Desde cero, sí se puede

Hace casi tres décadas, Nicolás Ochoa y su esposa Jenny, iniciaron un proyecto con más ilusión que recursos. No tenían inversionistas, estudios de mercado ni grandes capitales. Apenas contaban con su capacidad para trabajar, la convicción de que la educación podía cambiar el destino de las personas y una fe inquebrantable que, hasta hoy, sigue guiando cada decisión.

Lo que comenzó como una pequeña academia de inglés terminó convirtiéndose en Corporación Jetmind, un grupo empresarial que hoy integra a Charlotte English School, Ilvem Internacional, Uk English Institute, Tomatis Ecuador Oficial y la Unidad Educativa Eight Academy, marcas que comparten un mismo propósito: transformar vidas a través de la educación.

Actualmente, el grupo cuenta con cerca de 1.200 colaboradores, presencia nacional, estudiantes dentro y fuera del Ecuador y uno de los portafolios educativos más completos del país. Charlotte English School, su empresa insignia, se ha consolidado como el instituto de inglés más grande del Ecuador, con más de 175.000 estudiantes graduados durante su trayectoria.

Pero detrás de esos números existe una historia que estuvo muy cerca de no ocurrir.

Los sueños también nacen en el campo

Nicolás Ochoa nació en el sur de Manabí, hijo de padres cafeteros, rodeado de cultivos, ganado y una familia profundamente creyente. Durante su juventud ingresó al seminario convencido de que dedicaría su vida al sacerdocio. Permaneció allí cerca de tres años, hasta comprender que su verdadera vocación de servicio tomaría otro camino.

Arturo Tedeschi - Revista CLAVE! Bienes Raíces Ecuadorv

“No dejé de servir cuando salí del seminario. Simplemente descubrí que también podía hacerlo educando personas.” Aquella convicción terminaría marcando toda su vida empresarial.

El comienzo de un nuevo camino

En esa etapa conoció a Jenny, también manabita, con quien hoy comparte 29 años de vida. Poco después de formar su familia, el Fenómeno de El Niño de 1997 golpeó con fuerza la economía de la costa ecuatoriana. Las plantaciones de café desaparecieron y miles de familias perdieron su principal fuente de ingresos, entre ellas la de Nicolás. Ante ese escenario, la pareja dejó Manabí y se trasladó a Ambato en busca de nuevas oportunidades.

Habían perdido gran parte de lo que tenían, pero no la convicción de salir adelante. En 1998 fundaron Charlotte English School, una pequeña academia que, con el paso de los años, se convertiría en el instituto de inglés con mayor número de estudiantes graduados del Ecuador.

Más que una academia, un ecosistema educativo

Charlotte English School no solo respondió a la creciente demanda por aprender inglés; también llevó a Nicolás Ochoa a replantear su visión sobre la educación. Comprendió que el futuro no dependería únicamente de dominar un segundo idioma, sino de desarrollar las habilidades necesarias para liderar, innovar y adaptarse a un mundo en constante cambio.

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Primera sucursal de Charlotte English School, Ambato 1998.

Mientras Charlotte expandía su presencia en la Sierra Centro y se consolidaba como uno de los institutos de inglés más importantes del Ecuador, con más de 27.000 estudiantes activos y una comunidad de cerca de 1.700 alumnos internacionales en modalidad virtual, Nicolás comenzó a imaginar un proyecto educativo mucho más amplio.

Así nació Corporación Jetmind

Con la convicción de que la formación debía ir más allá del aprendizaje de un idioma, impulsó la creación de Corporación Jetmind, un grupo educativo que integra distintas instituciones y metodologías para fortalecer el desarrollo académico, cognitivo y humano de niños, jóvenes y adultos.

 “Si cabe en tu mente, cabe en tu ambiente”

Bajo esta filosofía comenzó una etapa de expansión que amplió la propuesta educativa de la organización.

En 2006, adquirió la franquicia de Ilvem Internacional, reconocida metodología educativa de origen argentino especializada en técnicas de estudio, lectura rápida, memoria y desarrollo intelectual. Con esta incorporación, se convirtió en el pionero en introducir esta metodología en el Ecuador.

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Años más tarde, tras establecerse con su familia en Quito, incorporó Tomatis Ecuador Oficial, obteniendo la licencia de esta metodología desarrollada en Luxemburgo, basada en la estimulación neurosensorial para fortalecer procesos de aprendizaje, lenguaje, comunicación y desarrollo cognitivo.

Durante la pandemia nació UK English Institute como respuesta al crecimiento de la educación virtual. Su modalidad 100 % online permitió ampliar el alcance de la organización y llegar a estudiantes fuera del Ecuador.

La evolución del grupo continuó con el nacimiento de la Unidad Educativa Eight Academy, una institución creada para responder a los desafíos del siglo XXI. Su modelo educativo combina excelencia académica, innovación, tecnología, inteligencia artificial, liderazgo, emprendimiento y desarrollo de habilidades socioemocionales, formando estudiantes preparados para un mundo en constante transformación.

