ASESORÍA COMERCIAL

Por: Caridad Vela

Según los informes que el Instituto Nacional de Estadística y Censo (INEC), de la Contraloría General de la República ha hecho públicos, el Producto Interno Bruto (PIB) del país cerró el primer trimestre de 2017 con un crecimiento de 6.2%, en comparación con el mismo período del año anterior, lo cual representa una situación única en la región.

Trasladado a cifras reales para un mejor entendimiento, el incremento fue de $559.2 millones en relación con el primer trimestre de 2016.

Si bien este incremento está alimentado por varias categorías económicas, el informe demuestra que el sector de la construcción es el que mayor peso tiene, correspondiéndole el 16.7% en el crecimiento del PIB durante este período, para alcanzar un total de $1.601.8 millones, es decir, casi $100 millones más que en el primer trimestre del año pasado.

Una de las grandes motivaciones que impulsa al sector de la construcción son las facilidades bancarias que se han establecido para la concesión de créditos hipotecarios para compra de vivienda. Actualmente existen en Panamá 38 bancos que operan en este rubro de crédito, sumados los cuales, a diciembre 2016 reflejaron un crecimiento de alrededor del 8% en relación a enero, y presentaron saldos de cartera que bordean los $13.000 millones.

Las bajas tasas de interés y los plazos de hasta 30 años para créditos destinados a compra de inmuebles son un gran atractivo para potenciales inversionistas del mundo entero. Si a ello sumamos otros factores como el recientemente ampliado Canal de Panamá, y la próxima inauguración de la ampliación del Aeropuerto Internacional de Tocumen, vemos que el país se convierte en un imán para atraer recursos de empresas multinacionales que buscan estas facilidades de conectividad para sus negocios.

Según un análisis estadístico realizado por la Cámara Panameña de la Construcción, que abarca información desde el año 2011 y hasta 2016 inclusive, se evidencia una inversión total de $10.831.5 millones en esos años, siendo 2016 el año que mayor monto presenta.

El cuadro No. 1 muestra la relación de los valores invertidos durante cada año del estudio.

La inversión en construcción contempla la suma de la obra pública y los proyectos originados por la empresa privada. Dentro de la gestión privada se clasifican los proyectos por su tipología: residenciales, comerciales, movimientos de tierra y religiosos. En el Cuadro No. 2 podemos analizar el comportamiento del flujo de dinero en estas distintas clasificaciones.

Los proyectos residenciales presentaron montos de inversión ascendentes desde 2011 hasta 2015, pero experimentan un descenso en 2016. Durante estos años, la inversión hecha en proyectos de edificios de apartamentos es tres veces más alta que el dinero destinado a proyectos de casas unifamiliares, tal como se aprecia en el Cuadro No 3.

En lo que respecta a proyectos comerciales, durante los seis años del estudio se ha invertido casi $3.000 millones en diferentes tipologías: oficinas, galeras y depósitos, locales comerciales, centros comerciales, producto de índole industrial, hoteles y comercios en general. Hasta 2014 se manifiesta un crecimiento sostenido, pero menores cifras de inversión se evidencian durante 2015 y 2016.

El informe del INEC refleja también que Panamá es uno de los países que mayor inversión extranjera directa recibe actualmente. Recordemos que este es uno de los principales objetivos de todos los países en la región, pues la inyección de recursos externos es fundamental para financiar nuevos proyectos y para equilibrar la balanza de pagos.

Las cifras preliminares oficiales son envidiables para Latinoamérica, pues expresan que durante el primer trimestre del año en curso, Panamá recibió $1.315.4 millones en inversión directa, lo cual quiere decir un 10.7% más que en el mismo período de 2016. Este total resulta de la suma de recursos recibidos por parte de los bancos de licencia general, los bancos de licencia internacional, y la inversión directa en otras empresas.

Volviendo a la composición del crecimiento del PIB, se evidencia que a la actividad de la construcción le siguen otras actividades económicas con significativa participación, como Enseñanza Privada (11.9%); Transporte, Almacenamiento y Comunicaciones (10.4%), Comercio (9.5%); Minas y Canteras (6.6%); Intermediación Financiera (3.7%).

