Internacional

Por: Lorena Ballesteros
Diciembre 2013 – Enero 2014

Shangai Tower

Shangai Tower Fotos: FLICKR

La tasa de crecimiento de la población mundial es una de las principales preocupaciones a nivel urbanístico. La gran pregunta es: ¿en dónde puede caber tanta gente?

En 2012 la cifra de habitantes superaba los 7.000 millones de personas y según las estadísticas del US Census Bureau, para 2050 habremos superado los 9.000 millones. Los estudios también señalan que la mayoría de la población se concentrará en las grandes urbes, que cada vez estarán más superpobladas. Como consecuencia, el consumo energético será mayor y la factura que pasaremos al medio ambiente será directamente proporcional a ese consumo.

Es por eso que gobernantes, empresas privadas, arquitectos, ingenieros y diseñadores a nivel mundial han planteado una nueva estructura de crecimiento urbanístico: las ciudades verticales.

¿Se imaginan vivir en el piso 130 de un edificio y prácticamente mirar hacia las nubes? Pues es y será posible. Pero la novedad no es que se levantarán gigantescos rascacielos, lo impresionante es que estos proyectos arquitectónicos proponen ubicar “pequeñas ciudades” dentro de cada edificio. Es decir que, en el mismo lugar y, viajando en ascensores súper veloces, se pueda residir, trabajar, entretenerse y tener a mano los servicios principales. Es una propuesta que además va de la mano con una bandera de sostenibilidad.

Burj Khalifa

Burj Khalifa

Quienes apoyan estas construcciones futuristas aseguran que el impacto ambiental será menor. Anticipan que las emisiones de efecto invernadero se reducirán porque la gente disminuirá el uso del transporte privado y público. Además, ahorrarían hasta un 75% de energía. Incluso, la publicación española Eroski Consumer revela que una ciudad convencional de tipo horizontal con 100.000 habitantes, ocupa cerca de 4km de diámetro, mientras que una ciudad vertical con la misma población, utilizaría únicamente 1km de diámetro. El objetivo está en que toda la extensión de terreno que se “ahorra” se ocupe en la recuperación de espacios verdes. Así se devolverá pequeños pulmones a las ciudades.

Otra de las ventajas se relaciona con la reducción de tráfico y tiempos de circulación. Habrá descongestión por la disminución de traslados, y paralelamente, los proyectos deben contemplar varios pisos destinados exclusivamente para aparcamiento, solucionando así la falta de estacionamientos en las calles.

Claro que no todo es color de rosa. Hay quienes se oponen a que las ciudades crezcan hacia el cielo. Sus argumentos van desde contaminación visual del espacio aéreo hasta dificultades más reales como la cimentación y estructura. ¿Serán estas estructuras lo suficientemente resistentes a la fuerza del viento? Los que se han levantado hasta la fecha lo son, pero son proyectos costosos y toman mucho tiempo en materializarse por su alto costo y la consecuente complejidad de financiarlos.

Roppongi Hills Tokio

Roppongi Hills Tokio

LA ERA DE LOS RASCACIELOS


Hace 30 años esta propuesta estaba en papel, pero en los últimos 10 años se han levantado algunos de estos majestuosos edificios. En 2003 se inauguró Roppongi Hills en Tokio. Se trata de una especie de micro ciudad con una tónica muy futurista. En el centro del complejo se encuentra la Torre Mori, de 238m que cuenta con 54 pisos. La obra tiene la firma de Minoru Mori, un magnate de la construcción japonesa.

 

Este complejo urbanístico incluye un área para oficinas, donde se encuentran Yahoo Japan, Livedoor, Lehman Brothers, Rakuten, Konami y Goldman Sachs; zona residencial, cafés, cine, museo, hotel, una arena para eventos y varios parques. La construcción de Roppongi Hills tuvo un costo de más de $4.000 millones y tardó 17 años en construirse.

 

Pero esta cifra es insignificante si la comparamos con la del rascacielos japonés, así como con Burj Khalifa, en Dubai. Este edificio, inaugurado en 2010 –su construcción comenzó en 2004– alcanzó los $20.000 millones. Esta fastuosa obra arquitectónica de 828m de altura, estuvo a cargo del estadounidense Adrian Smith quien trabajó con la firma Skidmore Owings & Merrill. Parte del dinero para la construcción provino de la familia del Emir Mohammed bin Rashid Al Maktoum.

 

Los rascacielos activan el turismo en la ciudad en donde se los construye. Muchos de ellos incluyen un hotel dentro del edificio como es el caso de Burj Khalifa, donde el propio Giorgio Armani lo diseñó. En estos lujosos edificios no hay cabida para la austeridad, los huéspedes de Burj Khalifa disponen de unas tablets recubiertas de oro para conectarse a Internet y revisar las amenidades del complejo.

