La artista, cuyo pincel es una extensión de su mano, y también su herramienta creativa, da vida a ingeniosos collages que, paradójicamente, son los que dan sentido a su vida.

Es una mujer de aquellas que se inspiran en pequeños detalles. Nada en su mundo pasa desapercibido, todo tiene un destello de magia que la cautiva, la inspira, y da vida a su proceso artístico como resultado de lo que absorbe en el ir y venir cotidiano.

Vive a plenitud, trasciende en el tiempo, deja su huella impresa en las sensaciones que provoca en quienes admiran su obra. Transmite alegría y fe en lo intangible. En ella nacen sensaciones que trasladan sus efectos a través de arte abstracto, que se adentra en la mente de otros para ser deshilvanado a su antojo.

“Nunca pierdan la capacidad de soñar, ni la fantasía en su vida. Miren siempre hacia el sol y el cielo azul, y den gracias a Dios. Ecuador y el mundo viven momentos difíciles, sin embargo, hay que recordar que después de la tempestad sale el arcoíris”, dice al terminar esta entrevista. Nos llena de optimismo escucharla, pero empecemos por el principio.

¿Desde cuándo eres artista?

Desde que tengo recuerdo me fascinaba experimentar con telas, maderas, tintes y pinceles. Mi hermano decía que sí me daban un pote de pintura y una brocha, para mí era la dicha. Mientras fui estudiante de diseño en Nueva York, durante unas vacaciones en Haití, se despertó esa pasión que tengo hasta hoy por el color. Veo el mundo y la vida en colores maravillosos, a veces vibrantes, a veces suaves, pasteles, con una lluvia de oro o plata.

¿Tú formación como artista?

Autodidacta y por observación. Tuve el gran regalo de poder mirar continuamente, mientras pintaba, a uno de los grandes maestros de la pintura haitiana, Bernard Sejourné. Más adelante, aprendí muchísimo observando el trabajo de maestros artesanos en Francia, Italia e Inglaterra. Desarrollé una especial fascinación por las texturas y los acabados, y una gran admiración por esa búsqueda de la perfección del artesano europeo.

¿Cómo ha evolucionado tu trayectoria por el mundo del arte?

Soy diseñadora de interiores y de moda. Durante el tiempo que trabajé en Diseño Interior en Europa, los acabados de fantasía y el “trompe l´oeil” me fascinaban. Nada más lujoso que paredes y elementos arquitectónicos con texturas que provocaban acariciar.

¿Aterrizaste esa fascinación?

Sí, cuando empecé a trabajar en interiores en Panamá, no había quien hiciera esos acabados y como siempre me gustó el manejo del color y pintar, los hacía yo misma. En ese entones, me especialicé en color y en acabados. Arranqué una empresa, y como la gente la acogió, fue creciendo. Seguí haciendo trabajos pictóricos internacionalmente, un poco por todo lado, para personas que conocían mi obra por haberla visto o por referencia.

¿Cuáles son las influencias que han marcado tu arte?

Todo arte es el reflejo de lo que uno lleva dentro, por eso nunca dos personas pueden hacer algo igual. Cada persona es una amalgama de creencias, influencias y vivencias, que generan atracción hacia ciertas cosas y vuelcan la mirada a la vida y al mundo de una determinada manera.

¿Pero hay cosas que marcan?

Creo que desde la infancia mi vida fue marcada por viajes a lugares distantes y culturas diversas. También diría que la época que trabajé en Europa, junto con la influencia de mi esposo, quien fue un gran diseñador y mi mentor artístico, fui refinando mi sentido estético y desarrollando mayor creatividad.

¿Cómo influyó su vida en Haití?

Otra gran influencia fue la vida en las islas, esto me convirtió en un espíritu más libre, poco convencional. Como dice la expresión en inglés, “I think out of the box”.

¿Algún elemento especial que caracteriza tu arte?

La pasión por el color y las texturas. Me encantan las texturas ricas y los colores indefinibles, que cambian dependiendo del ángulo desde donde se miren. Mi obra es imaginaria, es una fantasía muchas veces abstracta.

¿Cómo describes tu proceso creativo?

Tengo un enfoque multisensorial. Puedo arrancar a través de una música que escucho, un rayo de luz, una hoja que recojo en la naturaleza, el ruido del agua, algo que toco, o un bordado espectacular proveniente de un vestido de Dior de los años ´50. Mi obra está muy marcada por la arquitectura en el manejo de proporciones y por el refinamiento y fantasía de la alta moda francesa e italiana.

¿En qué punto te encuentras con respecto al cumplimiento de metas en tu carrera?

A inicios de este año entré en una transición que me ha llevado a una forma de trabajo que hace mi obra más accesible.

¿Más accesible, en qué sentido?

Decidí, en lugar de pintar directamente sobre muros y cielos rasos, pintar en paneles que puedan ser utilizados como elementos arquitectónicos decorativos o divisorios. Esto ha sido una manera ideal de trabajo, sobre todo con la nueva necesidad, a raíz del Covid-19, de mantener un distanciamiento social y de trabajar más desde casa.

