Presidente del Directorio de la Cámara de Comercio de Guayaquil (CCG)

Por: Caridad Vela

Todos recordamos las duras críticas que las famosas salvaguardas impuestas por el Gobierno merecieron, y por ello consideramos prudente hacer una evaluación cuando están a punto de ser eliminadas por completo. Solamente con resultados y cifras reales se puede establecer si la decisión fue acertada o no.

El Eco. Pablo Arosemena, Presidente del Directorio de la Cámara de Comercio de Guayaquil (CCG), atiende nuestra entrevista y comparte con nosotros su criterio en relación a éste y otros importantes temas relacionados con la realidad nacional.

¿Se cumplió el objetivo que perseguían las salvaguardias?

Las salvaguardias no eran necesarias, terminaron siendo contraproducentes, y en el fondo no eran más que una estrategia con pretexto recaudatorio. Anticipábamos que una vez que empiecen a entrar recursos al Gobierno, sería muy difícil que renuncien a ellos, y eso es lo que ha sucedido. Supuestamente la medida duraría un año pero la han seguido prolongando y ya son más de dos años.

¿Por qué considera que eran innecesarias?

Porque la dinámica del mercado se corrige de manera automática, no se necesita poner salvaguardias para regularlo pues el comercio encuentra su equilibrio automáticamente. Además, al importar derivados quien más impulsa las importaciones es el propio Gobierno, y es también quien más dólares saca del país cuando paga amortizaciones de deudas. Cuando la empresa privada saca dólares es para importar materia prima o bienes de consumo, que son elementos que ayudan a mover la economía.

¿Fue una medida contraproducente?

Mire cuántos locales comerciales de acabados de construcción que eran importados han cerrado. Las salvaguardias no solo hicieron que las ventas cayeran, también se llevaron un gran número de empleos que había en la cadena del proceso de importación y comercialización. En la primera mitad del siglo XX se pensaba que para crear empleo había que crear fábricas, pero hoy es evidente que, para generar trabajo, la cadena de comercialización y servicios es tanto o más importante que la propia fabricación de productos.

¿Un ejemplo?

La empresa más grande del mundo por capitalización de mercado es Apple, que tiene alrededor de 200.000 empleados a nivel mundial. La mayor parte de ellos trabajan en la cadena de comercialización, importaciones y exportaciones, transporte de producto, asesoría o atención al cliente; no están metidos en una fábrica. Las importaciones son inversiones productivas que generan empleo. Esto que es tan básico no se lo quiso entender, y cuando cortaron las importaciones, cortaron el empleo.

¿Se motivó a la industria nacional?

No, para nada. Qué industria va a invertir si no tiene certeza de cuánto tiempo va a durar la medida que se supone incentivaría su negocio? Las salvaguardias debían durar un año, y eso no es tiempo suficiente para recuperar ninguna inversión significativa. Si algo se hizo fueron emprendimientos artificiales que no tenían futuro, porque ahora se eliminan las salvaguardias y esos productos no tendrán la demanda esperada.

¿Se logró equilibrar la balanza de pagos?

La balanza de pagos es la manera en que se registra la entrada y salida de dinero en un país. La balanza comercial es un componente de la balanza de pagos, y “mejoró” en el sentido de que hoy es positiva, pero eso no quiere decir que al país le vaya bien. De hecho, le va peor, porque tenemos menos crecimiento económico, menos ventas y menos empleo en el sector de la construcción y en el comercio en general. Al final del día lo que importa no es que esta balanza sea positiva, sino que esté financiada, es decir, que entre más plata de la que sale. Si no hay remanente de dinero por la vía de la diferencia entre exportaciones e importaciones, debe venir por las cuentas de capital, es decir por inversión, como sucede en los países desarrollados.

¿Las salvaguardias tuvieron efectos en los precios del producto nacional?

