Una Boutique de Diseño

Por: Irene Ycaza Arteta
Diciembre 2013 – Enero 2014

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Me detengo antes de entrar a Uribes. Mirar desde afuera lo que sucede en el interior es impactante. Un árbol de navidad plateado, con adornos de vidrio rojos y blancos, me traslada a situaciones acogedoras. Trabajan coordinadamente, acciones que se suceden sincronizadas, una exactamente después de la otra, visten magistralmente este típico adorno navideño. El resultado final, sin lugar duda, será de antología.

Cayetano Uribe y Mónica Uribe de Brauer me invitan a pasar a su oficina. El aperitivo a nuestra conversación es un archivo de imágenes de sus más recientes proyectos. Lujosas residencias en Miami, Bogotá, Quito, Guayaquil y Cuenca desfilan ante mi asombro por su originalidad y espectacularidad.

Su ambiente de trabajo es estilo europeo. El típico mobiliario de oficina ha sido reemplazado por un gran armario de madera con tiraderas doradas donde almacenan las carpetas. Una enorme mesa de vidrio sirve de base para las computadoras, con su acompañante mesa de madera de apoyo. Dos paredes forradas de corcho son espacio de exposición de distintos materiales, fotos, dibujos a mano alzada y bocetos de lo que nace en su imaginación y en poco tiempo madurará a una realidad. Creatividad, movimiento, elegancia y exclusividad se perciben en el ambiente.

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Cuando investigamos al cliente le damos gusto en el estilo de su preferencia pero lo guiamos para que el resultado sea fino y bien logrado

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La premisa fundamental es el respeto por el buen diseño. “No hay estilo feo, sino mal hecho”, explican. “Todos los estilos, si son bien trabajados, son altamente estéticos y deben reflejar la personalidad de quien vivirá esos espacios”. Cayetano y Mónica, dos en uno a la hora de crear, se adaptan a diferentes estilos y los trabajan a plenitud para lograr resultados espectaculares. No se encasillan en arquitectura o decoración específica, más bien son versátiles para entregar un producto final adecuado a cada cliente.

Me intriga la forma en que se complementan, y se lo pregunto. Cayetano asegura que son una sola cabeza, “nos sentamos juntos, conversamos y empezamos a rayar sobre una hoja en blanco. Borramos, escribimos, intentamos varias opciones en espacialidad, funcionalidad, texturas y colores”, comenta. Mónica completa la oración, con la misma línea de idea, como si de antemano supiera cuál es la siguiente frase. “Es una lluvia de ideas que se da sin oposición entre los dos, porque compartimos los mismo conceptos en cuanto a elegancia y originalidad. Cuando investigamos al cliente, que es quien va a vivir en esa casa, le damos gusto en el estilo de su preferencia pero lo guiamos para que el resultado sea fino y bien logrado”, termina. Continúa la conversación, normalmente Cayetano empieza y Mónica completa las respuestas. Ahora entiendo claramente su dinámica de trabajo.

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No hay imposiciones entre ellos, ni con sus clientes. “Dos cabezas piensan mejor que una, y eso es lo agradable de esta actividad”, asegura Mónica. “Cada diseño prolijamente ejecutado espera el comentario de la otra cabeza e incorpora una nueva perspectiva que lo perfecciona”

María Emilia Uribe Sevilla, hija de Cayetano, se ha juntado recientemente a este equipo de diseño. Su juventud y vitalidad será sin duda un aporte de frescura en la tormenta de ideas que sucede a diario. Sorprendida comenta que es impresionante la compenetración lograda entre su padre y su tía. “Cuando miramos materiales o barajamos ideas, cada uno sabe con anterioridad lo que el otro va elegir o cuál será su argumento para desechar opciones”, comenta.

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La perfección en la instalación de los acabados, la ubicación de cada elemento y todos los detalles inherentes a una casa de ensueño son prolijos al punto máximo

Durante 22 años en esta actividad han logrado un posicionamiento impecable, acumulando una cartera de clientes que, más que ello, son amigos agradecidos por la obra realizada. El cuidado del más mínimo detalle se evidencia en cada paso que dan, en cada elemento que definen y en cada pieza que colocan. “Esto viene desde la cuna”, nos dice Cayetano. “Mi madre es tan detallista que tomar un té a solas implica el uso de la vajilla perfecta, el charol exquisitamente presentado y la servilleta de lino bordado. Esta herencia de perfeccionismo nos aleja del concepto de tienda de decoración y nos establece en la categoría de Boutique de Decoración”.