 

Además, Burj Khalifa cuenta con 57 ascensores y 1.044 departamentos, tiene espacios verdes y una zona para oficinas. Su estructura pesa 500.000 toneladas y está recubierta por 28.601 paneles de cristal que impacta a los recién llegados a la ciudad por la imponencia de su fachada.

 

El próximo proyecto a inaugurarse y que se convertirá en el segundo rascacielos más alto del mundo es Shanghai Tower en China. Su construcción comenzó en 2008 y se espera que esté terminado en 2014. Será una torre de 632m de altura y 121 pisos. “Al alcanzar su altura máxima, la torre de Shanghai será una impresionante representación de nuestro pasado, nuestro presente y el futuro sin límites de China”, señala Jun Xia su diseñador y jefe de Gensler, la firma arquitectónica a cargo del proyecto.

Miapolis

Shanghai Tower es una de las torres que más se acerca al futurista concepto de ciudad vertical. Dentro de la torre se conjugarán espacios comerciales, lugares de interés cultural, jardines elevados, zonas residenciales, oficinas, cafés, restaurantes, entre otros.

El diseño está concebido de tal manera que el edificio crea una conexión hacia el interior y proporciona una vista indescriptible hacia el exterior. Los habitantes y transeúntes de Shanghai Tower se conectan con la ciudad de Shanghai en la planta baja, por medio de una estación de metro. La movilidad dentro del edificio es de primera tecnología. Mitsubishi colocará los ascensores más rápidos del mundo, que viajan a 40 km por hora.

Otro aspecto importante es la sostenibilidad. La fachada tiene una forma cónica, concebida de esta manera para reducir en un 24% las cargas de viento sobre el edificio, lo que ha aliviado el presupuesto pensado. Resultó en un ahorro de $58 millones en materiales de construcción.

Miapolis

Su fachada vidriada permite la entrada proporcione de la mayor cantidad de luz natural, lo cual reduce la necesidad de luz eléctrica y proporciona mayor calor al edificio. De igual manera, la estructura exterior tiene la capacidad de aislar a la torre y así disminuir el consumo de energía tanto para calefacción como para refrigeración. En la parte superior de la torre, que termina en espiral, se recogerá el agua de lluvia para abastecer los sistemas de calefacción y aire acondicionado. También se ubicarán turbinas eólicas para generar electricidad y energía térmica para los pisos inferiores.


Lo cierto es que las grandes metrópolis no se quieren quedar atrás en este nuevo modelo de expansión. Si alguna vez New York fue la ciudad de los grandes rascacielos, ahora es solo una urbe de altos edificios. Burj Kalifha mide dos veces el Empire State en altura y todos los proyectos que se construyen van en la misma tónica.

También hay unos que se han quedado en planos, pues todavía no consiguen financiamiento o el espacio idóneo para levantarlos. Tal es el caso de Miapolis, una torre que pretende ser la más alta del mundo con 975m de altura y 160 niveles de construcción. El diseño se creó con la idea de levantarse en la isla de Watson en Miami, Florida, todavía no se consiguen los permisos, ni el dinero suficiente para llevarlo acabo. Sin embargo, la maqueta y plan masa reflejan lo que es una ciudad vertical en todo rigor. Parques públicos, jardines botánicos, bancos, servicio postal, tintorerías, tiendas de lujo, supermercado, oficinas, espacios culturales, entre otros. La idea está en que quien resida o trabaje en Miapolis no necesite salir del rascacielos. 

Tower Infinity

Mientras en el continente americano las ciudades verticales siguen aplazándose, Asia sigue con su carrera hacia el cielo. En Corea del Sur se construirá la Tower Infinity que tendrá una particularidad: será el primer edificio “invisible” del mundo. El gobierno de Seúl ha dado carta blanca a la firma GDS Architects de Estados Unidos para su creación. El diseño arquitectónico se ha concebido con un revestimiento de vidrio especial y con iluminación de alta tecnología que brindará la ilusión de invisibilidad para quienes la miran por fuera. La clave: luces LED. El edificio tendrá una altura de 450m y se levantará cerca del Aeropuerto Internacional de Seúl.

GDS Architects ha incorporado en el diseño celdas fotovoltaicas para generar energía solar, una turbina eólica y acceso a energía geotérmica. A diferencia de otros proyectos, esta es una ciudad básicamente de entretenimiento. Contará con jardines para actividades al aire libre y a una altura que permitirá la mejor vista de la ciudad, cafés, restaurantes, bares, entre otros.

Así, las grandes metrópolis materializan una nueva forma de crecimiento. Si la población continúa en aumento al ritmo actual, la arquitectura inevitablemente deberá mirar hacia el cielo.  

Tower Infinity