Imponente sencillez

Por: Paula Altamirano

Atractivo principal de una de las calles más simbólicas y representativas del Centro Histórico de Quito es la Iglesia Parroquial de Santa Bárbara. Sus torres miran al panecillo y su base se asienta en las faldas de la emblemática loma de San Juan. Es un espacio donde se conjuga el encanto de lo simple y cotidiano con el misterio de la historia y la religión.

Santa Bárbara es el inicio de un recorrido histórico por la calle García Moreno, colonialmente conocida como “La Calle de las Siete Cruces”. Aquí, franciscanos, jesuitas y dominicos se asentaron para abatir el “paganismo indígena”, y levantaron templos católicos sobre una vía articulada por los Incas, que unía el cerro sagrado de Yavirac o Panecillo (donde se situaba el templo al sol), con la loma de Huanacauri o San Juan (donde se veneraba a la luna). Por ello, a lo largo de la calle actualmente existen grandes cruces que corresponden a seis iglesias, y la última a la antigua casa de retiro de los jesuitas.

Alrededor del año 1550 se construyó este santuario dedicado a Santa Bárbara. Según Andrade Marín, el nombre dado a esta parroquia corresponde a la devoción que los primeros colonizadores tenían a esta Santa, quien fue considerada patrona de las luchas en contra de los bárbaros e infieles. Cabe recalcar que del templo original solamente quedan los cimientos, porque el resto de su estructura se desplomó como consecuencia de los movimientos sísmicos a los que estuvo expuesta la edificación. El estilo neoclásico que caracteriza a la iglesia es obra del arquitecto Juan Pablo Sanz, quien la reconstruyó en 1892. Pero en 1987 la estructura se vio nuevamente afectada por temblores, por lo que se realizó una última restauración.

En la fachada actual se destacan los colores blanco y celeste. Uno de los elementos arquitectónicos más visibles son la cúpula de hierro y zinc y sus dos campanarios, que todos los días advierten la llegada del medio día y convocan a la oración, y son repicados en fechas especiales. En su plazoleta llama la atención una pileta de piedra cuya fuente es hecha en bronce. La cruz de piedra ubicada al costado, réplica de la original, marca el inicio del recorrido (norte-sur) por la ruta de las Siete Cruces. Si se la visita por la noche, atrae por la iluminación que realza sus volúmenes y pureza reflejados en su claridad.

Las puertas de madera se abren a un espacio interior sobrio y sencillo que contrasta con la estructura monumental externa. Los altares y retablos pintados en colores pasteles son adornados con delicados diseños florales, madera y pan de oro. A diferencia de otras iglesias más opulentas del Centro Histórico, en este santuario predomina la sencillez y humildad, en él se conservan pocas pinturas y esculturas. Las más antiguas son la pintura de la Virgen del Rosario y un busto de San Francisco de Borja esculpido en madera. Este es un espacio que es frecuentado por ancianos, vecinos y visitantes en busca de paz, calma y seguridad.

FIESTA DE SANTA BÁRBARA

El evento más importante del año es la fiesta de Santa Bárbara que se conmemora el 4 de diciembre. Este homenaje lo realizan los bomberos, quienes consideran a esta Santa su patrona, reconocida como protectora contra el rayo, fuego y muerte repentina. Por eso existe la popular frase “Santa Bárbara doncella, líbranos de una centella”.

En este día se realiza una misa y ofrendas a la Santa, y se la representa con un manto rojo, una rama de olivo, el cáliz de la sangre de Cristo, su corona y una espada que, en este caso, fue donada en agradecimiento por el Cuerpo de Bomberos.

SEMANA SANTA

Santa Bárbara también participa de la Semana Santa, única fecha en la que abre sus puertas en horarios nocturnos. La iglesia es parte del turismo religioso en eventos como el recorrido por los “Siete Monumentos”, que arranca a partir de las 18h00 y culmina con la adoración al Santísimo a las 20h00. Intervienen 40 santuarios patrimoniados.

Las hermanas de Santa Bárbara mantienen y buscan mejorar los espacios de este santuario, para en un futuro ser parte de nuevos proyectos culturales y religiosos. Sin embargo, explican que su objetivo siempre será el servicio a los pobres. Santa Bárbara es una iglesia de adoración y meditación, pero sobre todo de ayuda a quienes más la necesitan.

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