Febrero – Marzo 2026

Este Especial de Sostenibilidad llega en un momento clave para Ecuador. La construcción vuelve a ocupar un lugar estratégico en la conversación nacional, no como discurso o pose, sino como inversión, empleo y desarrollo.

En las últimas semanas, el presidente Daniel Noboa ha enviado una señal clara. La reactivación del país pasa, en gran medida, por volver a construir. Con decisiones concretas y una narrativa consistente, el gobierno ha colocado a este sector como uno de los motores centrales para transformar la estabilidad macroeconómica en obra real, en vivienda, infraestructura, oportunidades, empleo y progreso.

Este impulso del gobierno se suma a un proceso más amplio de transformación dentro de la industria. Hoy contamos con materiales que reducen su huella ambiental, empresas que revisan sus cadenas productivas, arquitecturas más conscientes del entorno y del uso de recursos, con una mirada más profunda a lo que significa construir bien.

En un mundo saturado de discursos, Ecuador marca la diferencia con coherencia entre intención y acción. En la industria de la construcción esa coherencia es especialmente exigente, no basta con declarar buenas prácticas. La sostenibilidad se mide en procesos, en materiales, en eficiencia, en impacto social y en visión de largo plazo. La sostenibilidad se construye, literalmente, decisión a decisión, inversión tras inversión, y cuando es auténtica, transforma economías y vidas.

Pero la sostenibilidad verdadera también es integral. No se limita a lo ambiental, incluye lo social, cultural, económico y ético como ejes centrales de un mejor mañana. En estas páginas hemos querido ampliar la conversación para hablar de procesos industriales, sí, pero también de cultura, historia, memoria y propósito.

Creo firmemente que estamos ante una situación que merece ser observada con atención y optimismo, porque cuando el discurso político se acompaña de decisiones claras, y cuando la industria responde con innovación y compromiso, las ideas dejan de ser aspiraciones abstractas y comienzan, paso a paso, a materializarse en resultados concretos.

¡Hasta la próxima!

Caridad Vela