Los Guillén Martínez
CUMBAYÁ

Por: María Gracia Banderas
Octubre – Noviembre, 2015

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Una discreta puerta de ingreso nos guía hacia el interior de una maravillosa casa. La construcción es perfecta, su arquitectura es cautivante, el entorno del Valle de Cumbayá y la espectacular vista son el escenario que la acogen. Una lámpara fabricada en cristales de Bohemia y las gradas voladas que la envuelven, se roban el protagonismo una vez que se ingresa al hogar. Sus dimensiones y belleza quitan el aliento a quienes se dedican a observarlas.

El arquitecto artífice del diseño es Paúl Gachet, quien con mucha empatía hizo posible que las necesidades de cada uno de los integrantes de la familia Guillén Martínez sean cubiertas. Pero Paúl no fue el único responsable de la obra, fue con ayuda y criterio de María Fernanda, la madre de esta familia, que se dio personalidad y calidez al hogar.

La casa está distribuida en tres pisos: en la planta baja se encuentran las áreas sociales, jardín, estudio, cocina y BBQ. En el segundo las habitaciones, y en el tercero una suite con terraza. Cada habitación tiene su sello individual, ese distintivo que refleja la personalidad de quien la ocupa. Por ejemplo, la habitación de José Antonio, el menor de los hijos, cuenta con un jardín privado.

La ubicación del terreno fue seleccionada por la vista que tiene de la ciudad. Es así que la idea del arquitecto fue implantar la casa de tal manera que quede elevada sobre el terreno, con 30cm más de altura que las casas comunes, lo que además permite mayor ventilación y evita que el calor del valle se acumule en el inmueble, logrando que los ambientes se mantengan frescos durante todo el día.

La fachada sobresale del terreno presentándose con fuerza protágonica. Siendo esa la intención, se incorporaron planchas de piedra decoradas con perforaciones en la fachada y paredes exteriores. El cerramiento de vidrio que rodea la casa magistralmente integra las zonas cubiertas con las descubiertas, convierte a las vistas en parte de la decoración, y permite gran ingreso de luz natural. A pesar de su dimensión, la limpieza no es compleja puesto que el mármol travertino facilita la tarea.

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La casa cuenta con un sistema de domótica, es decir que, según el argot actual, es una casa inteligente cuyas funciones pueden ser controladas desde cualquier dispositivo electrónico. En este entorno se respira aire de cordialidad, todo ha sido pensado para brindar un estilo de vida cómodo, amigable y funcional.

Los Guillén Martínez, una familia de cinco, cuenta con una cabeza que siempre está abierta al diálogo y dispuesta a compartir sus conocimientos, pero principalmente a entregar lo más valioso que un ser humano puede dar a otro. Su tiempo. Eduardo Guillén, el padre, es quien dirige EGV Consultores, empresa que ampara otras tantas que se encargan de brindar servicios relacionados a su principal área de trabajo: consultoría y fiscalización en proyectos de ingeniería civil.

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La empresa se constituyó hace 16 años. Eduardo comenta que “estar en el sitio preciso y en el momento adecuado determina tu vida. En lo que a mí respecta, me marcó el haber trabajado con israelitas que trajeron por primera vez un software de diseño vial. Luego se implementó el programa en otras empresas, y como yo sabía de sistemas, lo fui adaptando. De ahí provinieron mis ingresos cuando tenía 25 años. A esa edad estudiaba, trabajaba y tenía una familia. Me gradué a los 27 años”.

Poco a poco Eduardo se dio a conocer en el mercado y a nivel empresarial. Su capacidad para innovar y enfrentar desafíos con solvencia, son características que no pasan desapercibidas mientras continuamos con la entrevista. Con el orgullo característico de un padre que observa cómo su hijo se ha convertido en su mano derecha en las empresas, nos presenta a Luis Eduardo, abogado de profesión, quien hace poco obtuvo su Maestría en Derecho Empresarial.

