Por Caridad Vela

Camila encierra una dualidad muy interesante. En ella se resume la ilusión de quien recién empieza y la conciencia de entender exactamente el peso de lo que tiene entre manos.

Es hija de Rodrigo Andrade, CEO de Diamond Developers, y por ello creció viendo cómo se levantaban edificios, cómo se tomaban decisiones y cómo se construían relaciones con clientes, pero hoy ya no solo observa, ahora decide, diseña y ejecuta.

Su primer gran reto, Diamond Paradise, es el punto de partida de una forma de entender la arquitectura donde el diseño, la tecnología, la experiencia del usuario y el negocio no compiten, por el contrario, se integran. Pero más allá de eso, para Camila es un sueño convertido en realidad, gracias al inmenso esfuerzo que hizo para lograrlo.

Camila Andrade - Revista CLAVE Bienes Raíces Ecuador

Camila Andrade

¿Siempre supiste que querías ser arquitecta?
Sí, siempre. Nunca tuve ese momento de duda que suele tener la mayoría. Diamond Developers tiene mi edad, 23 años, es decir que crecí, literalmente, dentro del mundo de los planos, de las obras y en reuniones con clientes que ahora son parte de mi entorno cercano. Pasaba en la oficina desde chiquita, veía los dibujos, veía cómo trabajaban y sabía que quería hacer esto toda mi vida. Era mi sueño, era parte de mi cotidianeidad, y eso hizo una diferencia enorme, porque cuando llegó el momento de decidir no se trataba de probar algo nuevo, sino de seguir en algo que ya conocía.

¿Es decir que no hubo decisión sino continuidad?
Sí, pero el camino no fue fácil. La arquitectura es una carrera súper sacrificada, y no me refiero solo a la carga académica, sino al desgaste emocional, al ritmo, a la exigencia constante. Hay momentos en los que simplemente no das más, sientes que no puedes dar más, incluso tu salud se resiente, pero no me veía haciendo otra cosa. Cuando superas el agotamiento y revisas lo que has logrado, sientes la certeza de que estás en el camino correcto, y esa es la diferencia entre algo que te gusta y lo que es tu vocación.

Camila Andrade - Revista CLAVE Bienes Raíces Ecuador

¿Qué fue lo más duro de esa etapa?
El ritmo y la presión constante de responder. La dinámica era intensa, teníamos entregas que tomaban días completos de trabajo y se desarmaban en una revisión. Te rompían el proyecto el lunes y te pedían cambios para el martes, era muy fuerte. Pero conforme avanzaba en mis estudios dejé de frustrarme y entendí a “leer” lo que los profesores esperaban de mí y logré adaptarme. Los veía como si fueran clientes y eso provocó un descubrimiento enorme, porque me llevó a diseñar desde la necesidad del otro, no desde mi ego, y la arquitectura se trata precisamente de eso.

Es decir, ¿combinar lo conceptual con lo comercial?
Hay una ruptura muy grande entre las dos cosas, de hecho, hay líneas de pensamiento que oponen los dos conceptos. Muchos dicen que la arquitectura inmobiliaria no es arquitectura, es negocio, pero si el desafío es lograr que el diseño funcione en la vida real, eso la hace comercial porque el espacio no es un ejercicio académico, es un lugar que alguien va a habitar.

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Tu primer desafío profesional fue diseñar Diamond Paradise. ¿Cómo viviste ese momento?
Con una mezcla de emoción y presión. Fue una bendición, pero también una responsabilidad gigante porque ya no era un proyecto de universidad, era un proyecto de una empresa con una sucesión de aciertos arquitectónicos, era un edificio real, con personas reales que iban a vivir ahí y yo no sabía quiénes eran. Ese momento marcó un punto de quiebre, las noches sin dormir, la presión y la exigencia de mis estudios dejaron de ser teoría y entendí que todo valió la pena.

Camila Andrade - Revista CLAVE Bienes Raíces Ecuador

¿Pasar del diseño a la obra fue otro desafío?
Claro, el papel aguanta todo, la obra no. Hay algo que es súper importante entender, y es que la arquitectura no es individual, es un diálogo constante con ingenieros, con maestros y con todo el personal que tiene experiencia práctica, esa que no está en los libros, y sus comentarios son tan válidos que muchas veces te obligan a ajustar detalles para bien. Ahora ya no solo soy arquitecta, también soy constructora, estoy siempre en la obra viendo cómo se ejecuta todo, incluso atiendo clientes y hago marketing en redes sociales.

¿Cómo dar importancia al cliente en tu arquitectura, si no lo conoces al momento de diseñar?
El cliente es la pieza central, es la razón de todo y tu diseño debe resolver la necesidad de espacios para su vida, incluso modificando a su gusto lo que habías creado. Hay que saber escuchar, y afortunadamente hoy hay herramientas tecnológicas que te permiten hacer renders en minutos para mostrar los cambios al cliente. Tuve un caso con una cliente que quería transformar una parte de su departamento. Mientras ella hablaba y describía lo que imaginaba, yo tomé una foto del espacio, comencé a hacer ajustes, a interpretar lo que escuchaba, y en cuestión de minutos le mostré en un render de cómo podía quedar el espacio con los cambios que ella quería.

Camila Andrade - Revista CLAVE Bienes Raíces Ecuador

¿Qué papel juega la tecnología en tu forma de trabajar?
Es fundamental, no usarla sería absurdo. Antes un render se demoraba días, ahora lo hago en minutos, pero no se trata solo de rapidez, sino de lograr que el diseño sea visual para eliminar la distancia entre lo que se imagina y lo que se ve. Eso cambia completamente la experiencia del cliente y del arquitecto.

Camila Andrade - Revista CLAVE Bienes Raíces Ecuador

¿Cuál fue tu intención con Diamond Paradise?
Mejorar, siempre mejorar lo anterior, lo cual en mi caso no es fácil porque la empresa lleva más de dos décadas construyendo proyectos súper exitosos. A pesar de que creo que la arquitectura de Paradise representa mi mayor esfuerzo, mi próximo proyecto también partirá de la pregunta de cómo hacerlo mejor. En Paradise dejé un árbol dentro del edificio, diseñé todo alrededor de eso para que la gente tenga una experiencia distinta en su entorno inmediato. Hice un gimnasio que no se siente como gimnasio sino como un espacio para experimentar sensaciones de apertura, luz y energía.

Camila Andrade - Revista CLAVE Bienes Raíces Ecuador

¿Tu siguiente paso?
Esto recién empieza, el próximo año quiero sacar la maestría en arquitectura de interiores, porque la arquitectura es el esqueleto, pero el interior es donde realmente se vive y quiero profundizar para generar la experiencia completa, logrando una arquitectura exterior que sea distinta y afectando la percepción que los habitantes tengan en el interior de sus viviendas. Probablemente lo haga en Estados Unidos, siento que tengo que salir, aprender y ver otras formas de hacer las cosas. Lo que sí tengo clarísimo es que me voy para volver. Amo Ecuador, no lo cambio por nada.