Un recorrido por los edificios más bellos de Madrid

Parte 1

Por: María Fernanda Ampuero, corresponsal en España

Fotos cortesía: Ayuntamiento de Madrid

Tal vez no tenga el romanticismo de París, ni la épica de Roma, ni ejerza en el viajero la fascinación de Nueva York, ni atraiga a los turistas de la misma manera insensata que su hermana, Barcelona. Pero Madrid, la capital de España, tiene una belleza tanto a pie de calle como a nivel monumental, que hace que quien la visita no la olvide fácilmente. Hay algo en la luz, sí, que es preciosa y que acompaña casi todos los días del año, y también en la forma en la que los madrileños –gente que, en realidad, vino de todos los lugares de España y del mundo– habitan la ciudad: con goce, con sentido de pertenencia, de cara a la calle; que convierte a Madrid en una metrópoli con alma de pueblo o, quién sabe, en un pueblo que creció y creció. En Madrid, uno se siente en casa. Y la casa, esta loca casa de tanta gente y de gente tan diversa, es muy bella y está de fiesta constantemente.

Palacio de Cibeles, Plaza de Cibeles

Palacio de Cibeles, Plaza de Cibeles

Desde lo más clásico hasta lo rabiosamente moderno, los edificios de Madrid, concentrados en su mayoría en el centro de la capital, tienen la capacidad de maravillar a los viajeros y también, y ya eso es más difícil, a los que pasan por delante todos los días.

BANCO DE ESPAÑA: EL EDIFICIO NO TIENE LA CULPA

Tal vez Madrid no tiene un solo símbolo urbano, como podría ser la Torre Eiffel o la Estatua de la Libertad, pero sí hay un lugar en el que podríamos identificar todos los símbolos de esta ciudad, es la zona que está entre la Puerta del Sol y la Plaza de Cibeles. Justo allí, frente a la mítica estatua de la diosa Cibeles, se encuentra uno de los edificios más hermosos de la ciudad.

Se trata de la sede central del Banco de España –y aunque han sido malos tiempos para la economía, el edificio, que no tiene la culpa de nada, sigue siendo bellísimo–, una de las mejores representaciones de la arquitectura española del siglo XIX y comienzos del XX. Actualmente, este edificio, ícono de los vaivenes de los dineros españoles, cuenta con una superficie construida total de 4.736m2, con cuatro plantas y cuatro sótanos. Pero no fue así desde sus inicios: ha sufrido diferentes modificaciones y ampliaciones.

El edificio actual se compró en 1882 al marqués de Alcañices. Era, claro, un palacio situado en la calle de Alcalá con vuelta al Paseo del Prado. Los arquitectos Sainz de la Lastra y Adano, tras estudiar los edificios de otros bancos europeos, realizaron un proyecto definitivo para albergar la sede del Banco de España, cuya primera piedra se puso el 4 de julio de 1884, en un acto al que asistió el rey Alfonso XII.

Banco de España

Banco de España

El edificio fue inaugurado en 1891. La última ampliación, de 2006, se inauguró con la celebración del 150 aniversario del nombre Banco de España. Se mantuvieron los principios básicos de la idea original, basados en la continuidad de las fachadas de Alcalá y el Paseo del Prado, pero se introdujeron algunas variaciones arquitectónicas que enriquecieron el conjunto.

Hoy su fachada da a las calles y zonas más transitadas como la Plaza de Cibeles, a la Calle de Alcalá, al Paseo del Prado, a la Calle de los Madrazo y a la Calle del Marqués de Cubas. Una zona tan, pero tan hermosa que siempre está abarrotada de viajeros con sus cámaras de fotos.

PALACIO DE LINARES: UNA INQUILINA MUY ESPECIAL

En la esquina opuesta al Banco de España se encuentra otro impresionante palacio que desde 1992, coincidiendo con el quinto centenario de la llegada de Colón al continente americano, alberga ese motor fundamental para la cultura latinoamericana en España que es Casa de América.

El que fuera el Palacio de Linares no sólo es visitado por su increíble belleza o por las actividades culturales que organiza Casa de América, sino porque, dicen, ahí habitan fantasmas. Concretamente uno: el de Raimundita, la hija incestuosa del marqués de Linares con una medio hermana. Dicen que a Raimundita la ahogaron o emparedaron en el Palacio para ocultar al mundo el pecado. Entonces, según la leyenda, la niña muerta se dedica a llamar a sus padres y a cantar canciones infantiles por los ricos salones y los jardines.

Palacio de Linares Casa de América

Palacio de Linares Casa de América

Sea como fuere, con fantasma o sin ella, este edificio único está ubicado en el paseo de Recoletos frente a la Plaza de Cibeles. Su arquitectura limpia, obra de Carlos Colubí, Adolf Ombrecht y Manuel Aníbal Álvarez, hecha con piedra caliza, guarda un interior rico en lámparas y bronces de París, cristales de Amberes, alfombras de la Real Fábrica de Tapices y de la Fundación de Gremios, una selecta colección de pinturas y, quién sabe, tal vez el fantasma de una niña asesinada.

