El Centro Histórico y la Cultura

Por: Caridad Vela
Febrero - marzo, 2012

DANIEL KLEIN


La iluminación y diseño del museo fue lograda por arquitectos expertos en museología y restauración. Se combina la luz natural y artificial en beneficio de las piezas artísticas

Museo Casa del Alabado
Hay espacios en el Centro Histórico, mudos testigos de nuestra historia y del paso de los años, que son imperceptibles al ojo superficial. Están ocultos, encerrados, y guardan celosamente el secreto que sus paredes encierran. Es necesario un ojo inquieto, culto y educado, para develar el tesoro que se encuentra en ese escondrijo forjado por el paso de varias lunas.
La mirada emprendedora se detiene, olfatea, identifica, se apasiona, empieza a soñar, a imaginar, a crear… Poco a poco las formas toman sentido, paso a paso concuerdan los pensamientos, se juntan ideales, se desempolvan superficies… y se descubre un escrito en un dintel…
Así empieza la historia del Museo Casa del Alabado y el romance de Dany Klein y Carmen Viteri de Klein con el Centro Histórico de Quito.
¿Cuál es la verdadera dimensión emocional que tiene tu inversión en el Centro Histórico?
Me gusta esta pregunta. Invertir en el Centro Histórico no se relaciona exclusivamente con rentabilidad. Es, en realidad, invertir en lo más precioso que tenemos los quiteños, que es nuestro patrimonio, nuestra historia, nuestra cultura, y esto es difícil cuantificar.
¿Cuándo empezó la inquietud por el Centro Histórico?
Carmen y yo nos hemos sentido atraídos desde siempre por la belleza y la magia del Centro Histórico de Quito. La idea de adquirir una propiedad de la época Colonial y restaurarla es algo que siempre tuvimos en mente.

Los pisos y columnas son de la casa original cuya construcción terminó en el año 1671


Instalación representativa de la conexión del inframundo al mundo de la vida. Esta obra de arte está hecha con raíces de árboles que emergen desde el subsuelo hasta el techo del museo

¿Y decidieron emprender la búsqueda?
Así fue. Carmen encontró una casa de arquitectura típicamente colonial en la Calle Cuenca, con 6 patios interiores y que había conservado las características de la época. Estaba en muy mal estado y éramos conscientes de que debíamos emprender un arduo proceso de restauración, pero fue amor a primera vista. La casa tenía una energía muy especial, tenía alma, sabíamos que tenía que ser nuestra.
¿Cuéntame la historia de la casa?
En el dintel del portón de piedra de la casa está inscrita la frase “Alabado sea er Santísima acabose esta portada año del Señor de 1671”. De esta inscripción nace el nombre del museo. La casa consta en los planos antiguos de la Ciudad de Quito. En estudios al Carbono 14 realizados a un dintel de madera, el resultado de la fecha aproximada de construcción es el año 1.500. Seguramente este dintel fue de una choza de la época, junto a la cual posteriormente fue construida la casa. En el patio posterior se mantiene un árbol de higo muy antiguo, razón por la cual también se la conoce como la Casa del Higo.
¿La idea original fue hacer ahí un Museo?
Inicialmente no teníamos un proyecto definido para la casa, tanto así que cuando empezamos los trabajos y planificamos su uso, nuestra idea era convertirla en vivienda. Luego de unos meses, nuestro amigo Mario Ribadeneira nos propuso la idea de constituir un Museo de Arte Precolombino y de juntar nuestras colecciones. El problema era el deterioro general del sector.
Y el proyecto cambió radicalmente…
Nos interesó mucho por nuestro apego a la cultura, pero era una apuesta importante para nosotros, considerando que este sector de la ciudad de Quito estaba casi abandonado, era inseguro, y  el entorno requería de un cambio importante para garantizar el éxito de un proyecto de índole cultural. Por esta razón, inicialmente evaluamos varias ubicaciones para el museo, tanto en el Norte de Quito como en el centro. Finalmente decidimos convertir la casa de la calle Cuenca en el Museo Casa Del Alabado. Las características de la casa y su ubicación eran las idóneas.

