Por: Paulina Narváez

En el primer trimestre de 2016 arrancó la construcción del proyecto más ambicioso que abandera el Municipio de Quito, el Metro. Al momento se está trabajando en ocho puntos de la ciudad: centro de control en Quitumbe, Solanda, El Calzado, San Francisco, Carolina, Iñaquito, Jipijapa y El Labrador. Finalmente se han superado los tropiezos y oposiciones, pues según se ha informado, nuestra ciudad cumple con las condiciones para contar con un Metro subterráneo, porque presenta saturación de tráfico en la superficie.

Quito tiene 2.5 millones de habitantes, que es un número importante, y los grandes beneficiados con este nuevo servicio serán los estratos sociales más vulnerables, porque el Metro es un medio democrático de transporte. Está para servir a todos en igualdad de condiciones, con un sistema integrado de calidad, que dignifique a sus usuarios y a la ciudad en sí, dando paso a alternativas que ayuden a proporcionar una solución real, para mejorar la calidad de vida de todos los ciudadanos.

Mauricio Anderson Salazar es el Gerente General de la Empresa Pública Metropolitana Metro de Quito. Su preparación académica y exitosa trayectoria profesional en el ámbito financiero y administrativo; además de su paso por la United States Agency for Internacional Development (USAID), donde se involucró en proyectos de infraestructura, económicos y sociales de alto impacto, y su trabajo con organismos multilaterales, dan el aval que garantiza su éxito al dirigir este proyecto emblemático y prioritario del Municipio de Quito.

 Mauricio Anderson Salazar, Gerente General de la Empresa Pública Metropolitana Metro de Quito


Mauricio Anderson Salazar, Gerente General de la Empresa Pública Metropolitana Metro de Quito

El Metro integrará el sur y el norte de la ciudad, entre Quitumbe y El Labrador. Ir de un extremo a otro actualmente puede tomar más de una hora y media de viaje, pero con el uso del Sistema Integrado de Movilidad, ese tiempo se reducirá a 45 minutos o menos. Mauricio es muy enfático aseverando que habrá un cambio radical en el estilo de vida del ciudadano. “Ese ahorro de tiempo podrá invertirlo en su familia, estudios, trabajo; en esencia eso transformará su calidad de vida en positivo”.

Los impactos del Metro van más allá, beneficiando de manera directa a todos los quiteños. El proyecto empieza a repercutir en una mayor productividad de la ciudad. “Los cuatro organismos multilaterales que lo financian: Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Banco Mundial, CAF (Banco de Desarrollo de América Latina) y el Banco Europeo de Inversiones (BEI), determinaron en sus estudios de manera independiente, que el componente fundamental que le da altísima rentabilidad social y económica a este proyecto es el retorno por la vía de la productividad”, señala.

Ante el temor de que las joyas del Centro Histórico pudieran afectarse, vale resaltar que la Unesco determinó en un estudio que el Metro subterráneo sí es una solución viable a los temas de movilidad en esa zona, que actualmente sufre agresiones por vibraciones, congestión vehicular y contaminación. Con extrema precaución se trabaja tomando en cuenta todos los aspectos de riesgo que habrían cuando el Metro pase por el Casco Histórico, para que sean debidamente identificados y mitigados. Además, se están realizando una serie de estudios de carácter geofísico para determinar la existencia de material arqueológico o paleontológico en la plaza de San Francisco, calle Benalcázar y calle Cuenca. Cualquier hallazgo seguirá los protocolos establecidos para el rescate por las autoridades competentes y los bancos multilaterales.

Entre los aspectos positivos que el Metro de Quito aportará a la sociedad es la puntualidad. “Esa mala costumbre desaparecerá, porque habrá un modo de transporte masivo absolutamente confiable y regular. En horas pico el intervalo de los trenes será de 4 minutos, cambiando radicalmente los hábitos de las personas”. Mauricio es enfático cuando habla de que uno de los ejes trascendentales de esta administración es educar a la ciudadanía en el uso y comportamiento que derivará de la puesta en marcha de este proyecto.

“Estas ventajas las estamos comunicando a través de la socialización, y se lo irá haciendo de manera sistemática a lo largo del tiempo. Hay todo un plan de comunicación estratégica y masiva con programación oportuna que avanza conforme camina el proyecto. A lo largo de la ruta hay puntos de información que atenderán las inquietudes de los ciudadanos las 24 horas de los 7 días de la semana”.

El impacto de este proyecto en la vida de los quiteños es uno de los principales intereses del Alcalde, según señala Mauricio. Es por eso que todos los cambios que se darán en la economía de la ciudad, a través de la generación de fuentes de empleo, se están trabajando en conjunto con la Secretaría de Productividad y Competitividad del Municipio, con el fin de pulir mecanismos que ya están en funcionamiento. “Una especie de bolsa de empleo, que está a cargo de Conquito, a través de la cual se están realizando las contrataciones, de manera organizada y metódica para acercar la oferta laboral con la demanda existente. El abanico de necesidades es amplísimo”, puntualiza.

El trabajo es intenso y está previsto que la obra esté lista en 36 meses, más 6 meses de pruebas para poner todos los sistemas en conjunción. El financiamiento del Metro no es un aspecto que preocupe a Mauricio. El costo total del proyecto es de $2.009 millones de dólares, y movilizará a 400.000 pasajeros al día aproximadamente. El proceso está dentro de los tiempos y procesos que son exigidos por parte del Estado y de los cuatro organismos multilaterales que financian el proyecto, que se basan en dos componentes: “el desembolso de la primera parte ya se hizo, y el dinero que provenga del BEDE ($156 millones aproximadamente). Lo demás son los avales del Gobierno Nacional para los créditos, que son los desembolsos que hacen los multilaterales, es decir, el dinero fresco que entra a la economía para pagar los gastos y costos que se incurrirá en la construcción”.

En cuanto al manejo del pasaje, éste está inmerso en el denominado Sistema Integrado de Recaudo que irá en armonía con el Sistema Integrado de Transporte Público. “Es el equivalente a la ‘caja única’. Una persona con una tarjeta magnética podrá hacer recargas en cualquier parte, la pasa por el bus alimentador del sistema, entra al Metro, la pasa nuevamente, y al salir podrá revisar en máquinas expendedoras su saldo”, explica.

Para la Alcaldía de Mauricio Rodas, es vital tener una visión integral que permita un trabajo en conjunto entre todos los elementos de movilidad que conforman el circuito. Esta administración sostiene que hay que rediseñar nuevas rutas de buses, con buena frecuencia de pasajeros basada en la actualización de estudios de movilidad, que determinarán la demanda en las distintas rutas, cuidando que las modificaciones sean rentables y atractivas para los buses.

El Metro de Quito marca desde ya “un ayer y un mañana en la capital”, nos dice, no solo en términos de movilidad, sino también en el cambio de calidad de vida de la gente. “Es un proyecto que une a los quiteños a través de un medio de transporte ágil, moderno y seguro, que acorta las distancias y evita el desperdicio de tiempo, pero el gran objetivo es que la proporción que existe hoy en términos de movilidad, que es de 30% vehículo privado y 70% transporte público, no aumente. Además, abrirá enormes oportunidades de negocios y desarrollo inmobiliario, pues transformará la ciudad a lo largo de toda la ruta, y de forma extendida hacia las zonas de afectación.

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