Por Caridad Vela

Cuando el río suena, piedras trae. En este caso ha sonado fuerte, se ha dejado escuchar nacional e internacionalmente con la convocatoria a un interesante concurso: el proyecto del corredor metropolitano de Quito, liderado por el Arq. Fernando Carrión para el Municipio del DMQ. Si bien en principio se percibe como un tributo al acierto de la teoría urbanística, hay credibilidad y apoyo social para que trascienda al desarrollo urbano en la práctica.

Quito debe repoblar zonas antaño atractivas que ahora sufren el abandono de sus moradores originales. Quito debe crecer en altura, verticalmente, en lugar de expandirse horizontalmente, y esta puede ser la solución que llame a mirar espacios renovables que cuentan con la infraestructura básica para acoger viviendas y comercios. Fernando nos cuenta los detalles de este mega proyecto urbano.

¿Cuál es el parámetro conceptual que decantó en la convocatoria para el concurso del corredor metropolitano?

Quito se ha convertido en la ciudad de ciudades, todo está absolutamente disperso y no hay integración. El norte y el sur no tienen nada que ver, el Valle de los Chillos con el Valle de Tumbaco tampoco, la desconexión es enorme, y ese es un primer problema que no ha sido asumido por parte de las políticas públicas de Quito. Otro tema que paradójicamente tampoco se ha analizado es el comportamiento demográfico de la ciudad. Hasta 1982 recibíamos una migración que llegaba de las parroquias rurales, pero a partir de ese año esa relación se invierte, empiezan a tener mayor crecimiento las parroquias rurales que la ciudad.

¿Hay cifras actualizadas?

El último censo realizado dice que entre 2001 y 2010, el híper centro de Quito –desde la Villa Flora hasta el antiguo aeropuerto- en diez años perdió 170.000 personas. Si pensamos que desde 2010 han transcurrido casi diez años más, la evidencia da para pensar que el incremento de esa migración es mayor que en la década anterior. El despoblamiento es un problema real, y a esto hay que añadir que Quito ha perdido su peso en el escenario internacional, lo que ha hecho que el turismo, que podría ser un elemento gravitante, no signifique más allá del 3% de la economía de la ciudad.

 

Fernando Carrión - Revista CLAVE! 93

Fernando Carrión

¿El corredor metropolitano es la solución?

Justamente en función de eso pensamos que podría ser interesante ejecutar una obra que atienda esta lógica norte sur que tiene Quito, que sería el corredor metropolitano. Tiene los siguientes objetivos: uno, la integración de las panamericanas (pan: todas; americana: américas). Todas las américas se encuentran aquí, en la mitad del mundo, y esto podría recuperar la condición de Quito como una ciudad equinoccial ubicada en el centro de las américas, que además tiene un nuevo centro de convenciones y una geografía espectacular. Dos: es inexplicable que en el sur no haya edificios en altura, motivar esa inversión es otro de los objetivos del corredor metropolitano. Y esto viene de la mano de la integración norte-sur de la ciudad Si pregunto a una persona que vive en el norte, cuándo fue la última vez que fue al sur, probablemente me diga hace dos o tres años..

¿El trazo se dio en función de la línea del Metro?

Precisamente en el eje que va de la una panamericana a la otra está enclaustrado el Metro de Quito, pero su trazo no está muy articulado con la ciudad. La tesis que sostenemos es la de urbanización del Metro, para que este sistema de transporte tenga la masa crítica de 400.000 pasajeros diarios que requiere su operación, porque según la administración actual sería sorprendente si llega a 300.000. Pretendemos implementar una estructura vial articulada que confluya en los lugares donde están las estaciones del Metro. Si estamos en cualquier zona de La Mariscal debemos ir a la Universidad Central para tomar el Metro, donde hay 35.000 estudiantes, pero hacia el oriente no hay una universidad, hay cuatro, y no están abastecidas con este nuevo sistema de transporte.

Mencionó que otra intención es repoblar la zona del corredor metropolitano…

Además de la recuperación del espacio público en estos 22km de longitud, el tercer objetivo es repoblar esa zona de la ciudad para cargar de usuarios al Metro. Hay dos formas de hacerlo. Una, que desde los extremos norte y sur vengan poblaciones que usen el Metro, y la otra es que dentro de estos 22km haya comercios, oficinas, viviendas, servicios privados y públicos que, a la par que generan nuevos usuarios para este sistema de transporte, también atraigan inversión. Hemos identificado 110 edificios vacíos en ese tramo que deberían ser incorporados a la ciudad. Esta activación es fundamental para que la gente no migre hacia los valles, para lograr una ciudad más integrada.

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¿Las propuestas de los participantes en el concurso cumplieron con esos lineamientos conceptuales?

Efectivamente. Los resultados son espectaculares. Tuvimos 45 grupos inscritos que provenían de España, México, Argentina, Chile y Colombia, y también de otras ciudades de Ecuador como Guayaquil, Cuenca y Loja. Fueron 754 profesionales, 148 organizaciones entre privadas, colegios profesionales, universidades y ONGs los que participaron. Se entregaron 25 proyectos a tiempo, y 5 adicionales fuera de tiempo que no fueron considerados para el concurso, pero sí para una etapa que empezamos hace pocos días, que es el debate de estos proyectos en varios encuentros. Los denominamos Quito piensa a Quito.

¿Cuántos proyectos pasaron a la fase final?