Patio del Higo. Existen escritos que confirman que esta higuera tiene al menos 150 años.

¿Cuál fue el primer paso?
Conversar con el Municipio para conseguir el compromiso del Alcalde Barrera en cuanto a la recuperación de varios sectores de histórica importancia en los alrededores. Uno de ellos, la Plaza Santa Clara que se había convertido en parqueo y escondía la magnífica fachada de la iglesia Santa Clara y sus imponentes portones. Otro sector que requería un compromiso de apoyo es el de la calle Cuenca, entre la plaza San Francisco y la calle 24 de Mayo.
¿El Alcalde Barrera cumplió con su parte?
Así es, el Alcalde ha cumplido. La Plaza de Santa Clara está actualmente recuperada, la calle Cuenca está renovada y la calle 24 de Mayo se encuentra totalmente transformada. El cabildo quiteño, por intermedio de la Secretaria de Seguridad y con el apoyo de la Policía Municipal, realiza un gran trabajo para garantizar la seguridad de los moradores y visitantes.

Arco de ladrillo con escalinata de piedra, parte del diseño original de la casa

¿Era el primer proyecto en el sector?
No. El Eco. Roque Sevilla, a través de Metropolitan Touring, había adquirido la Casa Gangotena, frente a la Plaza de San Francisco, para convertirla en un hotel de lujo que fue inaugurado hace pocos días. La Arq. Mónica Moreira colaboró con nosotros para desarrollar conjuntamente estos proyectos. Fue así como nos juntamos tres personas comprometidas con la misma intensidad en recuperar el entorno y trabajar de la mano con el Municipio y la comunidad. Conjuntamente hemos desarrollado estos dos proyectos, considerados ejemplos para la ciudad, que demuestran la capacidad y los resultados que puede brindar una alianza bien ejecutada entre la empresa privada y el Municipio de Quito.
¿Qué arquitecto es el responsable de los planos para la restauración?
El proceso de restauración estuvo a cargo del Arq. Luis López. La empresa Meta-Praxis de Francia, fue contratada para brindar asesoría en la parte de museología que implica diseño de vitrinas, iluminación y otros detalles relacionados. También trabajaron con nosotros en el proceso de conversión y utilización de los espacios, de tal manera que el Museo responda a los requerimientos cada vez más exigentes de los visitantes de hoy.
¿Se mantiene el estilo original de la casa?
La visión de los fundadores fue principalmente estética, pero inscrita en lo que es la cosmovisión andina en la cual se basaban nuestros ancestros. Hemos querido diseñar un museo con enfoque contemporáneo, proyectado al futuro, que se mantenga lo más cercanamente posible a su época. Los materiales que se utilizó en la restauración fueron los más parecidos a los de la época original. Incluso fabricamos adobes con una técnica similar a la que se usaba en la Colonia. Todo fue pensado con este sentido.

Salas del inframundo en las que voluntariamente se creó un espacio “frio y oscuro”


Pared de ladrillo vidriado que rescata y resalta la arquitectura de la casa

¿Detalles?
El diseño de las salas fue realizado para utilizar la luz cenital en casi todas las áreas, menos en las salas del inframundo en las que voluntariamente se creó un espacio “frio y oscuro”. Las vitrinas son transparentes, que permiten admirar el objeto en 360 grados y exhibirlo como una joya preciosa, dándole la importancia que se merece.
¿Cuánto tiempo tomó la restauración?
El proceso de restauración demoró 4 años. La dificultad principal fue la de encontrar el justo equilibrio entre la funcionalidad de lo que debe ser un museo, con la visión integral de la casa, tratando de encontrar esta comunión casi perfecta entre los dos conceptos.
¿Hay interés en los ecuatorianos por asistir a eventos culturales?
Hay que ofrecer al ecuatoriano eventos de calidad. La sensibilización hacia la cultura es algo que se logra con el tiempo, pero que afortunadamente ya es parte de las generaciones jóvenes. Ellos son los que aprecian y valoran, cada vez más, un evento cultural desarrollado con criterios de calidad. Hemos visto cómo ciertas personas regresan al museo 4 ó 5 veces, y esto es porque aquí encuentran un sitio donde pueden reconciliarse con su cultura y su historia, y paralelamente vivir una experiencia que transmite emociones.