Correcto, los encarecieron. Lo que sucedió de manera transversal y no solamente en la actividad de la construcción, fue que al poner arancel al producto importado la producción local subió de precio. Al final del día quien realmente quien terminó pagando la factura fue el consumidor, no solamente en el precio sino también en calidad y limitada variedad de productos.

¿Eliminadas las salvaguardias los precios se reducirán?

Si en caso sucede no será automático, porque los importadores primero deberán salir del producto que tienen en inventario y que fue importado con aranceles. Probablemente tomará entre tres y seis meses, dependiendo de la cantidad de producto que aún exista. Siempre es más fácil destruir que construir. Construir toma tiempo, rehacer las cosas y que Ecuador recupere la confianza con otros países no será inmediato.

Revista Clave - Eco. Pablo Arosemena

Eco. Pablo Arosemena, Presidente de la Cámara de Comercio de Guayaquil (CCG)

¿Conclusión?

La famosa medida causó una fuerte reducción en ventas. Eso implicó baja rentabilidad en los negocios y pérdida de liquidez. La consecuencia de esto se vio en el aumento del desempleo y en el encarecimiento de la vida. Ecuador es el país dolarizado más caro del mundo. La inflación acumulada en el país en los últimos diez años es de alrededor del 50%. En Estados Unidos, en el mismo período, la inflación acumulada está entre el 18% y 20%.

Pasando a otro tema, hablemos de la competitividad de Ecuador versus los países vecinos…

Una de las mayores fortalezas de la dolarización, que no la estamos aprovechando, es cuando el dólar está fuerte y vale más frente a las otras monedas. Esto significa que cada dólar compra más, y si no se habrían impuesto salvaguardias, hubiese sido el momento oportuno para comprar a los países vecinos, porque sus productos están más baratos. Pero le pusimos salvaguardias a esos productos y los encarecimos. Lo mismo sucede con el impuesto a la salida de divisas, donde de alguna manera hicimos lo imposible: devaluamos nuestros dólares, porque gracias a esto el inversionista extranjero sabe que cada dólar que invierta en Ecuador valdrá $0,95 cuando lo quiera sacar.

¿Qué opción tiene el nuevo Gobierno para reactivar la economía?

Nosotros lo simplificamos en un ABC: abrir mercados, bajar impuestos, y crear confianza. Para abrir mercados, Ecuador debe sumarse al acuerdo de comercio que ya tienen Colombia y Perú con Estados Unidos, como lo hicimos con la Unión Europea, porque será mutuamente beneficioso poder importar y exportar con preferencias arancelarias desde y hacia ese país.

¿A qué se refiere con bajar impuestos?

Nos referimos principalmente a tres: eliminar el anticipo de impuesto a la renta, eliminar las salvaguardias, y eliminar el impuesto a la salida de divisas. Además están el impuesto a la plusvalía y el impuesto a las herencias que han afectado la actividad de la construcción y también deben ser eliminados.

¿Cómo generar confianza?

El nuevo Gobierno no puede continuar simulando conversaciones con el sector privado. Hay que poner las cartas sobre la mesa y dialogar abiertamente, buscar acuerdos que generen apoyo entre los dos sectores. Hay que salvaguardar la dolarización, y la muestra de que este gobierno está comprometido con mantener el dólar como única moneda, es eliminar todo lo relacionado con el tema del dinero electrónico que es la antesala para la incautación de divisas. Mientras se siga hablando de dinero electrónico no habrá estabilidad ni tranquilidad, peor confianza.

¿La CCG tiene canales de comunicación abiertos con el nuevo Gobierno?

Tenemos puentes de comunicación con todos los gobiernos, y estamos para apoyar, pero no podemos prestarnos para simular diálogos estériles. Puede haber personas que sean más afines a un gobierno que a otro, pero muy por encima de eso está el país. Esperamos que este nuevo Gobierno esté dispuesto a escuchar a los ciudadanos y a los gremios, pues solamente el esfuerzo conjunto traerá mejores días para Ecuador.