Sus proyectos se modelan bajo el concepto de “llave en mano”, y es, literalmente eso. Los futuros dueños reciben las llaves de su nuevo hogar, y al llegar se encuentran con las camas tendidas, las toallas perfectamente ubicadas, la iluminación encendida con la intensidad adecuada, chocolates sobre la mesa central y champagne en la nevera, a la temperatura perfecta para celebrar la ocasión.

La perfección en la instalación de los acabados, la ubicación de cada elemento y todos los detalles inherentes a una casa de ensueño son prolijos al punto máximo. Si aplican madera, es la mejor y más gruesa, la laca es de primera categoría, el corte del mármol o granito, tanto como el pulido final, son magistrales. No hay rincón descuidado, pues en cada detalle está el secreto de su trabajo.

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Mónica es arquitecta, un aporte enorme para la empresa, explica Cayetano. “Elabora planos con la implantación idónea, captando desde el inicio lo que tenemos en mente. Rayamos sobre él y lo trabajamos compartiendo opiniones con el fantástico equipo humano de Uribes”. Mónica, con su ojo experto, inspecciona cada detalle del proceso constructivo. “Soy muy temático” dice Cayetano. “Mientras Mónica está todos los días en la obra, yo voy menos, y cuando voy me fijo en otros detalles. Pero los dos estamos totalmente inmersos en el trabajo porque personalizamos lo que hacemos”.

El punto de partida es captar el feeling interno del cliente. “No somos una empresa que hace las cosas porque alguien lo pide”, comenta Cayetano. “Analizamos al cliente para que la propuesta sea justamente lo que imagina, determinando varios detalles para que cada elemento se ajuste a su estilo de vida”. Mónica continúa, “nos involucramos tanto que llegamos a conocer incluso cómo guardan sus corbatas: si es en cajón plano, colgadas o enrolladas, para que el closet se haga de acuerdo a esas especificaciones.” El resultado son obras altamente estéticas y funcionales. “El cliente es la biblia de nuestro negocio”, asegura Cayetano. “Lo estudiamos y lo seguimos hasta el final para leer su sensación de satisfacción”.

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Cada detalle es cuidado, cada pieza comprada es pensada para el lugar exacto que ocupará, nada está de sobra, todo se complementa

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El 80% de los proyectos se toman en obra gris, sin embargo, en muchas ocasiones los involucran desde el primer día para trabajar en equipo con los profesionales contratados y aportar con su valiosa opinión. “Intervenimos respetando el diseño inicial”, comentan. “En eso nos caracterizamos. Respetamos las propuestas, damos sugerencias y vamos de la mano de los arquitectos”.

Consideran como factor importante que sus obras sean atemporales, que no pasen de moda y que a través del tiempo mantengan la magia de su expresión. Los resultados son fiel reflejo de esta premisa, ya sea en tendencias clásicas o modernas. Asisten a varias ferias de diseño en el mundo entero y se inspiran en creaciones de profesionales internacionales para adaptar nuevos conceptos a sus diseños. “Siempre hay algo nuevo que podemos incorporar, pero la esencia de la obra debe perdurar con el paso de los años”, explica Cayetano. “Procuramos incluir elementos como esculturas, por ejemplo, porque una pieza maravillosa siempre será una pieza espectacular, es atemporal y podrá mantenerse a través de generaciones”.

Están convencidos que les gusta complicarse, diciéndolo en el buen sentido de la expresión. Sin embargo, es en esa complicación donde reside la perfección de su trabajo. Cada detalle es cuidado, cada pieza comprada es pensada para el lugar que ocupará, nada está de sobra, todo se complementa. Supervisan el trabajo de artesanos y albañiles para que todo sea fino y bien terminado. Envían diseños a sus proveedores en Guano para crear alfombras personalizadas, viajan a Colombia para inspeccionar la fundición de cada pieza de una lámpara que han inventado, diseñan los muebles para que sean exclusivos, importan materiales como chapas y tiraderas que dan mejor apariencia a su trabajo, y finalmente llegan a la dirección donde se instalará y se encargan de que la colocación sea perfecta. No necesariamente son productos caros, es el detalle que los hace especiales.

Una de sus virtudes es la paciencia, con ella logran la excelencia. Uribes se ha posicionado como una de las empresas más sólidas y confiables del país. “Los años te dan mucha experiencia, los jóvenes pueden estar adelante en muchos temas, pero la madurez que logras en un diseño es lo mejor para producir”, explica Mónica.

El norte está claro. Mónica y Cayetano caminan hacia un futuro firme donde las únicas sorpresas serán sus nuevas creaciones. Los años vividos son cimientos sólidos que soportan diseños nuevos para sus clientes, quienes, llave en mano, habitarán los espacios que soñaron.

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