
Derechos en acción: cuando el arte se convierte en la voz de los derechos
El pasado 02 de junio de 2026, la Subsecretaría de Educación, Deporte y Cultura del Distrito Metropolitano de Quito celebró la gran final del Concurso Intercolegial de Dibujo y Escritura “Derechos en Acción: Tu Arte, Tu Voz”, una iniciativa que reunió a 300 instituciones educativas de Quito con un propósito común: promover el conocimiento y el ejercicio de los derechos de niñas, niños y adolescentes a través del arte y la creatividad.
¿Cómo lograr que los derechos de la niñez se conviertan en un aprendizaje significativo?
La respuesta fue brindar a los estudiantes un espacio donde pudieran expresar, con libertad y creatividad, el derecho que consideran más importante, transformando sus ideas en dibujos, poemas y reflexiones que reflejaron su visión de una sociedad basada en el respeto, la igualdad y la inclusión.
El concurso fue desarrollado en coorganización con Charlotte English School, Ilvem Internacional y Tomatis Ecuador Oficial, aliados educativos que se sumaron a esta iniciativa entregando becas académicas, beneficios educativos y premios para los estudiantes, reafirmando su compromiso con la formación integral de la niñez y la juventud.
Como parte de una dinámica innovadora, cada trabajo fue elaborado en casa junto a la familia, promoviendo el diálogo entre padres, madres, representantes y estudiantes sobre los derechos de niñas, niños y adolescentes. De esta manera, el proyecto trascendió el aula y fortaleció el vínculo entre la escuela y el hogar, reconociendo a la familia como el primer espacio de formación en valores.
La ceremonia de premiación contó con la presencia de José Luis Torres, Viceministro de Educación; Juan Carlos Rodríguez, Viceministro de Gestión Educativa; Roberto Ibáñez, Viceministro del Deporte; quienes coincidieron en la importancia de impulsar iniciativas que fortalezcan la educación en derechos, la creatividad y la participación activa de niñas, niños y adolescentes.
“Derechos en Acción: Tu Arte, Tu Voz” demostró que cuando la educación, la familia, las instituciones y la empresa privada trabajan de manera articulada, es posible construir experiencias que dejan una huella duradera. Porque cuando una niña, un niño o un adolescente conoce sus derechos y encuentra un espacio para expresarlos, no solo desarrolla su creatividad: fortalece su voz, ejerce su ciudadanía y contribuye a la construcción de una sociedad más justa, participativa e inclusiva.






