Por Natalia Gandarillas

La inteligencia artificial ha irrumpido en la arquitectura con una velocidad difícil de comparar con cualquier otra transformación tecnológica reciente. Mientras algunos la presentan como una herramienta capaz de revolucionar el diseño y otros advierten sobre los riesgos de la automatización, gran parte de la discusión parece concentrarse todavía en la superficie del fenómeno.

La proliferación de imágenes generadas por algoritmos ha captado la atención de la disciplina, pero la arquitectura es mucho más que representación visual. También involucra formas de pensamiento, organización espacial, materialidad, sistemas constructivos y experiencias humanas que difícilmente pueden reducirse a una imagen.

En este contexto, la pregunta ya no es únicamente qué pueden hacer las nuevas tecnologías, sino cómo están transformando nuestra manera de concebir, producir y habitar el espacio. ¿Estamos frente a una herramienta más sofisticada o ante un cambio cultural capaz de redefinir la práctica arquitectónica? ¿Qué ocurrirá con la creatividad, la intuición, la experiencia material y el papel mismo del arquitecto en un entorno cada vez más mediado por sistemas inteligentes?

El arquitecto italiano Arturo Tedeschi ha dedicado gran parte de su trayectoria a explorar estas preguntas. Reconocido internacionalmente por su trabajo en diseño computacional, modelado algorítmico y fabricación digital, su investigación se sitúa en la intersección entre arquitectura, tecnología y creatividad. Sin embargo, lejos de asumir una posición tecnocéntrica, su reflexión insiste en la necesidad de mantener una sólida base cultural y material capaz de orientar el uso de estas herramientas.

En esta conversación con CLAVE!, Arturo reflexiona sobre el impacto de la inteligencia artificial, la evolución del diseño algorítmico, los límites y posibilidades de la automatización, el futuro del ejercicio profesional y la vigencia de la belleza como horizonte último de la arquitectura.

Arturo Tedeschi

¿Las tecnologías digitales están cambiando no solo la forma en que los arquitectos diseñan los espacios, sino también la manera en que las personas los perciben emocionalmente y los habitan?
Creo que el mundo digital —y la cultura digital en un sentido más amplio— nos ha inspirado e influenciado profundamente, moldeando una nueva percepción de ligereza, velocidad, transición y dinamismo.

Hoy, distintas tecnologías de diseño, desde la inteligencia artificial generativa hasta el diseño algorítmico, junto con técnicas avanzadas de fabricación, desde la impresión 3D hasta la construcción mediante drones, así como tecnologías capaces de reaccionar, adaptarse o moverse en respuesta a la información del entorno —como sistemas de sensores, actuadores y servomecanismos— y el desarrollo de nuevas formas de pieles digitales, están liberando a arquitectos y diseñadores de la naturaleza estática de los procesos y de la materia.

AI Exploration by Arturo Tedeschi

En este sentido, el diseño se está convirtiendo cada vez más en un desafío constante a la gravedad y a lo estático. La tecnología ya no puede entenderse simplemente como una herramienta, sino como una infraestructura en evolución capaz de sostener esta transformación.

¿En qué momento la tecnología comienza a moldear la cultura arquitectónica y el comportamiento humano?
La tecnología se convierte en un lenguaje cuando nos permite acceder a niveles superiores de complejidad, tanto desde el punto de vista creativo como en términos de resolución de problemas. Creo, por ejemplo, que el modelado algorítmico y la programación pueden literalmente ampliar ciertos límites del dibujo y del razonamiento, permitiendo soluciones que de otro modo serían impensables.

AI Exploration by Arturo Tedeschi

Esto ha sido un proceso claramente visible a lo largo de la historia de la arquitectura y del diseño. Sin embargo, quienes utilizan estas tecnologías necesitan una sólida base cultural para orientarlas adecuadamente y evitar resultados predecibles, genéricos o insuficientemente controlados.

La inteligencia artificial ha transformado radicalmente la producción de imágenes arquitectónicas. ¿Crees que este impacto ya está cambiando la arquitectura en profundidad o todavía se concentra principalmente en el ámbito de la representación?
Es difícil evaluar hoy el impacto de la inteligencia artificial. Lo que hemos visto desde 2022 hasta ahora, se ha concentrado principalmente en la generación de imágenes y videos; es decir, en una dimensión todavía superficial de la arquitectura. No porque las imágenes carezcan de importancia, sino porque la arquitectura involucra capas más profundas relacionadas con el espacio, la materialidad, los sistemas y las formas de pensamiento que la hacen posible.

Hasta ahora, la IA ha promovido principalmente una recombinación de estilos, lenguajes y gramáticas ya existentes. Sin embargo, nos estamos moviendo hacia una nueva fase, en la que un uso más consciente de la IA, la integración de distintos sistemas y la combinación de agentes con plataformas de modelado podrían dar origen a una nueva manera de concebir la arquitectura.

En algunos casos, estas tecnologías permitirán desarrollar investigaciones teóricas ya existentes, pero con una eficacia nunca antes vista. Nuevas maneras de organizar el espacio, junto con la automatización y la creación de nuevos materiales y sistemas, podrían dar lugar a formas auténticamente nuevas de arquitectura.

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Las herramientas digitales son cada vez más poderosas, pero ¿qué hace falta para que su uso siga respondiendo a necesidades humanas reales?
Las herramientas más poderosas requieren tiempo para ser comprendidas y utilizadas en profundidad, hasta el punto de transformar realmente el contexto y convertirse en instrumentos genuinamente centrados en las personas. Sin embargo, creo que muchas escuelas de arquitectura y diseño están realizando un excelente trabajo al combinar disciplinas técnicas con campos relacionados con la percepción y la psicología, dentro de un enfoque humanista esencial.

