Por Carla Rossignoli

 

Podría resultar extraño decir que, a su corta edad- apenas 31 años-, Valeria Viteri lleva casi la mitad de su vida inmersa en el diseño de interiores, pero es la verdad. A sus 17, luego de que se mudara junto con su familia a una nueva casa, en la que había sido destinada para ella una de las habitaciones, comenzó sus pininos en el interiorismo. Recuerda que a manera de lounge adecuó parte del ambiente para reunirse con sus amigas a tomar el té. Se encargó además de otros detalles como los veladores y la cama e inclusive adquirió en República Dominicana, durante su viaje de graduación, un cuadro que enmarcó y colocó en la habitación.

Los padres de Valeria apoyaron desde un principio su elección profesional, ya que al ser dueños de una empresa constructora vieron la oportunidad de trabajar junto a ella en futuros proyectos integrales. Valeria inició sus estudios de diseño de interiores en la Universidad de Especialidades Espíritu Santo de Guayaquil; al cabo de dos años continuó su preparación en Milán, donde obtuvo su título. Su otra pasión, la moda, la llevó hasta España donde complementó su preparación con estilismo y coolhunting (caza de tendencias). “La verdad es que siempre me ha gustado el mundo de la moda por su vinculación con las texturas, colores o imágenes porque de manera muy natural pueden migrar al diseño de interiores” asegura Valeria, para quien estos conocimientos adicionales ampliaron su visión, pero por sobre todo su decisión de dedicarse de lleno al diseño de interiores.

Valeria Viteri - Revista CLAVE! 94

Su primer gran proyecto al regresar a Ecuador, hace 7 años, fue el de una casa completa. “Este es el espacio en el que encontré inicialmente mi especialidad”, afirma. Con los clientes que le han dado la oportunidad de decorar sus casas mantiene siempre, como punto de partida, una conversación para conocer y analizar el espacio en el que intervendrá, entender cuáles son sus gustos, quizás sus preferencias en cuanto a colores, en resumen, para recopilar información con la que sabrá cuál es el camino a seguir. Muchas son las horas dedicadas a esta primera etapa en la que disfruta adentrarse en la dinámica del hogar, conocer la importancia que le dan los miembros de la familia a las distintas áreas, y cómo viven cada una de ellas. Es más, hoy por hoy, muchos de sus clientes forman parte de la lista de sus amigos gracias al vínculo tan cercano que logra establecer.

 

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Una vez que ha consolidado toda la información, Valeria comienza a trabajar un moodboard -se puede decir que es casi un prototipo, el primer sabor de lo que será su proyecto-. Lo comparte con el cliente, porque será él quien lo apruebe finalmente. A partir de ese momento se inicia el trabajo de campo, es decir la compra de materiales o accesorios, identificación de proveedores en caso de ser necesario. Siempre bajo la atenta mirada del cliente, porque “…aunque hay quienes confían ciegamente en ti, lo mejor es mantenerlos informados de todos los pasos para lograr su mayor involucramiento. Al fin y al cabo, será el lugar donde vivirán, que disfrutarán con el resto de la familia y al que invitarán a sus amigos”, sostiene Valeria. Y es justo por este motivo que el denominador común de sus propuestas es la funcionalidad, es decir diseños que sean parte del día a día de quienes la habitan, y jamás una casa-revista o una casa-museo.

Adicionalmente es básico que el cliente entienda que no todo lo que vemos como referencia, en revistas especializadas por ejemplo, debe o puede ser replicado en su espacio, simple y llanamente porque lo que funciona en un lugar, no siempre funciona en otro.

 

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Al preguntarle a Valeria cuál es el momento más especial de este proceso, sin titubeos dice que la entrega del producto final… el espacio decorado. Afirma que es conmovedor ver a un cliente feliz con lo que ve. Como anécdota cuenta que en la resiente remodelación de una casa, su dueña la abrazó al ver el resultado y le dijo emocionada que lo habían logrado. “De esto se trata todo esto, de entender que como decoradora recorro un mismo camino junto al cliente, complementándonos en todo momento”, afirma.

 

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Todo lo que Valeria expresa lo evidenciamos en uno de sus proyectos. Un departamento en el que las líneas rectas predominan, donde no encontramos excesos de ningún tipo. Se trata de un espacio amplio, con luz natural que permite divisar el color que aportan los accesorios. El comedor tiene un claro protagonismo por una sencilla razón, sus propietarios lo comparten con familia y amigos de forma frecuente porque cocinan delicioso, información valiosa que obtuvo en ese compartir y conocerse previamente. Las distintas texturas utilizadas lo hacen acogedor. El terciopelo resalta en la misma dimensión que el azul, por algo se mantiene como el color del año, cuenta.

 

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Esa clara concepción que Valeria tiene sobre su pasión por la decoración, le ha permitido seguir descubriéndose. Por ello no dudó en aceptar la propuesta de un colega de trabajar juntos la remodelación de “Sociedad Anónima”, un reconocido bar-discoteca en Samborondón. Aquí el reto fue mayor porque debió conocer a un público objetivo distinto, gente joven cuyos gustos diversos investigó a profundidad. Las redes sociales, a más de su bagaje de conocimientos por supuesto, fueron determinantes porque a través de ellas logró levantar un banco de información sobre lo que buscan los jóvenes al momento de divertirse, lo que postean cuando frecuentan lugares similares, etc. La experiencia fue tan positiva y grata que Valeria decidió repetirla en el bar Gin Morrison. Lo que siempre tuvo claro, en ambos casos, es que era necesario pensar detenidamente en el producto final para que los clientes los escojan o sigan prefiriéndolos.

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Al adentrarnos en el mundo de las tendencias, dice que procura siempre tomar de ellas ciertas referencias, caso contrario sucedería que al cabo de uno o dos años nos veamos obligados a cambiar todo porque “ya no está de moda”. Para este año se imponen los colores neutros, con mucha fuerza hacia lo natural, maderas, texturas orgánicas. El minimalismo se hace presente en las cocinas. El terciopelo se mantendrá a lo largo de 2020, al igual que el color azul. En cuanto a pisos se preferirán los porcelanatos tipo madera, en grandes planchas. Sobre los accesorios no está nada dicho según Valeria, porque siempre dependerá de los espacios que se decore.

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Desde hace un año y medio Valeria combina su pasión por la decoración con el rol de mamá. No ha dejado de estar inmersa en proyectos, ahora quizás se compromete con menos, pero dedicándoles el tiempo necesario, de esa forma compagina ambas tareas. En un futuro inmediato dice que seguirá redescubriéndose, la decoración a nivel de bares y discotecas la enganchó, ahora piensa en las cocinas como el espacio en el que incursionará con fuerza.

 

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