Henry Yandún
Presidente de la Cámara de la Construcción de Quito

Agosto 2015 – Septiembre 2015
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Henry Yandún. Presidente de la Cámara de la Construcción de Quito

Habiendo transcurrido un período de tiempo desde que las salvaguardas fueron impuestas por el gobierno, es oportuno evaluar los efectos que la medida ha tenido en la balanza de pagos y en la comercialización de acabados para construcción.

El Ing. Henry Yandún, Presidente de la Cámara de la Construcción de Quito, revisa lo positivo y negativo de esta regulación, y con la mentalidad abierta que lo caracteriza, analiza la situación por la que atraviesa el sector en particular, y el país en general.

¿Cuál es tu evaluación de los efectos de las salvaguardas a la fecha?

Tengo opiniones a favor y en contra, porque todo tiene su razón de ser. En el lado positivo, las salvaguardas estimulan la inversión local en producción porque protegen la industria nacional. A este tipo de medidas se las conoce como anti-dumping, y surgen para igualar las condiciones de todos los actores en un determinado negocio. El “efecto China”, país que sufre una especie de burbuja a punto de explotar por el exceso que tiene en su capacidad instalada productiva, le permite reducir sus precios a niveles inimaginables, dejando fuera de competencia a otros estados. La consecuencia es un efecto de desindustrialización en los países de Latinoamérica, y eso es muy grave para la economía de cualquier país.



¿En el lado negativo?

Lamentablemente hay ciertos sectores industriales que aprovecharon del incremento en materiales importados para acortar la brecha de precios que existía con los nacionales. Por ejemplo, si el producto importado iba a costar $135 con los nuevos aranceles, el productor nacional decidió que podía subir sus precios a $130, y aun así mantenerse como mejor opción de compra. Esto evidentemente encareció indebidamente los precios del metro cuadrado.

¿Las consecuencias en la balanza de pagos?

Es evidente que tenían que ser positivas. El Gobierno comenzó a sentir la falta de dólares por la reducción del precio del petróleo, y al evidenciar que nos quedaríamos cortos en liquidez, acertadamente decidió desincentivar las importaciones, así los dólares se quedarían en el país. Muchos pensaron que el incremento en aranceles tenía como objetivo el recaudar más tributos, pero realmente la intención fue que con el aumento del precio final del producto importado, la gente optara por alternativas nacionales y no salieran tantos dólares de nuestra economía.

¿Cómo se afectaron los precios del metro cuadrado con el incremento arancelario?

En una construcción para el segmento medio alto y alto se ha determinado que el promedio del costo de la obra negra es el 35%, y el costo de los acabados es de 45%. Los materiales para la obra negra no se vieron afectados por las salvaguardas, de tal manera que ahí no hay incremento; pero los materiales para acabados sí tuvieron su impacto con aranceles extras de entre el 15% y el 45%, es decir, 30% en promedio. De este análisis se desprende que en proyectos destinados al segmento medio alto y alto, que sí usan productos importados, la afectación en el precio final del inmueble está en el orden del 6,76% de incremento. Si analizamos los proyectos enfocados en el segmento medio y bajo, el impacto sería del 1,58% de incremento en el precio final.

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De este análisis se desprende que en proyectos destinados al segmento medio alto y alto, que sí usan productos importados, la afectación en el precio final del inmueble está en el orden del 6,76% de incremento

¿La industria nacional se ha visto incentivada a incrementar su producción y la calidad de sus productos?

Aspiramos a que las industrias nacionales, que las hay muy innovadoras y eficientes, hayan aprovechado la circunstancia para generar economías de escala y mejorar sus procesos productivos. Las salvaguardas tienen vigencia de 18 meses, que es poco tiempo para que se dé una real modernización, pero es el período durante el cual la industria nacional estará protegida y debe aprovecharlo al máximo para ser competitivo cuando las salvaguardas sean eliminadas.

¿El sector de la construcción se vio afectado por el incremento en aranceles?

No precisamente por las salvaguardas, porque el impacto no fue mayor, pero se han juntado dos factores que han reducido drásticamente la demanda causando graves efectos en el sector de la construcción. Por un lado está la reducción en el precio internacional del petróleo que causó que haya menos recursos disponibles, y eso automáticamente repercutió con una reducción en la demanda. Esta circunstancia, si hubiese sido la única, pudo haber servido para que los precios del metro cuadrado se ajusten hacia abajo.

¿El segundo factor?

Se sumó a esto el anuncio de las reformas a las leyes de herencias y plusvalía en el peor momento posible. El efecto de esto es un frenazo brutal en la demanda, no una simple reducción, que tiene totalmente paralizados los proyectos que debían arrancar este segundo semestre.

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Henry YandúnPresidente de la Cámara de la Construcción de Quito. Si analizamos los proyectos enfocados en el segmento medio y bajo, el impacto sería del 1,58% de incremento en el precio final

¿La comercialización de materiales para construcción ha variado?

Entre enero y mayo de este año se vendió 7,1% menos cemento que en el mismo período del año anterior. En hierro se comercializó alrededor de un 8% menos comparando el mismo período. Resaltemos que menciono cifras de los meses que aun se consideraron “buenos”, cuando el Gobierno estaba decididamente incentivando al sector de la construcción a través de leyes que redujeron las tasas de interés para créditos hipotecarios. Incluso se logró el Decreto 661 que impone plazos máximos para los trámites relacionados con la compra-venta de inmuebles, y la ley de justicia laboral que consideró de manera diferente a la contratación de los trabajadores de la construcción. Todos los mensajes hacían prever que el segundo semestre requería de ciertos ajustes, pero podía ser bastante bueno para un año crítico. Lamentablemente la situación es diametralmente opuesta.

¿Cuál es el panorama?

Hay un problema tremendo de liquidez en el país. Los créditos de las instituciones financieras del Gobierno y de los bancos privados no están fluyendo oportunamente, y esto nos ata de manos. La única opción es deshacerse de los inventarios a como dé lugar, al precio que sea, para tener la liquidez necesaria que nos permita cubrir gastos operativos. Si bien esto decantará en una reducción de precios en los próximos meses, tendrá su efecto cuando llegue la hora de producir nuevamente, cuando se requiera reponer ese inventario que se vendió a precios que en algunos casos no cubren el costo de producirlos.

¿Esto se evidencia en los puntos de venta?

La reducción en ventas en ferreterías alcanza un 20% en este último mes, pero pronto podremos revisar cifras oficiales. El primer indicador formal de esta situación será la contracción en recaudaciones de IVA por parte del SRI; y el segundo, el incremento en desempleo.

¿Tiene cifras relacionadas con empleos en la actividad de la construcción?

Tenemos un reporte del IESS que dice que hay 540 mil personas registradas en la actividad de la construcción, es decir, en empleos directos. La teoría dice que por cada empleo directo en la construcción se generan dos plazas de trabajo indirectas. Según esto, hay 1.6 millones de ecuatorianos que viven de la construcción.

Parecería exagerado…

Pero es real e irrefutable. Según información oficial, la industria de la construcción representa el 11% del Producto Interno Bruto (PIB); y si somos 16 millones de ecuatorianos, ese 11% se traduce en algo más de 1.6 millones de personas con empleos relacionados a la construcción. Cabe resaltar además que la mano de obra que utilizamos es no calificada, no se requiere siquiera educación primaria para algunas labores, es decir que la construcción absorbe la responsabilidad de generar ingresos para la gente más vulnerable del país.

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