Muy desenvuelto en su campo, Luis Eduardo ha hecho gran equipo con su padre apoyando el crecimiento corporativo que han experimentado durante los últimos años. Entre otros cargos, él es representante de Empírica y Next Exploration Technology, empresas amparadas bajo la marca de EGV Consultores, cuya actividad principal gira alrededor de estudios en topografía, geología, geotecnia, cálculos estructurales, de puentes, y en general todo el conjunto requerido para el desarrollo de vialidad e ingeniería civil.

El proyecto emblemático de la empresa es el trabajo realizado para el Metro de Quito. Eduardo comenta que hicieron “todo el trabajo de hormiga, desde la ubicación de los hitos, nivelación, coordenadas de los hitos a lo largo de la ruta, cartografía, etc.” Otras actividades relacionadas a este proyecto son la “evaluación de colectores, sistemas de luz, agua, alcantarillado, y todo lo que podría resultar afectado por las diferentes estaciones del Metro. Inventariamos las edificaciones y estructuras existentes en la franja de la ruta considerando 100m a cada lado, y comprobamos el estado en el que se encuentran”.

Sostiene que uno de los aspectos a considerar es la calidad del suelo, la antigüedad de los colectores, la falta de información que hay sobre ellos, y la presencia de acuíferos en la ciudad. El trazado está hecho en función a los polos donde hay más densidad poblacional y en base a los terrenos con condiciones óptimas. Por ejemplo, se decidió pasar por el lado occidental del Panecillo, porque el suelo es más consistente y más fuerte.

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Agrega que se analizaron entre tres y cuatro opciones antes de definir el trazado definitivo, pues “no siempre la línea recta es la mejor. Las sinuosidades surgen de la necesidad de evitar pantanos, puentes, etc.” Luis Eduardo se refiere a la eficiencia que tiene la ruta entre Quitumbe y el Labrador, que además de agilitar los tiempos de traslado a 35 minutos de un polo a otro, “es una obra que le dará un giro trascendental a la capital, dotándola con infraestructura de transporte de primer mundo”.

Además de ello, cabe destacar que la repercución económica de la construcción del Metro de Quito es altísima, pues permitirá que la economía de varios sectores se reactive. Está previsto que en un punto del proceso de construcción se generen 4.000 plazas de trabajo directo, e indirectamente aproximadamente 80.000 empleos adicionales.

EGV también trabaja con empresas petroleras, marco en el que las consecuencias por la caída del precio del barril de petróleo son ya evidentes. Ante esta situación investigan nuevas alternativas de mercados y negocios que presenten oportunidades. “Como dice el refrán: en momentos de crisis hay personas que se dedican a llorar y otros venden pañuelos”, comentan.

Padre e hijo procuran capacitar al máximo a su personal, y ellos, como directivos de la empresa, asisten a varios cursos en el exterior para profundizar en el funcionamiento de empresas familiares porque toda la familia está involucrada en diferentes proyectos corporativos. María Fernanda Martínez de Guillén tiene un centro de cosmiatría y reducción de peso, mientras que su hija María Emilia está especializada en comunicación y ahora específicamente en la organización de eventos. José Antonio es el menor de la familia, y se está formando como ingeniero civil para seguir la posta de su padre. Hasta el momento ha cumplido funciones de cadenero, machetero, dibujante y se encargado de trabajos de campo.

Lo importante, según manifiesta Eduardo, es “crear negocios a partir de tu empresa, y desde ese eje central, apoyar las necesidades de los demás en la familia. Este apoyo que se dan unos a otros en lo laboral, también se lo dieron al momento de diseñar y decorar la casa en la que actualmente viven. Como es de imaginarse, la residencia de los Guillén hace honor a su buen gusto y delicadeza, y es el vivo reflejo de la sinergia que esta familia empresarial demuestra en sus actividades cotidianas.

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