Los saraguros pertenecen a un grupo étnico ubicado en el cantón Saraguro, en la provincia de Loja, al sur del país. Se asume que la comunidad es descendiente directa de los conquistadores Incas. Su idioma es el kichwa y sus principales actividades son la agricultura, ganadería, elaboración de artesanías, y hace poco incluyeron como un ingreso adicional a su economía al turismo comunitario.

La ciudad de Saraguro fue en su momento un asentamiento incaico. Por esta razón, en las afueras de la ciudad, en los bosques cerca del monte Acana, se encuentran varias ruinas conocidas como Inga Iglesia. Es imprescindible ir con un guía para encontrarlas, ya que están cubiertas de vegetación, pero se puede admirar el trabajo en piedra y también los canales en las rocas que se utilizaban para el sistema de riego.

En el centro de la ciudad se encuentra la Iglesia Matriz de Saraguro, considerada ícono de la historia de la ciudad. Su arquitectura refleja un estilo gótico y su fachada es monocromática. Es un sitio muy frecuentado dentro de la comunidad, en especial los días domingo, ya que la mayoría del pueblo de Saraguro practica la religión Católica.

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La construcción de la Iglesia tomó 20 años, entre 1943 y 1963, y fue posteriormente restaurada con obras que iniciaron en 1983 y concluyeron en 1991. Se utilizaron varios materiales para diferentes partes del templo, como la piedra en su gran mayoría, tapia y arena en los muros, cal y ladrillo en las columnas, baldosa en los pisos, y en el tumbado romerillo y cedro.

Dentro de los atractivos principales de la ciudad de Saraguro está el Parque Central, que sirve como espacio de entretenimiento y diversión. Este espacio se convirtió en el lugar de encuentro social del pueblo, sobre todo en los días en los que se celebran fiestas populares. Al estar ubicado en el centro de la comunidad, el Parque está rodeado por la Iglesia y por las viviendas más antiguas que se pueden encontrar en el cantón, evidencia de que aquí comenzó a tomar forma la ciudad.

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Los indígenas de Saraguro mantienen cierto estilo en la arquitectura de sus casas. Una de las características que se destaca es la forma rectangular que tienen, su longitud es cerca del doble de su ancho, y cada una tiene aproximadamente entre 10m a 12m en su lado más largo. Desde un principio y hasta los años setenta, el bahareque era el material predilecto para la elaboración de sus hogares. Sin embargo, con el pasar de los años y a raíz de la escasez de materia prima por deforestación, y también por la influencia de la arquitectura más moderna que se ve en áreas urbanas, involucraron otros materiales como el adobe y el ladrillo. Los nuevos materiales también ofrecen otras bondades, como el adobe que tiene mayor durabilidad que el bahareque.

Para la construcción de sus viviendas, los saraguros toman en cuenta los factores climáticos. Por ejemplo, se fijan en el lugar desde dónde sale el sol por la mañana y dónde se esconde en la tarde. De esta manera la implantación de la casa se establece de norte a sur, con el fin de aprovechar la luz y el calor solar que se puede recibir en el día.

También se toma en cuenta la dirección que tienen los vientos. Para esto, los techos de las casas tienen una forma particular, son largos y su posición inclinada tiene la intención de proteger de mejor manera el embate de los vientos, que suelen ser bastante fríos en la zona. Antes, el material que se usaba para los techos era la teja o la paja, ahora se utilizan otros materiales como el concreto. Dentro de la casa, la cocina tiene una ubicación estratégica, donde se pone el fogón en un lugar donde el viento no intervenga con su función.

Las casas no acostumbran tener ventanas. De hecho, en sus orígenes las casas tenían una sola ventana que solía ubicarse en la cocina, justo en la dirección donde sucedía el atardecer. Estas casas se construían en el plazo de un mes sin ningún costo, ya que el trabajo era una especie de minga en donde participaban los integrantes de la comunidad. Se contaba con la colaboración de jóvenes, niños, personas mayores, hombres y mujeres; todos ayudaban. A través del turismo comunitario, algunos de estos hogares han sido cuidadosamente adaptados para recibir a turistas que buscan tener una experiencia más cercana a la cultura de esta comunidad.

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