Diana León
GUAYAQUIL

Por: Irene Ycaza Arteta
Noviembre – Diciembre, 2014
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Diana León

Construir casa es un importante paso para cualquier pareja. Aunque necesariamente no es el espacio en el que planeen envejecer, de momento serán las paredes que abrigarán historias de una maravillosa familia, la verán crecer y serán parte de sus recuerdos durante al menos una década.

Como toda ilusión, empieza por una idea en común, una comunión de estilos entre la pareja, donde cada uno cede en su ideal de “mi casa de los sueños”, para convertirla en “nuestra casa soñada”. Poco a poco la ilusión toma forma. Durante conversaciones, cada uno imagina el dormitorio ideal con el walk-in closet donde quepa la ropa de los dos; el espacio de la cocina donde pasarán horas conversando mientras preparan un delicioso platillo; los detalles para cada esquina, el color de las paredes y los elementos que llenarán de personalidad a las paredes que conformarán “nuestro hogar”.

Ese es el caso de Diana León y su marido, Mateo Fioravanti, quienes después de casarse vivieron en un departamento arrendado en Los Ceibos. “En algún momento decidimos dejar de alquilar y ver qué opciones había en el mercado”, recuerda Diana. “Inicialmente vimos departamentos, luego decidimos comprar una casa y analizamos opciones pero nada nos convencía, nada nos gustaba en cuanto a distribución, y sobre todo nada había en el sector norte de Guayaquil, Vía a la Costa”.

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Diana y Mateo recibieron opciones de los arquitectos que habían consultado, y después de ponerlas todas sobre la mesa se decantaron por el diseño de Jannina Cabal

























Fue entonces cuando optaron por comprar un terreno. Era más atractivo construir su hogar diseñándolo como un traje hecho a la medida. Entonces empezó la búsqueda del terreno perfect Luego de algunos meses de pasearse por la zona norte de Guayaquil encontraron uno que cumplía con todos los requisitos en cuanto a ubicación, tamaño, y en una urbanización segura. Lo compraron sin dudar un instante.

La decisión fue tan acertada que tuvieron varios interesados en comprarlo durante el tiempo entre que lo adquieiron y empezaron los planes de construcción, pero no lo vendieron. “Nos ofrecían más de lo que habíamos pagado, pero tanto nos gustó el terreno que, aunque era un dinero adicional el que recibiríamos, la idea de perderlo y tener que empezar una nueva búsqueda nos hizo desistir ante las ofertas”, recuerda Diana. “No cambio por nada este terreno en la Urbanización Puerto Azul. No solo que su ubicación es privilegiada, sino que quedan muy pocos terrenos disponibles”.

A pesar de la ilusión, el proyecto tomó tiempo para arrancar pues la cotidianeidad de la familia Fioravanti León se vio modificada por el nacimiento de sus hijos. En esos días, la idea de construir pasó a un segundo plano, la familia creció hasta llegar a cinco miembros, y no fue sino hasta después de algunos años, que retomaron la idea de construir su propia casa.






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El área de parrilla en exteriores es la prioridad número uno y toma una importancia protagónica en el diseño

Ya decididos por una casa nueva se reunieron con varios arquitectos hasta encontrar uno que interprete lo que ellos querían. Su concepto gira en torno a una onda moderna, con toques rústicos en ciertos detalles, y reflejando los gustos de cada uno.

Recibieron algunas opciones de arquitectos que habían consultado, y después de ponerlas todas sobre la mesa, se decantaron por el diseño de Jannina Cabal. “Escogimos a Jannina como nuestra arquitecta porque nos entendió”, cuenta Diana. “Ella es muy abierta a escuchar nuestras opiniones, y las optimiza con su experiencia y asesoría profesional. Sus ideas nos encantan”.

La propuesta es muy moderna, de líneas rectas en el diseño, con una distribución muy práctica y funcional. Entre las novedades que ha aportado Jannina al proyecto está la entrada de la casa, será lateral. La puerta tendrá su presencia y personalidad, pero estará ubicada a un costado de la casa. “Son detalles que Jannina ha ido probando y tratando de innovar”, explica Diana, quien en principio dudaba de esta propuesta pero mirando el concepto en los renders en 3D se animó y ahora está encantada.

