Bárbara Freile

QUITO

Por: María Gracia Banderas

Mayo-Junio, 2015

Bárbara Freile

 

 

Bárbara Freile es una arquitecta de gusto sutil y minucioso. Los detalles la apasionan y los lugares que se benefician de su experiencia son un reflejo de sus aciertos. Una profesional multifacética, pues además de dedicarse a la arquitectura, diseña muebles que muchas veces incorpora en sus proyectos.

 

Una de sus obras más recientes es una hacienda en el páramo del Cotopaxi. Un camino de árboles da la bienvenida a esta propiedad en la que la mayoría de espacios son una vitrina hacia el volcán. La casa, implantada sobre una larga planicie, se distribuye en dos plantas. Al interior, los espacios sociales toman protagonismo: dos amplias salas, una más familiar que la otra; una cómoda cocina donde el piso y las paredes parecen uno, un comedor de diario y otro más amplio y formal, completan la distribución.

 

El estilo es rústico, campestre, chic. Por la relación cercana con el cliente, Bárbara pudo involucrarse profesional y emocionalmente en la ejecución del proyecto. El acierto principal es la excelente distribución de espacios que hacen de ésta una casa cómoda para la vida de campo.

 

 

La fachada principal es longitudinal, de líneas rectas, en un amplio terreno plano donde sobresalen las gradas lobuladas de piedra invitando a pasar; hacia la otra fachada nos encontramos con un juego de volumetrías que dan personalidad al espacio, integradas entre sí a través de una paleta de colores armoniosos. La casa es el escenario perfecto para disfrutar la vida de campo en exteriores durante el día, y al caer la tarde abrigarse en su interior al calor del fuego que emana de sus majestuosas chimeneas de piedra.

 

¿Cómo se manejó el vínculo con el cliente para solventar las necesidades de diseño y arquitectura en esta casa?
Había una estrecha relación con los clientes y a la hora de tomar decisiones todo fluyó de la mejor manera. Los dueños tenían claro lo que querían y supieron trasmitirlo, además me dieron total libertad en el diseño. Respeté sus necesidades y anhelos y me atrevería a decir que tanto el proceso como el resultado fueron muy satisfactorios para ambos lados.

¿A qué concepto obedece la construcción?
Parte de una arquitectura que responde al entorno y se integra en él. Tomé en cuenta detalles estéticos y humanos para crear espacios cálidos y familiares. Factores como la luz natural y el calor del sol fueron determinantes en la implantación longitudinal de la casa, lo cual a su vez privilegió las vistas hacia entornos naturales, dando protagonismo al volcán Cotopaxi.

 

¿Qué buscaba el cliente para su casa de campo?
La casa está diseñada para plasmar atmósferas con memoria histórica de casas de hacienda, con un manejo contemporáneo de los espacios. Busqué expresar un conjunto amable que no choque, sino que se mimetice con el entorno por medio del uso de materiales naturales de la zona. Así reflejamos una arquitectura campestre que permanecerá con el paso de los años.
¿Cómo se distribuyeron?
La casa tiene aproximadamente 360m2 de construcción. La planta longitudinal está claramente dividida por un hall y una escalera que da acceso al dormitorio máster. En un extremo de la planta baja funcionan las áreas sociales y de servicio, mientras que al otro extremo se encuentran los dormitorios. Se quería una casa donde pudieran invitar a varias personas a pasar el fin de semana, para lo cual se hicieron varios cuartos con altillos que funcionan como pequeñas suites. La casa cuenta con un espacio de estar con comedor más informal,orientados y comunicados con un área social externa. En esta transición interior-exterior está la terraza que da paso a un amplio jardín.

 

 

¿Algún lugar cuya importancia sea mayor que otros?
Sin duda este espacio familiar. Cuenta con una salida generosa hacia el patio y es el lugar donde se dan la mayor parte de actividades de sus habitantes: un espacio amplio y cómodo para pasar el día disfrutando de agradables áreas verdes.
¿Qué materiales priman en la obra?
Se dejó el ladrillo como material principal de fachadas, combinado con un poco de piedra y teja de barro de plana negra. En el interior se quería personalizar más los espacios, así que se terminó con estuco, que generó un carácter específico. En los acabados utilizamos una amplia gama de colores que se complementaron con tumbados y pisos de madera natural de caoba.
¿También te involucraste en el interiorismo?
Participé parcialmente en la decoración interior. Diseñé y fabriqué algunos muebles en la casa como los de cocina. También diseñé la mayoría de lámparas que son de hierro forjado para la sala, dormitorio master y comedor. La idea fue recrear lámparas de haciendas antiguas. Evidentemente la dueña estuvo muy involucrada en la decoración del lugar, y trabajamos en conjunto para lograr que se plasme lo que ella quería para cada espacio.
¿Qué papel juega la iluminación en la hacienda?
La iluminación natural fue determinante en gran parte del planteamiento general de la casa, pues está ubicada en el páramo y el clima es bastante frío. Por esto, había que aprovechar al máximo el ingreso de sol para brindar luz y calor, y así acondicionar cada área.
¿Existe diferencia en la dinámica de construcción entre una vivienda y una casa de hacienda?
Cada casa tiene sus requerimientos, tanto funcionales como estéticos, que lógicamente son muy distintos en una casa de campo donde pasarás algunos días al mes, y una casa que será habitada a diario. Surgen otras ideas de diseño inspiradas en el lugar donde construirás la casa de hacienda distintas a las de una casa de ciudad.

 

También eres diseñadora de muebles…
Así es. Intento que los muebles estén en evolución constante, me gustar trabajar con materiales naturales y complementarlos con accesorios de metal y vidrio. Me especializo en muebles finos y de alta calidad. La idea es crear piezas únicas que reflejen las necesidades y gusto de sus usuarios.

¿Qué parte de tu carrera es la que más disfrutas?
Todas por igual. Pero si se trata de elegir lo que más disfruto es al empezar un proyecto, cuando se da una lluvia de ideas que luego van tomando forma. Es muy gratificante cuando el producto está listo, lo puedo palpar y compartir con quien lo habitará.
¿Estética o funcionalidad?
Los dos conceptos deben ir de la mano. La funcionalidad puede ser un punto de partida pero no puede ser concebida sin armonía, por lo tanto la parte estética es igual de importante. Lo que debe primar es un concepto para ser consecuentes con ello.
¿Qué planes hay a futuro?
Por motivos no tan planificados, me dedico al diseño de interiores. La arquitectura ha quedado un poco de lado y me he enfocado en hacer decoración. Los proyectos van desde oficinas y locales comerciales hasta casas, sin embargo esta hacienda fue un gran reto que logré cumplir. Me gusta mucho la versatilidad que me brinda el trabajar en este tipo de proyectos. C!