¿En el contexto de tu arte, esta será una nueva actividad en tu vida post Covid?

Pintar en paneles ha sido ideal, me permite seguir aportando creatividad artística, como elemento decorativo o arquitectónico diferente, refrescante, de una forma no invasiva.

¿No invasiva?

Hablo de no invasiva, ya que el personal y el tiempo requerido para instalar es mínimo. Cuando se trata de grandes superficies trabajo con una firma en Italia que imprime mi obra, y luego se instala como un adhesivo, y se da el acabado con una resina protectora que lo impermeabiliza completamente. Esto permite tener pinturas como la del comedor, incluso en baños o en superficies exteriores.

¿Qué quieres plasmar y transmitir con tus obras?

El lado bello de la vida y de las cosas. En la vida uno tiene la opción de ver lo bueno o lo malo, lo feo o lo bonito. Yo he escogido siempre ver lo bello, y eso es lo que quiero transmitir a través de mi arte. Es mi forma de aportar a que la gente tenga una vida mejor. Mi pintura tiene una relación muy estrecha con la arquitectura y con la alta moda. Quiero mantener viva la capacidad de soñar. Mi obra debe ser algo que cuando uno la mira se transporta, aunque sea por un instante, a un mundo ideal, a soñar.

¡Es verdad! ¿Cómo logras ese efecto?

La satisfacción del cliente y el bienestar del usuario son esenciales. Con la mayoría comparto experiencias sobre lo cotidiano, sobre sus sueños, lo que les hace ser feliz, sus aspiraciones.

            ¿Qué tanto puedes conocerlos?

Lo suficiente, y a partir de eso tengo un enfoque multisensorial al momento de hacer mi trabajo, no olvidemos que mi arte es arte utilitario, aplicado a espacios. Es arte que crea ambientes.

¿Cuál es tu fuente de inspiración?

Dios y lo espléndido, lo perfecto de su creación. No hay mejor paleta de colores que la que está en la naturaleza.

Si hoy tuvieras que presentar tu mejor obra en un concurso, ¿cuál sería?

Uhm… difícil. Cada una representa un momento especial y algo único. Las quiero a todas. Y lo digo porque últimamente me siento mejor con expresiones más abstractas, con texturas inesperadas que aportan un elemento de evasión y de sueño para quien lo mira.

¿Cómo das a conocer tu trabajo a la gente?

Trabajo bajo el nombre comercial de “Ananoush Studio – Art Interiors”. Vendo mi obra a través de www.saatchiart.com donde estoy como Ana Sambour. También me contactan vía Instagram #ananoush_studio, Facebook o Linkedin.

            ¿Cuál es el perfil de cliente al que atiendes?

Mi trabajo está dirigido a arquitectos, diseñadores de interiores, promotores inmobiliarios o clientes privados, que buscan dar un toque de frescura a su ambiente, sin necesidad de entrar en todo un proceso de remodelación. Gracias a mis múltiples viajes, mi trabajo se conoce más a nivel internacional. Tengo muchos clientes en las islas del Caribe.

Desde el punto de vista artístico ¿cómo interpretas el distanciamiento social?

Ha revolucionado la forma de vivir, tanto así que podemos hablar de un antes y después. Nos ha llevado, aunque a algunos a “regañadientes”, a vivir una vida más interior.

            ¿Cómo ha sido para ti este proceso?

Todo en la vida es un proceso de asimilación hasta descubrir nuevos placeres, fuentes de alegría, y en este caso, a redescubrir los más sencillos de la vida: la belleza de un rayo de sol, la caricia de la brisa, del agua, una cocina casera, momentos en familia.

            ¿Qué viene ahora?

En realidad, lo veo como algo que llevará a la humanidad a un renacer hacia una vida mejor, pero como todo lo bueno, primero tiene que pasar por un proceso doloroso, y es lo que estamos viviendo ahora.

            ¿Cómo imaginas ese renacer?

Me hace pensar en la metamorfosis de la mariposa, nace como un gusano y se transforma en una de las formas de vida más bellas de la creación.

¿Un consejo a otros artistas para presentar sus obras, a pesar de las limitaciones que existen en exposiciones y museos?

Varios consejos. El primero, contactar con sitios profesionales de promoción y ventas de arte en línea, que sean especializados; segundo, utilizar las redes sociales haciendo un “networking” orientado hacia el mercado específico al que se quiere llegar; tercero, y muy importante, uno no puede ser todo para todos. Hay que escoger un mercado objetivo y direccionar sus esfuerzos a ese mercado. El producto y el mensaje comunicacional siempre deben satisfacer la necesidad de ese cliente potencial.

¿Una palabra para tu estilo?

Expresionismo.

¿Una frase con la que te gustaría ser recordada?

“La persona que trajo alegría a mi vida y nos llevó a soñar a través de sus colores, texturas y pinceles”.

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