Por otro lado, es de resaltar que según información oficial, el déficit del Sector Público No Financiero (SPNF) ha disminuido hasta alcanzar límites permitidos por la normativa vigente. Según el Balance Fiscal correspondiente al cierre de 2016, este déficit se redujo al 1.9% del PIB (al cierre de 2015 representó el 2.3% del PIB), y una vez realizado el ajuste contemplado en la Ley de Responsabilidad Social, el déficit total quedó establecido en el 1.5%.

Adicionalmente, según se desprende de las declaraciones hechas por el Ing. Iván Zarak, Ministro Encargado de Economía y Finanzas, la inversión en capital en el SPNF alcanzó la suma de $3,764 millones al cierre de 2016, lo cual significa un aumento de 3.9% con relación a diciembre 2015. Los rubros de inversión que destacan son el Metro de Panamá ($412.3 millones); el Instituto de Formación y Aprovechamiento de Recursos Humanos ($342.7 millones), la Caja del Seguro Social ($187.9 millones), Instituto de Acueducto y Alcantarillados Nacionales ($75 millones), y la Autoridad de Turismo de Panamá ($61.5 millones).

En el espectro de fuentes de ingresos con interesantes proyecciones para el futuro a corto, mediano y largo plazo, mantiene su protagonismo el Canal de Panamá. Aun midiendo las repercusiones que las crisis económicas en otros países tienen en el comercio mundial, y la competencia que significan otras rutas como Buena Esperanza, Cabo de Hornos y el Canal de Suez, es posible prever que el Canal de Panamá será siempre la vía más utilizada en el planeta. De hecho, según noticias dadas a conocer a propósito del primer aniversario de funcionamiento del Canal, la ACP entregará al Estado $1.601 millones en este año fiscal. Esto quiere decir un 60% más que lo aportado en el período anterior.

Los vaivenes del mercado se reflejan en estadísticas que apuntan hacia distintos nortes con el paso del tiempo. Si bien Estados Unidos y China han liderado el listado de países usuarios del Canal durante la última década, la ampliación ha dado lugar a que países como Colombia, México y Japón se conviertan en importantes usuarios, lo cual se traduce en un nuevo mercado que buscará opciones en oferta de inmuebles en parques industriales, oficinas, centros comerciales y también vivienda.

Pero la ubicación de Panamá y su potencial de crecimiento económico no se da solamente por el Canal de Panamá. También viene por el lado de lo estratégico de la conectividad aérea que ofrece entre Norte y Sur América, y entre Asia y Europa. Según estimaciones para este año, se espera una recuperación en el rubro de transporte aéreo, proyectando que en América Latina y el Caribe crecerá a un ritmo del 7.5%, lo cual, según la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA), significa ganancias de alrededor de $800 millones, un 2.6% por arriba de 2016.

Según estudios realizados por el Aeropuerto Internacional de Tocumen y Oxford Economics, la industria aérea de Panamá y lo que produce el sector turístico suman en su conjunto un aporte de 12.6% al PIB del país. La actividad de la aviación genera $982 millones de forma directa y $435 millones de forma indirecta. De estas cifras se desprende la radical importancia que conlleva el dar paso firme a la conclusión de la expansión del Aeropuerto de Tocumen, pues es considerado como el “hub” más importante de la región.

Si bien cada actividad tiene su propio ritmo de crecimiento, y sus variaciones obedecen a diferentes factores, en la evolución del país se verá reflejado el acierto de las decisiones de la administración pública. Fomentar alianzas público-privadas es positivo, revisar tramitologías absurdas que entorpecen la dinámica de la economía es necesario, invertir en infraestructura es imperativo, fomentar la facilidad de transporte marítimo y aéreo es fundamental en épocas de globalización como la actual. De las decisiones que a este respecto se tomen dependerá la sostenibilidad en el crecimiento de la nación.

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