Fueron tres grupos premiados, dos ecuatorianos y un colombiano, todos están en el mismo nivel, es decir, aun no hay un primer lugar. El proyecto ganador se definirá el 20 de enero. La sorpresa es que los tres equipos están pensando integrarse para trabajar juntos en el proyecto ganador. Hemos socializado estas propuestas a través de una exposición que se dio simultáneamente en el norte, centro y sur de la ciudad, manteniendo el concepto de integración que manejamos, y la receptividad ha sido enorme.

¿Qué viene después de anunciar el proyecto ganador?

Se firma el contrato para que el grupo ganador empiece a trabajar en el proyecto definitivo. Eso probablemente tomará entre tres y cuatro meses, pero de manera simultánea se podrá ejecutar algún nivel de inversión, por ejemplo en arborización, jardinería, soterramiento de cables, luminarias, señalética, etc., que serán contratos independientes.

¿De dónde proviene el presupuesto para ejecutar el proyecto?

Estamos trabajando con cuatro fuentes para el financiamiento, pero no tendremos el valor final sino hasta tener el proyecto definitivo. La primera fuente obviamente es el municipio, otra es el Gobierno Nacional, también las instituciones del sector público a través de inversiones en programas de vivienda y reutilización de sus edificaciones antiguas (Iess, Miduvi, Banco del Pacífico). El sector privado es la otra fuente de financiamiento. Las cámaras de comercio, de construcción y el Colegio de Ingenieros están muy interesados en construir sus edificios en esta nueva zona, gracias a que ya habrá la inversión en el espacio público que las volverá atractivas.

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Integrantes de los grupos ganadores del concurso del Corredor Metropolitano

Foto El Comercio

¿El municipio dispone de una partida para esto?

Hemos conversado con diferentes sectores de la sociedad y hay gran apertura para establecer un fideicomiso, que el municipio fondearía con el incremento del impuesto predial que se logre concertar para esta zona. Estimo que podrían ser alrededor de $20 millones al año, y de manera conjunta entre los participantes en el fideicomiso, estableceríamos las prioridades de inversión. La idea justamente es que haya una gran alianza entre sector público y privado para empujar este proyecto. Los beneficiarios principales serán del sector privado porque el corredor metropolitano incrementará el precio del suelo ante la mayor demanda que surgirá, y se podrá innovar en términos de vivienda, comerciales, etc.

Para que se revalorice la zona habría que eliminar las limitaciones de uso de suelo…

Tiene que haber cambios en el uso de suelo si queremos fomentar la construcción en altura y el incremento de densidades. Además habrá que normar los retiros, veredas y más, es decir, hay que estructurar una ordenanza bastante completa. Incluso tendrá castigos y estímulos para que los propietarios de estos 110 edificios abandonados se incorporen al mercado. Si lo hacen habrá liberación de impuestos, caso contrario serán objeto de fuertes tributos.

¿Aliviará el tráfico en la ciudad?

El corredor metropolitano tiene que convertirse en una espina de pez, es decir, la columna sería el corredor, y se articularía con otras vías que están planificadas para realizarse. Por ejemplo, en la Av. Naciones Unidas está una estación del Metro y se prevé que ahí se coloque una estación del cable aéreo que va desde Cumbayá al Parque Metropolitano y llega al Parque La Carolina. En esa zona también está el Estadio Olímpico Atahualpa, y según la planificación, por ahí pasará el túnel que articularía a Quito con el Aeropuerto Internacional Mariscal Sucre.

¿Túnel por debajo del estadio?

Eso es lo planificado. Este túnel nacería en el Aeropuerto, entraría a Quito por la Av. Naciones Unidas y llegaría hasta El Trébol que está en la Av. Simón Bolívar, constituyendo un eje vial muy importante. El proyecto del nuevo Estadio Olímpico no es exclusivamente para aumentar su capacidad, es para construir un complejo urbano que incluya 10.000 parqueaderos subterráneos para servir a toda la zona, una plaza pública que permitiría la articulación de la Av. Naciones Unidas con el túnel que vendría por abajo, y alrededor de esta plaza tendríamos edificios para comercio, administración, museos, centro de convenciones y más. Habrá también facilidades para nuevas actividades deportivas en espacios cerrados, no sería un espacio solamente para fútbol.

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Grace Yépez, Yes Innovation; Jorge Yunda, Alcalde del DMQ;
Boris Albornoz, UTPL y Mauricio Ordóñez, Equipo 35

Foto quitoinforma.gob.ec

¿Presupuesto estimado para esta obra?

Alrededor de $200 millones. El estadio pertenece a la Concentración Deportiva de Pichincha, pero haremos una corrida financiera para que en este proyecto también participe el municipio, el Gobierno Nacional y los sectores privados, anticipando los beneficios que podrán obtener de esta gran inversión.

¿En cuánto tiempo estima que el corredor metropolitano pueda ser realidad?

Con este tipo de proyectos es muy difícil definir tiempos porque su construcción es permanente en el tiempo. De todas formas, cuando tengamos el proyecto definitivo haremos un cronograma de obras para establecer tiempos óptimos. Este es un proyecto de regeneración urbana que fue reconocido por el Banco Interamericano de Desarrollo, y que no solo le beneficia a Quito sino que puede llevarse a cabo en otra ciudades.

Siendo de ejecución a tan largo plazo, ¿qué le hace pensar que el próximo alcalde no lo abandonará?

El concepto que está detrás de este proyecto es la cooperación público-privada, lo cual es muy importante, y pretendemos que se convierta en una ilusión movilizadora para la gente de Quito, que tendrá que apropiarse del espacio. El momento que el próximo alcalde vea los grandes resultados se sentirá estimulado a continuarlo.

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