Christian Mesía y Daniel Klein, Museo Casa del Alabado


Con nuestro apoyo han desarrollado una ruta para recibir a los visitantes, tanto locales como extranjeros, y materializar lo que hoy podemos denominar un proyecto sostenible.

No es fácil sembrar la semilla de la pasión por la cultura…
Disfrutar el arte es también vivir el arte, sentir el arte, disfrutar el arte. Esta pasión hay que transmitirla. Quisiera que la cultura esté cada vez más presente y sea parte importante de la vida de los ecuatorianos a todo nivel. Para esto, hace falta desarrollar una visión cultural por parte de las autoridades, y asignar los recursos necesarios para implementar una política cultural. Esto es primordial en el desarrollo de los pueblos y en la identidad de los mismos, pero lamentablemente no existe una política definida para promover la inversión en proyectos o espacios culturales en el país. Sería interesante que ciertos beneficios puedan otorgarse para quien invierta en la cultura.
¿Quién se encarga de definir las exposiciones que se presentan?
El Museo cuenta con un Director que es el Dr. Christian Mesía  y es quien tiene a su cargo la planificación de los eventos culturales, científicos y exposiciones temporales que se realizan. La exposición “Amuletos” culminó hace unos meses y ahora estamos preparando una exposición sobre artistas ecuatorianos influenciados por el Arte Precolombino. Se ha planificado que estas obras se presenten junto a los objetos de la colección del Museo que más ilustran el contenido y la influencia Precolombina.
¿Exposiciones internacionales?
El Museo está abierto para recibir exposiciones del exterior. Queremos privilegiar el Arte Prehispánico,
pero también hemos considerado a futuro tener otro tipo de exposiciones temporales contemporáneas, que tengan una correlación con los materiales utilizados en esas épocas, como la cerámica u otros. Además, mantenemos un programa de actividades variadas como conciertos de música, bailes, eventos dirigidos a niños y conferencias enfocadas a científicos, arqueólogos, etc.
¿Los visitantes al Museo son en su mayoría nacionales o extranjeros?
El número de visitantes, tanto nacionales como extranjeros, niños y adultos, se ha incrementado significativamente en los últimos meses. Vemos con mucha alegría que el Museo se ha posicionado como una institución que no solamente muestra objetos de una belleza increíble sino que además cuenta la historia de nuestros ancestros.

El Alcalde ha cumplido su compromiso. La Plaza de Santa Clara está actualmente recuperada, la calle Cuenca está renovada y la calle 24 de Mayo se encuentra totalmente transformada.