Así, las distintas marcas de Corporación Jetmind comenzaron a integrarse bajo una misma visión: “Inspirar e impulsar vidas, más allá del aprendizaje convencional, porque la educación no espera”.

La crisis que casi termina con todo

Hasta 2019, el grupo vivía uno de sus mejores momentos. Entonces llegó la pandemia. En cuestión de meses, la organización pasó de tener miles de estudiantes a quedarse con apenas 200. Las sucursales comenzaron a cerrar. La liquidez desapareció. Incluso la posibilidad de emigrar dejó de ser una idea para convertirse en una conversación familiar. Sin embargo, cuando todo parecía derrumbarse, ocurrió algo que marcó un antes y un después.

“Descubrimos que nuestro activo más importante nunca fueron las sucursales. Siempre fueron las personas.”

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Nicolás Ochoa y Horacio Krell, fundador de Ilvem Internacional, durante la firma en Buenos Aires, Argentina de la primera franquicia de Ilvem para Ecuador (2006).

La lealtad de un equipo que había acompañado a la organización durante años fue el impulso para comenzar de nuevo. No estaban empezando desde cero; contaban con la experiencia, el prestigio de sus marcas y, sobre todo, con personas que seguían creyendo en el proyecto.

Reinventarse para seguir creciendo

Corporación Jetmind aceleró su proceso de digitalización, fortaleció su modalidad online y desarrolló una plataforma educativa que permitió llevar sus programas más allá de las fronteras del Ecuador. Lo que hasta entonces dependía principalmente de la presencialidad evolucionó hacia un modelo híbrido con alcance internacional.

Esa transformación cambió el rumbo de la organización. Hoy, estudiantes de diferentes países forman parte de sus programas virtuales y la corporación avanza en un proceso de expansión internacional que busca llevar su modelo educativo a nuevos mercados.

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Campus Zoobotánica de La Unidad Educativa Eight Academy, un entorno diseñado para el aprendizaje experiencial en contacto con la naturaleza.

La pandemia representó el mayor desafío de su historia, pero también se convirtió en el punto de partida de una nueva etapa. Lo más emocionante es que esta nueva etapa no es únicamente una expansión comercial, es la continuación de un proyecto familiar.

Eight Academy: Educar para el futuro

Después de más de dos décadas formando estudiantes a través de sus marcas, Nicolás Ochoa llegó a una conclusión: la educación tradicional ya no estaba respondiendo a las necesidades del mundo actual.

“Siempre me pregunté: si nosotros, como empresa privada, no apostamos por los jóvenes y por el futuro del país, ¿quién lo hará? Los gobiernos tienen una enorme responsabilidad, pero quienes hemos tenido la oportunidad de construir organizaciones también debemos aportar a la transformación de la educación.”

Durante años fue crítico de un modelo educativo diseñado para otra época, centrado en la memorización, los exámenes y la acumulación de conocimientos. Para él, el verdadero desafío era formar jóvenes capaces de liderar, innovar, emprender, resolver problemas y adaptarse a un entorno marcado por la tecnología y el cambio constante. Con esa visión nació Eight Academy.

La oportunidad llegó de manera inesperada. Un domingo de 2022, mientras recorría Quito, encontró un inmueble de aproximadamente 5.000 metros cuadrados de construcción sobre un terreno de 11.000 metros cuadrados. Al verlo, una idea cruzó por su mente.

“¿Y si construimos el colegio que siempre imaginamos?”

Ese mismo día comenzó a tomar forma uno de los proyectos más ambiciosos de Nicolás. Desde su apertura, Eight Academy inició operaciones con todos los niveles educativos, desde Inicial hasta Bachillerato. Lo que comenzó con alrededor de 600 estudiantes hoy supera los 1.200 alumnos, distribuidos en cuatro campus, y ya ha graduado varias promociones de bachilleres. Su siguiente objetivo es replicar este modelo educativo en otras ciudades del Ecuador.

La verdadera diferencia de Eight Academy está en su modelo educativo. “Nuestra propuesta no busca ser mejor o peor que otras; busca ser diferente.”

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Jenny y Nicolás Ochoa

El colegio combina excelencia académica con el desarrollo de habilidades que durante años fueron consideradas “blandas”, pero que hoy representan las competencias más valiosas para el siglo XXI. Su propuesta educativa trasciende el aprendizaje tradicional y se sustenta en ocho pilares: familia, positivismo y felicidad, networking, tecnología, emprendimiento, experiencias culturales, ecología y oratoria, formando estudiantes con liderazgo, pensamiento crítico, inteligencia emocional y una visión global para afrontar los desafíos del futuro.

¿Qué diferencia a Eight Academy de otros colegios?

Su modelo educativo trasciende el aula e integra experiencias que preparan a los estudiantes para los desafíos del mundo actual. La malla curricular incorpora asignaturas como Positivismo y Felicidad, orientadas a fortalecer el bienestar emocional y la resiliencia. Además, los alumnos realizan actividades prácticas en ZooBotánica, un campus científico y experimental ubicado en Guayllabamba, donde aprenden en contacto con la naturaleza, la biodiversidad y el mundo animal.

