Durante años hemos hablado de una paradoja que parecía muy difícil de resolver. Miles de familias ecuatorianas soñaban con tener vivienda propia y tenían capacidad para cubrir la cuota mensual del crédito, pero las condiciones para llegar a ese punto, como pagar la entrada, habían mantenido ese sueño demasiado lejos.

Me emociona escribir estas líneas al ver que el escenario empieza a cambiar, que se va armando un rompecabezas en el que comienzan a coincidir varias condiciones que permiten mirar el futuro con gran optimismo. Finalmente se ha entendido que para reducir el déficit habitacional no basta con construir vivienda, hay que crear las condiciones para que las familias puedan comprarlas. En ese preciso momento estamos hoy.

Los nuevos mecanismos impulsados para facilitar el acceso a vivienda son parte fundamental de este cambio. Miti-Miti permite acceder a una tasa preferencial fija del 4,99%, con una entrada mínima del 5% y plazos de hasta 30 años. Credicasa, a través del BIESS, abre otra posibilidad para afiliados y jubilados, con una tasa del 2,99% sin pagar entrada. Y ahora se suma Yapa Pa Tu Casa, un subsidio que puede llegar hasta $10.000, ya sea para pagar la entrada de la vivienda o para reducir el monto del crédito hipotecario.

Por otro lado, las cifras de crédito hipotecario muestran un movimiento que también pinta un horizonte positivo. Entre enero y agosto de este año, el monto de las operaciones del segmento inmobiliario creció 33,4% frente al mismo período de 2025. La construcción también está recuperando dinamismo. Durante el primer semestre de 2026 creció 3,4% frente al mismo período del año anterior, y en junio registró un crecimiento interanual de 3,9%.

Hay además dos oportunidades importantes hacia adelante. El Banco Interamericano de Desarrollo aprobó una garantía de $250 millones destinada específicamente a ampliar el acceso a crédito hipotecario asequible para hogares de ingresos medios en Ecuador. Según las proyecciones del BID, esta operación permitiría movilizar una cartera hipotecaria cercana a $1.000 millones y contribuir a la construcción de más de 11.000 viviendas.

Y el Banco Mundial no se queda atrás. Hace pocos días aprobó un crédito por $800 millones para Ecuador, destinados a financiar proyectos de infraestructura vial, desarrollo del sector eléctrico, resiliencia climática y, lo más importante, facilitar el acceso a crédito para programas de vivienda social. Los recursos se entregarán de manera progresiva conforme se cumplan las metas operativas y los hitos de ejecución técnica establecidos en el convenio bilateral. Estaremos tras los detalles de lo concerniente a vivienda para mantenerlos informados.

Estos datos, que no son menores, deben mirarse en su justa dimensión. Si esos recursos logran traducirse efectivamente en crédito, el impacto será significativo para el país. Recordemos que, si bien detrás de cada crédito hipotecario hay una familia feliz, también hay una cadena productiva que comienza a moverse.

El verdadero desafío empieza ahora, queda mucho camino por andar, pero algo fundamental ha cambiado para muchas familias ecuatorianas. Tener vivienda propia está cada vez más cerca. En este positivo contexto, me es grato invitarlos a formar parte de la próxima Feria de Vivienda CLAVE, que se realizará en el Centro de Exposiciones Quito desde el 12 hasta el 15 de noviembre.

¡Hasta la próxima!

Caridad Vela