¿Cómo ha afectado esto a la comunidad del sector?
Trabajar con la comunidad y apoyarla es parte de nuestro concepto para la recuperación global del sector. Desde hace aproximadamente 5 años, el Museo Casa del Alabado, Metropolitan Touring y Pronaca, a través de una empresa especializada, nos hemos hecho cargo del barrido permanente de la Plaza de San Francisco, de sus alrededores, y del mantenimiento de los baños públicos cuyas instalaciones son de uso gratuito para los usuarios. El Fonsal es la entidad responsable de la buena marcha de estas instalaciones, mientras que Emaseo colabora con la recolección de los desperdicios.
¿El habitante del Centro Histórico es consciente de lo que tiene?
No. Es así que nuestro segundo proyecto, que involucra a la comunidad, se enfoca precisamente en esto. Hemos creado, conjuntamente con la empresa Gescultura, liderada por Paola de la Vega, algo que llamamos “Guardianes del Patrimonio” y que ha logrado integrar a la comunidad del Barrio San Roque a nuestras actividades. Esto nos ha permitido concientizar a  la población cercana sobre la importancia de conocer, valorar y proteger su patrimonio. Mutualista Pichincha se sumó a este esfuerzo.
¿“Guardianes del Patrimonio” está ya en marcha?
Ha tenido mucho éxito. Luego de un trabajo de 4 años está formada la Asociación de Los Guardianes del Patrimonio y es liderada por los mismos artesanos de la zona. Con nuestro apoyo han desarrollado una ruta para recibir a los visitantes, tanto locales como extranjeros, y materializar lo que hoy podemos denominar un proyecto sostenible.
¿Sostenible en cuanto a perdurar y mantener las tradiciones?
Hay que entender que el desarrollo no significa abandonar el patrimonio, ni en lo tangible y peor en lo intangible. Las tradiciones populares, algunas de las cuales provienen de la época prehispánica, hay que rescatarlas. Debemos mantener la venta de especerías, de dulces caseros, las limpias, la venta de hierbas medicinales, etc. Todas estas son características nuestras, son únicas y forman parte de nuestra historia, de nuestra identidad. Estas actividades están localizadas en el sector más antiguo de Quito, el denominado San Roque, que es precisamente donde están situados el Museo y el Hotel Casa Gangotena.
¿Qué hay en el panorama del Centro Histórico?
Se avizora un desarrollo positivo, sostenido, para convertir nuestro Centro en lo que son los centros históricos de muchas ciudades del mundo. Sin embargo, hay que considerar que lo que hace la belleza y el atractivo de estos lugares es su autenticidad, su gente, sus tradiciones, esa energía única que la caracteriza. Todo esto se debe mantener, encontrar un equilibrio justo. Si el proceso de transformación no está bien dirigido, y esto depende de muchos factores, se corre el riesgo de romper este equilibrio como ha sucedido en algunas ciudades que lamentablemente han perdido su alma.
¿El sector privado demuestra interés?
La gente debe invertir en el Centro de Quito y las inversiones deben estar alineadas con una visión conjunta, pública y privada, ordenada y enfocada, a completar los servicios necesarios para una evolución adecuada. Se debe pensar en hoteles, cafeterías, restaurantes, proyectos de vivienda, etc. Paralelamente, las autoridades municipales deben garantizar la seguridad, la limpieza, el acceso, el transporte, etc. El rol del Municipio es importantísimo para liderar los proyectos de inversión, dando facilidades de todo tipo para que sean viables, garantizando así el éxito al inversionista.
¿Dónde está el mayor potencial?
Pienso que está enfocado en el segmento turístico y en el de vivienda. Existen ya varios hoteles de lujo, pero hay espacio para proyectos hoteleros enfocados en otros estratos socio-económicos. Hay mucha gente que quisiera vivir, o tener su oficina, en el Centro Histórico, también hay campo para estos desarrollos. Pero, repito, todo esto va de la mano de las facilidades de transporte, de estrategias que garanticen seguridad, controles para la contaminación, etc. Estas son las garantías que los inversionistas están esperando.
¿Tiene mucho potencial?
Este sector ha tenido un desarrollo sostenido muy importante durante la última década, convirtiéndose en el punto de interés turístico de mayor relevancia y presentando un gran potencial de inversión. Es ahora cuando las acciones por parte de las autoridades municipales, orientadas a seguir desarrollando el Centro Histórico, son prioritarias. El Museo Casa del Alabado es el lugar que cada visitante del Centro Histórico debería conocer. Conjuntamente con el Hotel Casa Gangotena contribuye ciertamente a la recuperación de un barrio abandonado de Quito. Hemos dado el primer paso, precisamente en el barrio donde se inició la construcción de nuestra ciudad.

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