La innovación es otro de sus pilares. Eight Academy es pionera en la organización de hackatones estudiantiles y es el primer colegio del país en contar con un aula inmersiva, donde los estudiantes viven experiencias de aprendizaje a través de tecnologías como el mapping. A esto se suma su convenio con Apple Education, que incorpora herramientas digitales de última generación para potenciar la creatividad, el pensamiento crítico y la resolución de problemas.

Para Nicolás Ochoa, el objetivo nunca ha sido únicamente formar buenos estudiantes. “Queremos formar seres humanos preparados para vivir, liderar, emprender y transformar su entorno. El conocimiento seguirá siendo importante, pero serán las habilidades humanas las que marcarán la diferencia en el futuro.”

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Campus La Prensa de la Unidad Educativa Eight Academy, sede de la sección Secundaria.

Un legado que sigue creciendo

Hoy, Corporación Jetmind es uno de los grupos educativos privados más importantes e innovadores del Ecuador. En sus 29 años de trayectoria ha construido una organización con presencia nacional e internacional, miles de estudiantes dentro y fuera del país y un modelo educativo que continúa expandiéndose hacia nuevos mercados.

Ese crecimiento también se refleja en sus resultados. Entre 2008 y 2009, el grupo registraba una facturación cercana a los 3 millones de dólares anuales. Una década después alcanzó los 8 millones, hasta que la pandemia puso a prueba todo lo construido. Sin embargo, tras un profundo proceso de transformación e innovación, la organización logró reinventarse y en 2024 superó los 20 millones de dólares en facturación anual.

“Más que cifras, estos resultados representan años de esfuerzo, decisiones difíciles y la capacidad de levantarnos una y otra vez. Cada etapa, incluso las más complejas, nos permitió construir la organización que somos hoy.”

La familia: el pilar de cada decisión

Más allá de los logros empresariales, Nicolás Ochoa tiene claro cuál considera su mayor éxito: la familia que ha construido junto a su esposa, Jenny. Durante casi tres décadas han compartido no solo el desafío de levantar un grupo empresarial, sino también el compromiso de formar un hogar basado en la unión, los valores y el trabajo en equipo.

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Jenny y Nicolás Ochoa

Sus hijos: Jahir, Melina, Nicole y Jeffry participan de distintas maneras en los proyectos familiares, ya sea desde áreas administrativas y comerciales o a través de sus propios emprendimientos. Cada uno ha encontrado su espacio y desarrolla sus propias fortalezas, pero todos comparten una misma visión y el deseo de contribuir al legado construido por sus padres.

“Estoy orgulloso del grupo empresarial que hemos creado, pero mi mayor fuente de felicidad es haber construido una familia unida. Las cifras pueden crecer o disminuir; la familia es la base que permite sostenerlo todo.”

Fe, propósito y raíces

Más allá del crecimiento empresarial, Nicolás Ochoa atribuye cada paso de su trayectoria a la fe. Convencido de que su historia responde a un propósito mayor, asegura que nunca imaginó convertirse en empresario. En su juventud soñó con ser sacerdote y, antes de eso, con seguir la tradición de sus padres y abuelos como agricultor en Manabí. Sin embargo, la vida lo llevó por un camino distinto.

Para él, su vocación de servicio nunca cambió; simplemente encontró una nueva forma de expresarse a través de la educación. “Todo se derrumbaría como un castillo de naipes si Dios no estuviera presente. Mi vocación no desapareció cuando dejé el seminario. Educar es servir, generar empleo es servir y ayudar a un niño a descubrir su potencial también es servir.”

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Sucursal matriz de Corporación Jetmind Av. Inca y José Vivanco esq.

Esa filosofía inspira también su próximo libro “Desde cero, sí se puede” una obra en la que comparte las lecciones aprendidas durante casi tres décadas de emprendimiento. Más que relatar una historia de éxito, busca demostrar que el origen no determina el destino y que, con trabajo, perseverancia, creatividad y fe, es posible construir grandes proyectos aun cuando las circunstancias parecen estar en contra.

La obra está inspirada en los años en que inició su emprendimiento junto a su esposa, sin capital, con deudas, escasa experiencia empresarial y en medio de una de las etapas económicas más complejas del Ecuador. “Queremos demostrar que sí es posible empezar desde cero”, resume.

A pesar de los años y del crecimiento de Corporación Jetmind, Nicolás Ochoa nunca ha perdido el vínculo con sus raíces. Regresa con frecuencia a Manabí para visitar a su familia y reencontrarse con la tierra donde comenzó su historia. Aunque su padre ya no lo acompaña y su madre divide su tiempo entre Ecuador y Estados Unidos, ese lugar sigue siendo el punto de encuentro con sus orígenes. El paisaje ha cambiado y muchos de los cafetales que marcaron su infancia dieron paso a la ganadería, pero permanecen intactos los valores que heredó de sus padres: el amor por el trabajo, la humildad, la fe y la perseverancia.

Porque, como él mismo afirma, “uno nunca debe olvidar de dónde viene; ahí están las raíces que sostienen todo lo que somos.”