CÍRCULO DE BELLAS ARTES: NACIDO PARA LA CULTURA

Muy cerca de los anteriores, el espectacular Círculo de Bellas Artes, con sus mármoles, lámparas gigantescas, piezas artísticas y un mobiliario único, es probablemente más sobrecogedor por dentro que por fuera, lo que es decir mucho, porque con su ecléctica volumetría y el espectacular tratamiento de sus fachadas, cuya ornamentación corrió a cargo de conocidos artistas de la época, el edificio, sin pisar su interior, ya vale la pena el viaje a Madrid.

Círculo de Bellas Artes

Círculo de Bellas Artes

Encargado al arquitecto Antonio Palacios, fue inaugurado por Alfonso XIII el 8 de noviembre de 1926 con una exposición de pinturas de Ignacio Zuloaga en la Sala Goya. Pero desde su fundación en 1800, el Círculo, como se conoce a la institución, ha sido casa de algunos de los más importantes artistas, como Picasso o Ramón María del Valle-Inclán. Así como la cafetería a pie de calle, con su cómoda terraza que es lugar de encuentro de cineastas, escritores y lo más destacado de la creación en Madrid, otra característica única del Círculo de Bellas Artes es su azotea: situada a 56 metros de altura, ofrece a sus visitantes una de las más espectaculares vistas de la ciudad.

El edificio está coronado por la escultura Minerva, de Juan Luis Vassallo, una pieza que representa a la diosa romana de la sabiduría y el arte, símbolo del Círculo desde su fundación.

EDIFICIO TELEFÓNICA: EL PRIMER RASCACIELOS DE ESPAÑA

Con sus casi noventa metros de altura, el edificio de Telefónica situado en plena calle Gran Vía, ha sido reconocido como el primer rascacielos en España y uno de los primeros de toda Europa. Además, fue la edificación más alta de Madrid hasta 1953, cuando la reemplazó el Edificio España que está situado a quinientos metros.

El Edificio Telefónica, sede hoy de la Fundación Teléfonica, contribuyó a dar a Madrid un aire moderno y cosmopolita que ha perdurado hasta nuestros días: no ha perdido nada de ese encanto futurista de los años veinte. De hecho, lo ha ido ganando con los años. Hoy es absolutamente contemporáneo. Las obras empezaron en 1926 y el 1 de enero de 1930 se dieron por finalizadas. El proyecto lo realizó Luis Ignacio de Cárdenas, el arquitecto de la compañía Telefónica, quien lo finalizó en un plazo de tres años, siguiendo los parámetros de los grandes rascacielos norteamericanos, que era lo que hacía furor por entonces.

El Edificio Telefónica

El Edificio Telefónica

Uno de los momentos más críticos de su existencia fue durante la Guerra Civil cuando fue bombardeado por ser un objetivo prioritario, tanto por su altura, por su cercanía a la línea del frente y por tratarse del centro de comunicaciones. El sótano fue refugio antiaéreo y las crónicas de la época cuentan cómo la Gran Vía era territorio de violencia y destrucción. El Edificio Telefónica ha sufrido diferentes modificaciones a lo largo de sus ochenta años de historia, pero sigue conservando ese espíritu moderno original que, además, se renueva cada día con las exposiciones que organiza la Fundación.

CAIXA FÓRUM: EL IMPOSIBLE JARDÍN VERTICAL

La zona llamada Triángulo del Arte, es decir donde se encuentra el Museo del Prado y el Museo Thyssen, se enriqueció exponencialmente cuando, en 2008, se inauguró la sede del Caixa Fórum, un centro cultural dedicado especialmente a exposiciones temporales. Era la sede de una antigua central eléctrica, cosa que el proyecto del estudio de arquitectura Herzog & De Meuron respetó.

El Caixa Fórum de Madrid

El Caixa Fórum de Madrid

El Caixa Fórum de Madrid conserva una estructura fabril. La antigua mole mantuvo sus fachadas, pero a fin de ganar espacio fueron perforadas o abiertas en su planta baja prescindiendo de pilares. Así, el edificio de ladrillo parece flotar gracias a una sustentación central que pasa casi desapercibida.

De hecho, lo que correspondería a la planta suelo del edificio es una plaza abierta con fuentes y cascadas en uno de sus lados. El nuevo museo se corona con varias plantas añadidas que muestran al exterior un acabado metálico con corrosión. Uno de los grandes atractivos del conjunto es el jardín vertical: una fachada entera compuesta por cientos de plantas que se mantienen vivas por riego oculto, diseño de Patrick Blanc.

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