Si las nuevas tecnologías buscan cada vez más precisión y optimización, ¿qué lugar queda para lo inesperado dentro del proceso creativo?
Es difícil explicarlo en pocas palabras, pero creo que es fundamental dejar espacio para lo inesperado dentro del proceso creativo. Esto implica entender el error no como una equivocación, sino como una desviación respecto de lo previsto, capaz de abrir nuevas posibilidades. Lo mismo ocurre con la serendipia y con ciertos descubrimientos que surgen durante el proceso de diseño.

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Tanto estas desviaciones como esos hallazgos inesperados suelen humanizar los proyectos y alejarlos de resultados estériles o excesivamente estandarizados. En este sentido, la inteligencia artificial puede utilizarse como un poderoso sistema colaborativo, capaz de explorar soluciones incluso disonantes, pero capaces de dialogar con los sentidos.

A menudo escuchamos que la inteligencia artificial reemplazará partes del proceso creativo. ¿Qué aspectos de la arquitectura crees que seguirán siendo irreductiblemente humanos?
Dar respuestas definitivas puede ser arriesgado. Otras tecnologías en el pasado también plantearon la posibilidad del reemplazo. Sin embargo, con la inteligencia artificial nos enfrentamos claramente a algo diferente de un simple método o software: estamos tratando con nuevos sistemas de inteligencia sintética capaces de conectar ideas, acelerar operaciones y generar iteraciones en fracciones de minuto.

Todo está evolucionando hacia sistemas capaces de automatizar tareas cada vez más complejas, mucho más allá de la visualización. Si imaginamos el trabajo del arquitecto como un continuo entre la dirección estratégica y el desarrollo técnico, resulta evidente que los roles más cercanos a este último extremo serán reducidos, fusionados o incluso podrían desaparecer por completo.

AI Exploration by Arturo Tedeschi

Sin embargo, la capacidad de dirigir procesos complejos, organizar nuevas formas de colaboración entre personas y sistemas de inteligencia sintética, y aportar una sólida base cultural para generar soluciones virtuosas —en diálogo constante con un cliente cada vez más sofisticado— se convertirá en una cualidad esencial.

Desde tu perspectiva, ¿cuál es el mayor malentendido que tenemos actualmente los arquitectos respecto a la inteligencia artificial y las tecnologías emergentes?
El mayor malentendido es pensar en la inteligencia artificial como una herramienta, cuando en realidad es un nuevo horizonte hacia el cual nos estamos dirigiendo.

Arturo Tedeschi facade mockup

Utilizando una metáfora sencilla: la inteligencia artificial está más cerca de ser el nuevo Internet que de ser el nuevo software.

Las generaciones más jóvenes habitan cada vez más espacios híbridos entre lo físico y lo digital. En este contexto, ¿por qué sigue siendo importante mantener una cultura material?
Esta dimensión híbrida se ha convertido en una condición incuestionable y llegó para quedarse. Necesita ser comprendida y, quizás, acompañada por una cultura general más amplia, pero también por una sólida cultura material. La manera en que se construyen y producen las cosas sigue siendo fundamental, porque aporta conocimiento a los procesos digitales y evita que estos se reduzcan a una realidad abstracta compuesta únicamente por píxeles.

Arturo Tedeschi Oyster Chair

Mirando tu propia trayectoria, ¿hubo algún descubrimiento tecnológico particular que transformara fundamentalmente tu comprensión de la arquitectura?
Sin duda, el diseño algorítmico me enseñó a pensar sobre la forma, los procesos y las posibles soluciones de una manera completamente nueva. Me enseñó a imaginar la arquitectura y los productos de diseño como organismos; a generar en lugar de simplemente dibujar.

Tu trabajo explora con frecuencia geometrías fluidas, dinámicas y orgánicas. ¿Consideras que estas formas son una consecuencia de la libertad tecnológica o una respuesta a las condiciones culturales y ambientales contemporáneas?
El mundo no es estático: la belleza evoluciona, y el pensamiento y la percepción están en constante transformación. Desde mi punto de vista, las formas ortogonales rígidas deberían representar una especie de excepción dentro de un espectro mucho más amplio de formas; formas que hoy pueden concebirse, generarse y construirse para responder de manera más eficaz a problemas creativos y funcionales. Claramente, esta no es una idea nueva: ya fue planteada desde finales del siglo pasado, como puede observarse en las investigaciones de Greg Lynn y Zaha Hadid, por mencionar solo dos figuras fundamentales dentro de esta línea de pensamiento.

Finalmente, más allá de la innovación en sí misma, ¿qué crees que la arquitectura debería proteger o preservar en un mundo cada vez más tecnológico?
Creo firmemente en la idea de la belleza como el horizonte último de todo proyecto. El lema de mi estudio es Seeking Beauty through Technology (“Buscando la belleza a través de la tecnología”). Sin embargo, es importante aclarar que la belleza no es algo estable ni fijo, sino dinámico, es una categoría en constante evolución.

Arturo Tedeschi AI exploration bigness (2024)

Hoy la belleza ya no está confinada a la idea clásica de proporción o medida. Creo, en cambio, que representa la capacidad de un proyecto para resolver un problema, pero también para conmovernos; es decir, para dialogar con todos los sentidos, inspirar y generar nuevos comportamientos e ideas.

Respecto a este último punto, suelo contar una historia: mi vida cambió hace años cuando pasé frente a un proyecto de pabellón en la Architectural Association School of Architecture de Londres. Me inspiró tan profundamente que decidí cambiarlo todo y abrazar lo que, en ese momento, era un nuevo paradigma: el diseño algorítmico.