Por Caridad Vela
Uribe Schwarzkopf lleva a Miami una fórmula evolucionada durante más de cinco décadas en Ecuador. Hubo un momento, hace casi veinte años, en que Tommy Schwarzkopf pudo haber llevado la marca a Miami, la oportunidad estaba sobre la mesa y el proyecto era importante, pero decidió no hacerlo.
“Lo vi muy grande para nosotros en ese momento. Pensé que todavía no estábamos preparados para ir a diferentes ciudades que no fueran Quito, peor a otro país”, recuerda. Ahora la historia es distinta.
La empresa, fundada en 1973, que ha completado más de 145 proyectos en el país y ha asociado su nombre con algunos de los estudios de arquitectura más reconocidos del mundo, sorprende ahora colocando su bandera en una nueva geografía.

Probablemente esto representa uno de los movimientos empresariales más significativos en los 53 años de su historia, y esas son palabras mayores. Hoy se trata de competir como desarrollador en Miami, llevando consigo una manera de entender la arquitectura y la ciudad que se fue construyendo en Ecuador a lo largo del tiempo y los aprendizajes.
Durante los últimos años Uribe Schwarzkopf hizo un camino innovador. Invitó arquitectos internacionales, de la categoría de Big, Safdie Architects, Kengo Kuma, Jean Nouvel, MAD Architects, MVRDV, Arquitectónica, YOO Inspired by Starck, Wanders & YOO, Carlos Zapata Studio y Lorenz Krisai, a trabajar en Quito y otras ciudades ecuatorianas. “Ahora, con WOMA, mostraremos fuera del país el nivel de experiencia que se ha construido aquí dentro. Ecuador puede exportar algo más que petróleo o camarón, también puede exportar conocimiento y diseño”, afirma Tommy.

Joseph y Tommy Schwarzkopf
Pero este salto internacional no aparece de la nada. Bajo el liderazgo de Joseph Schwarzkopf, CEO de la empresa, dejaron de ser una desarrolladora concentrada esencialmente en Quito, y ampliaron su radio de acción hacia Guayaquil, Cuenca y Daule. Esa expansión ocurrió, además, después de atravesar una pandemia que golpeó con particular dureza a la construcción. Superada esa etapa, la compañía empezó a mirar hacia afuera.
“Estuvimos mucho tiempo viendo un proyecto en Miami hasta calzar con uno que realmente nos tenga satisfechos”, explica Tommy. La ecuación finalmente apareció en Wynwood Norte, cerrando el círculo a la perfección con ubicación, terreno y un equipo internacional de arquitectura con el que Uribe Schwarzkopf podía sentirse cómodo.
WOMA es un desarrollo de uso mixto en Wynwood Norte, Miami, que reúne vivienda, comercio, oficinas, espacios para artistas y áreas abiertas a la comunidad. Joseph, al expresarlo desde su perspectiva, habla de “varios meses de mucho trabajo, nuevos aprendizajes y pasión, pero sobre todo de trasladar al escenario internacional una convicción que ha marcado la evolución reciente de la firma, que se caracteriza por utilizar el diseño como catalizador de cambios positivos, colocando al ser humano en el centro de un urbanismo saludable”. Y esa es, precisamente, la definición que ayuda a entender por qué WOMA no podía ser simplemente otro condominio en Miami.

Al preguntarles ¿por qué Wynwood Norte?, responden que “Miami ofrece muchos Miamis. Está el área financiera y vertical de Brickell, la de las grandes torres frente al mar de Sunny Isles, la de Miami Beach y sus compradores internacionales”. Ellos escogieron otra versión de la ciudad. “Esta zona es más bohemia que bancarizada, tiene un aire muy chic, es culturalmente ecléctico, atractivo y exclusivo”, dice Tommy al comparar Wynwood Norte con Brickell. Aquí el comprador puede caminar, tiene parques, museos y restaurantes cerca, y esa es la idea, la elección resulta esencial para comprender WOMA.
Y no son los únicos que han descubierto las enormes ventajas del sector. Hace pocos días, el multimillonario gestor de fondos de inversión Ken Griffin anunció una donación de $2.000 millones que se destinarán a financiar la creación del nuevo campus en Miami, precisamente en Wynwood, junto a WOMA. Se prevé que Carnegie Mellon Miami comience sus actividades en 2028. Según un comunicado de prensa de la universidad, el proyecto busca ser pionero en un nuevo modelo de educación superior.
“Wynwood Norte tiene un pasado ligado a la industria de la confección y un presente vinculado al arte y la creatividad”, comenta Joseph. Es evidente que MVRDV, el reconocido estudio holandés con el que Uribe Schwarzkopf ya había trabajado en Ecuador, y Kobi Karp que actúa como arquitecto local, no buscaron borrar esa memoria para colocar sobre ella un objeto arquitectónico importado, sino lograr un diseño que nace precisamente de ese pasado. El terreno, que antes ocupó una tostadora de café, está en la esquina de NW 5th Avenue y NW 32nd Street, junto al Bakehouse Art Complex, una organización cultural sin fines de lucro que funciona como espacio de trabajo y plataforma para artistas.

