Entorno para salud y exclusividad

Por María Gracia Banderas

Previo a la hondonada del Río San Pedro, que divide el valle de Cumbayá con el de Tumbaco, se encuentra un pequeño paraíso caracterizado por la privacidad y la seguridad, con un microclima que permite el crecimiento de variadas especies de plantas. Se trata de Pillagua.

La casa que visitamos es el fiel retrato de aquellas descritas en los cuentos de hadas. Localizada en una loma y rodeada por unos cuantos centenarios árboles y flores de magníficos colores, acoge a los invitados en una atmósfera de paz y de comunión con la vida. Y si se presta minuciosa atención, se puede, incluso, llegar a escuchar la voz de lo silvestre mientras el ritmo lo lleva el sutil caudal del río. El olor de la buganvilla y del quishuar son el perfume que embelesa el entorno.

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Originalmente este espacio, caracterizado por laderas y sobre todo por el verdor a lo ancho y a lo largo, fue una hacienda ganadera. Susana Holguín, una de las primeras residentes del lugar que con el paso del tiempo se ha convertido en una de las zonas más exclusivas de Cumbayá, comenta que este es su hogar desde que sus hijos fueron adolescentes.

“Mi vida había transcurrido en Quito, pero mi esposo quiso que viniéramos acá para estar cerca de sus padres que ya estaban mayores. Siempre me gustaron las laderas. En Quito era imposible lograr esta cascada de árboles que se forma en un lugar con estas pendientes, aquí la vegetación luce más”. Y es así cómo Susana nos comenta los inicios de su vida en este pequeño paraíso emplazado a minutos de las comodidades de la gran ciudad, y cómo, pese a haber podido situar su casa en la planicie, su preferencia sin trastabilleos fue en la loma en la que tiempo atrás solían hacer pic-nics con su familia. “Yo ya planificaba cómo quedaría esto, viví en una hacienda en Salcedo. Me gustaban mucho los molles y las enredaderas. No pensaba tanto en las flores. También en mis viajes me inspiré, en Roma por ejemplo”._mg_6291

La anfitriona manifiesta que la casa en la que reside actualmente es reconstruida, y que con el tiempo se ha modificado. “Inicialmente tenía una piscina, pero cuando vine a vivir acá estaba esperando a mi quinta hija, así que por seguridad de la bebé la cerré y construí una plataforma. Me dediqué a esperar a mi niña y a planificar jardines para que el entorno esté bonito. Nunca esperé ver árboles tan grandes”.

Susana comenta con algarabía sobre las bondades de la tierra. “Se inició con el proyecto de un huerto, se sembraron manzanas, duraznos, claudias, y se daban tanto que llamaba a mis pocas vecinas de Pillagua para que vinieran con canastos a cosechar. Vi la generosidad de nuestro Ecuador: donde hay agua, hay vida”.

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Susana remarca sobre lo valioso que es residir en el campo estando tan cerca de todos los servicios que brinda la ciudad. Pillagua es, de hecho, una de las zonas más seguras de Cumbayá tanto por su ubicación como por su topografía, y es de los sitios más saludables para vivir. La condición de este lugar le permitió compartir muchas horas junto a su familia en los exteriores del hogar mientras disfrutaban del amigable clima. “Hacíamos la vida afuera, ponía una mesa y desayunábamos ahí”.

Ella es una conocedora innata de jardines. “Mi padre era agricultor y disfrutaba mucho de todo lo referente a ornamentación de huertos y jardines. Él me regaló muchas de las plantas que tengo aquí. Lamentablemente, cuando se planifica construir, la gente bota la vegetación existente y no la aprovecha como parte del entorno”. Además, nos comenta que con sus primeros vecinos acordaron sembrar árboles que se dieran bien en el lugar, como guabas, molles y cholanes, entre otros, generando de esta manera un entorno visual armónico y que la siembra fuera amigable con el suelo.

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Una de las características que más le gustan de Pillagua, es la privacidad y seguridad que la locación de este lugar permite. “Toda la vida he estado con las puertas de la casa abiertas y nunca he tenido ningún problema”. Agrega también que “quien quiera tener una vida sana y tranquila, rodeada por un hermoso oasis de vegetación, Pillagua es el lugar”.

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Es así que nos comenta sobre ANEZÍ, un nuevo proyecto de 11 residencias construidas en una sola planta que disponen, entre otras cosas, de generosas áreas sociales y privadas, porches cubiertos con una vista inigualable, y está rodeado de 7.000m2 de vegetación nativa.img_6251

Vale resaltar que no se trata de cualquier proyecto. Este, en particular, cuenta con la experiencia y trayectoria de la firma Londoño Arquitectos. En ANEZÍ, ubicado en la parte alta de Pillagua, Felipe Londoño y Mario Mantilla plasman su creatividad e ingenio, diseñando un proyecto para inspirar al residente con la vista libre de este mágico valle, desde donde se contemplan las lejanas luces de la ciudad que terminan en la Cordillera Oriental.

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Cada detalle ha sido meticulosamente diseñado para brindar la mejor calidad de vida con el estilo característico de Cumbayá. La topografía inclinada del terreno permite que se aprovechen los jardines y las vistas desde todas las áreas internas, manteniendo una completa privacidad y seguridad. Los jardines en terrazas, con caminerías pulcramente diseñadas, se harán en base a plantas de la zona que requieran de poca agua y permanezcan verdes todo el año.

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La arquitectura en este fascinante proyecto destaca las vistas como protagonistas, pues las casas cuentan con ventanales de piso a techo, y amplios porches con chimeneas al exterior que permitirán una agradable comunión con la naturaleza circundante. Las áreas sociales cuentan con doble altura, las habitaciones son amplias, hay hasta 4 parqueaderos por residencia, y por medio de un ascensor se llega a cada hogar sin la necesidad de subir gradas.

“Este proyecto es una belleza, no daña en absoluto el entorno. Si en caso decida salir de mi casa actual, que ya tiene unos cuantos años, me encantaría vivir en ANEZÍ. No cambiaría por nada mi vida en Pillagua”. Susana incluso añadió que disfrutaría de asesorar a los nuevos propietarios sobre las plantas que son ideales para ser sembradas, y que por ende, puedan disfrutar de un paisaje tan maravilloso como el que ella ha logrado en su hogar, situado muy cerca de donde ANEZÍ será pronto una realidad.

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