El piso de arriba tendrá cuatro dormitorios. “Era muy importante para nosotros porque nuestros hijos van a crecer en esta casa y buscábamos sobre todo su comodidad”. Su hija tendrá su propio cuarto mientras que los dos niños compartirán habitación. Habrá un cuarto de huéspedes, que en un futuro podría ser para uno de los niños si deciden independizarse. “Mi dormitorio, con un walking closet y baño grande, es lo que más ilusión me hace”, asegura.

Otro lugar importante de la casa será la cocina, un espacio donde se cuecen muchas cosas además de la comida. Es el centro de reuniones entre amigos, es espacio de conversación y relajamiento, es un lugar para compartir en familia. Tendrá incorporado un desayunador y además estará directamente conectadacon la parte exterior de la casa, donde será obligatorio tener una zona de asados. Mateo es de ascendencia argentina y por eso la parrilla en exteriores es la prioridad número uno en su familia y toma una importancia protagónica en el diseño.

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De momento ultiman detalles de la fachada y colores. Barajan posibilidades en tonos neutros que son fácilmente combinables con otros colores y materiales, como la piedra que utilizarán en ciertos espacios. Esperan que sea un lugar muy iluminado con detalles estratégicos en la entrada de doble altura, un punto focal importante de la casa.

Con planos y anteproyecto aprobados, cuentan los días para que se aprueben los permisos de parte del Municipio de Guayaquil. Apenas los tengan empezará el movimiento de tierras y la colocación de la primera piedra.

El suegro de Diana comentó que un matrimonio durará toda la vida si sobrevive a la construcción de una casa. Aunque es un reto en el que la pareja tiene que tomar varias decisiones en equipo, y considerando que el tiempo de entrega de la obra es crucial, Diana lo ve desde otra óptica. Está consciente de que hay diferencias que aparecen al momento de escoger los pisos, decidir por un diseño de grifería y sanitarios específicos, o por el porcelanato que utilizarán en la cocina. Parecería que son tonterías, que podrían ocasionar diferencias en la pareja. Diana asegura que se han complementado en esta aventura, pues ella es relajada y su esposo es muy detallista, con lo cual la presencia y opiniones de los dos suma en las decisiones tomadas durante las reuniones que han mantenido.

Con la arquitectura definida, decidieron trabajar con el reconocido profesional guayaquileño Luis Grunauer para la construcción. Es la primera vez que Jannina y Luis trabajan juntos, pero hasta ahora todo se ha dado en un ambiente de cordialidady cooperación que lo único que ha hecho es intensificar las ganas de Diana y Mateo por cristalizar su sueño.

Los permisos en Guayaquil son más demorados que en Samborondón, donde toman un mes, pero una vez logrados, se pondrán los cimientos de este hogar. Luis ha dicho que la obra puede tomar de 10 a 12 meses, pero Diana prefiere pensar que tomará más tiempo para no desesperarse en la recta final.

Ahora han dejado de pagar alquiler, lo cual es un beneficio para las finanzas familiares, y se han mudado a casa de la madre de Diana ubicada en Los Ceibos. Han tenido que guardar muchos de sus muebles en cajas esperando ser reubicadas para lucir en su nuevo hogar. La sala y el comedor que compraron de recién casados, ciertos elementos de Adriana Hoyos que van mucho con su estilo minimalista, y los dormitorios de los dos niños. Para el dormitorio de su hija piensan buscar algo más bonito cuando la casa esté lista, y para el dormitorio máster tendrán que comprar muebles nuevos pues vendieron los anteriores al mudarse de casa. Todo está pensado, pero esperan ver el resultado final para decidir qué de lo viejo sirve con el nuevo estilo y qué es necesario renovar.

Vivir con su madre ha sido la solución para ahorrar dinero que invertirán en su nuevo hogar. Mientras tanto, todos se han acoplado al espacio. “Ahora nos estamos apretando un poco. Mis tres hijos están en un solo cuarto pero como son tan chiquitos creo que se divierten mucho”, asegura Diana. “Cuentas un solo cuento para que se vayan a dormir y todos se acuestan a la misma hora. Son beneficios que nos han venido bien”.