“Las ciudades no solo están hechas de concreto y cristal, están hechas de relaciones. WOMA funciona como un mosaico de identidades, creatividad y comunidad, y su fachada expresa precisamente esa conexión con el arte, los oficios y la moda”, sostiene Joseph. Por eso, en lugar de plantear una gran masa uniforme, el edificio se fragmenta visualmente en volúmenes apilados y desplazados. Cada uno recibe una identidad propia mediante fachadas que evocan tejidos y utilizan azul, verde, naranja, rojo y plata. Los patrones textiles recuerdan el pasado de Wynwood como distrito de moda y confección, mientras el color dialoga con el arte urbano que posteriormente transformó la identidad del sector.
La arquitectura busca pertenecer al lugar, no simplemente sobresalir en él. WOMA tendrá 163 residencias y aproximadamente 22.188m2 de superficie construida. Además, el diseño resalta el concepto de la escala humana, priorizando la conectividad peatonal e incorporando vegetación, comercios de barrio y una mezcla residencial diversa, con la intención de generar encuentros y sentido de comunidad. Ese concepto probablemente sea una de las características más interesantes de WOMA.
La oferta va desde micro-unidades y estudios hasta departamentos de una, dos y tres habitaciones. Habrá también un número limitado de espacios de doble altura, tipo ateliers, concebidos para que artistas y creativos puedan vivir, trabajar y exhibir su obra desde el mismo lugar. Están organizados frente a la plaza central, abiertos visualmente hacia ella mediante grandes ventanales.

Este concepto de comunidad se extiende al resto de la propuesta. WOMA incorpora oficinas, business center, comercio, áreas de bienestar y espacios de encuentro. En la cubierta habrá piscina semiolímpica, gimnasio, terraza wellness, sauna, baño de vapor, cancha de pickleball, áreas ajardinadas y terraza para mascotas. También están previstos cine, game room y espacio para niños.
Tommy encuentra aquí una diferencia interesante con la oferta residencial de Miami. “Estamos dando muchas áreas comunales, algo que en Miami no es usual”, y reconoce en ellas la experiencia desarrollada previamente en Ecuador. Parecería que estamos ante un flujo inverso de conocimiento pues, en lugar de traer lo que ven en Miami, llevan a Miami los aprendizajes logrados en Ecuador.
Más allá del estilo de vida que promete WOMA, llama especialmente la atención una amplia escalinata que conduce desde la calle hacia una plaza elevada de acceso público concebida para encuentros, exposiciones, y todo tipo de eventos. Alrededor se ubican espacios para comercios y los ateliers, haciendo de ese vacío el corazón social del conjunto.

La diseñadora boliviana Rosita Hurtado, radicada en Miami desde hace más de veinte años y propietaria del terreno donde se desarrollará WOMA, participa como socia del proyecto. Su nueva sede ocupará uno de los espacios comerciales, tras una fachada inspirada específicamente en su trabajo, con conexión directa hacia la plaza para facilitar presentaciones y desfiles. Aquí la moda deja de ser solamente inspiración estética para convertirse en parte de la vida real del edificio.
Basta ver los renders que acompañan este reportaje para anticipar el perfil del comprador internacional que Miami siempre atrae. Sera gente que llega en la búsqueda de un Miami diferente al de las grandes torres. Habrá quienes compren por inversión, sí, pero también quienes entienden que el corazón de la promesa de Woma es rescatar el olvidado concepto de barrio, de caminabilidad y de la comunidad humana que ya empieza a formarse ahí.
