza Mili León Estudio de Diseño. Pararon la importación de muebles, decoración y accesorios, Loom continuó con su oferta de alfombras en la planta baja y el estudio abrió sus puertas en la segunda planta. Todo quedó integrado.

La acogida fue inmediata. Incluso la experiencia que tiene Mili en Casas Projects ha catapultado su marca, en el sector la conocían por su nombre. Su estudio se caracteriza por materializar el estilo y las necesidades de sus clientes. Su fortaleza está en que cada residencia que diseña hable de las personas que la habitan, más que repetir un estilo específico. “Yo creo que una casa debe hablar de las personas que la habitan y no del diseñador que la hizo”.
Se trata de crear un entorno que resuene con la personalidad y las aspiraciones de cada cliente. Su enfoque combina la sofisticación moderna con la elegancia atemporal, garantizando que cada proyecto refleje un estilo único. Ofrecen servicios en arquitectura, diseño de interiores, decoración, carpintería especial y construcción.

Han trabajado en su mayoría en proyectos residenciales, pero también en comerciales. Por ejemplo, en El Segundo Muelle que abrió hace unos años en La Tejedora, le dieron una nueva imagen a un restaurante que antes atraía a un público más adulto y ejecutivo. En Cumbayá lograron un aire tipo Ibiza/Tulum que conectara con la vibra de la alta cocina peruana. Asimismo, diseñaron un departamento en Naples, Florida, y ahora se encuentran trabajando en otro en el Chocó Andino.
Mientras Loom y Mili León Estudio transitan con solidez, Mili ha aprovechado para diversificarse. Entre en broma y en serio, dice que solo ha ejecutado el 10% de las marcas o proyectos que se le cruzan por la cabeza. 1882 Handmade Hats es un negocio de sombreros que su hermana Gabriela distribuye en Estados Unidos, y con el que también han participado en ferias a nivel nacional. Hacen sombreros de lana, paja toquilla y cuero para niños y adultos. A Mili le encanta ir a la fábrica, guiar a los artesanos de Otavalo con los que trabaja y sacar nuevas colecciones.

Otro proyecto que ocupa parcialmente su tiempo es el de las rosas. Su esposo, José Ignacio, es floricultor. El fuerte del negocio se orientaba hacia la exportación, pero cada San Valentín Mili diseñaba cajas de flores para envíos de distribución local. Con la llegada de la pandemia y para paliar un poco la crisis, reactivaron esa alternativa. Así comenzó Iris Roses. Hasta la fecha ofrecen cajas de regalo de 25 rosas de 60 centímetros con calidad de exportación.
Hasta aquí podemos hacer un recuento de su trayectoria: Caducus, Loom, Mili León Estudio, 1882 Handmade Hats, Iris Roses… y aún falta otro proyecto que le da mucho orgullo compartir. Mili es parte de la sociedad de Luna Corp, que maneja los tres restaurantes Lucía en Quito: Mall El Jardín, La Floresta y Luxemburgo.

Mili León
Su vinculación al sector gastronómico comenzó cuando viajó con sus mejores amigos a Medellín y conocieron “Déjate querer”, un lugar enfocado en mujeres que se daban cita para kitchen showers, baby showers y reuniones femeninas. Esa idea la trasladaron a “Pídeme la luna”, un restaurante que funcionó en Quito en el local de la Luxemburgo donde ahora está Lucía. El concepto ensalzaba el amor y así se convirtió en el lugar ideal para pedidas de mano. Sin embargo, ellos querían ser un hangout place más general, para todo público. Negociaron con la propietaria de Lucía y consiguieron la representación de los locales en Quito. El próximo local que abrirán será en el San Luis Shopping, en el Valle de los Chillos.

Si bien el diseño de los locales de La Floresta y de la Luxemburgo no estuvo a su cargo, sí participó en el diseño del local de El Jardín, lo que para ella representó un sueño hecho realidad.
Evidentemente, para tener tantos proyectos en marcha se necesita orden y estructura. Mili lo consigue todo. El negocio al que más tiempo le dedica es, lógicamente, su estudio de diseño y Loom. Iris Roses y la marca de sombreros son proyectos eventuales que se activan por temporadas en el año y que ya están bien encauzados. En Luna Corp forma parte de la toma de decisiones importantes, pero no le demanda tiempo en su día a día.

A lo que sí se dedica diariamente es al cuidado de sus hijos. Recuerda lo difícil que fue para ella quedar embarazada. Tuvo algunas pérdidas de las que ahora habla con valentía y gratitud, porque a pesar de que toda madre valora la maternidad, ella la atesora especialmente por el gran esfuerzo que implicó. Pasó sus embarazos en reposo. Sus hijos, Agustín y Matías, ahora tienen 5 años, y 2 años y medio, respectivamente. En las mañanas, mientras sus hijos van al colegio y a la guardería, aprovecha para trabajar en la oficina, atender clientes y visitar obras. Por las tardes, en la medida de lo posible, divide su tiempo entre la maternidad y el trabajo.

Mili León
Le gusta sentirse bien en su casa. Es un espacio que habla de su gusto personal con ambientes limpios, líneas rectas, pero con toques cálidos e incluso campestres. La luminosidad de su personalidad y su afición por el color blanco también se dejan ver en su hogar. Mili es una emprendedora que no para, es un faro en constante actividad.
