Maximià Torruella 

 

PUYO

 

Por: Ana María Durán Calisto

Agosto 2015 – Septiembre 2015

Maximià Torruella. PsiquiatríaDicen de nuestra arquitectura, que domina el programa, que se traduce en diagrama y se concreta en función

Maximià todos nos sorprendió el hospital que desarrolló PMMT, el estudio que diriges junto con Patricio Martínez, para el Puyo, un pequeño asentamiento de la Amazonía Andina ecuatoria-na. ¿Cómo enfrentó un contexto tan difícil un equipo catalán?
Admito que en Ecuador enfrentamos una de las primeras veces en que nos dimos cuenta de que el sol no sale por el mismo lado siempre ni hace el mismo recorrido. El Puyo fue el primer balde de humildad y un salto al vacío. Te hace darte cuenta de que hay mucho que no conoces y de que todo aquello que ignoras es imprescindible para hacer una arquitectura adecuada en ese lugar, con un nivel mínimo de reconocimiento del entorno. Fue un shock que dio inicio a la etapa más internacio-nal de nuestra empresa. Cuando nos invitaron a trabajar en el exterior, aceptamos con gran alegría, pensando que podríamos aportar mucho a los procesos de diseño fuera de Barcelona. Pero en realidad, el trabajo ha resultado de un diálogo, de una continua retroalimentación que nos ha apor-tado muchísimo a nosotros. Ya no hacemos las cosas de la misma manera “fuera”, pero tampoco “dentro”. Nos ha cambiado la forma de pensar y proyectar: hemos confirmado nuestra manera de ser y hemos concebido la arquitectura de una manera cada vez más radical.
Cuando nos invitaron a trabajar en el exterior, aceptamos con gran alegría, pensando que podríamos aportar mucho a los procesos de diseño fuera de Barcelona. Pero en realidad, el trabajo ha resultado de un diálogo, de una continua retroalimentación que nos ha apor-tado muchísimo a nosotros. Ya no hacemos las cosas de la misma manera “fuera”, pero tampoco “dentro”. Nos ha cambiado la forma de pensar y proyectar: hemos confirmado nuestra manera de ser y hemos concebido la arquitectura de una manera cada vez más radical.

 

Un tema que nos preocupó cuando comenzamos a ejercer nuestra profesión en el campo internacional fue la manera como se concebían los hospitales sobre todo en Sudamérica y Centroamérica, partiendo de la premisa de que se podía resolver temas de arquitectura y arquitectura hospitalaria con tipos: tipo A, tipo B, tipo C… Con cada aplicación se iba degenerando el “tipo”. Esta nos pareció una aproximación que condensa lo peor del concepto tipológico, que en el fondo es radicalmente distinto de la imposición de tipos. Intentamos conseguir el efecto contrario mediante una aproximación funciónramétrica que evita la generación de arquitecturas descontextualizadas que no resuelven los problemas que se propone resolver.

 

En Puyo, apostamos por lo contrario, por una arquitectura al servicio de las personas y del paisaje; por la posibilidad de que cada hospital sea mejor que el anterior; de que cada pro-yecto sea una evolución de esa arquitectura esencial; de lo que consideramos el abc de cualquier edificio hospitalario; y que, por desgracia, no solo aquí, sino en todas partes, suele ser una rareza: los hospitales amables siguen siendo la excepción cuando deberían ser la regla. Es crítico diseñar hospitales manteniendo en mente a los usuarios y a quienes trabajan en ellos.

 

No ha sido fácil transmitir nuestra apuesta tipológica que no tiene nada que ver con el desarrollo de tipos fijos. Nuestra visión es sistémica, no formal. Creemos que hay que afrontar el concepto de infraestructura y red país atendiendo a cada una de las peculiaridades de cada lugar.

 

Puyo, a juzgar por los premios recibidos, ha sido todo un éxito: Premio FAD Internacional 2014, Premio Nacional IX BIAU (Bienal Iberoamericana de Arquitectura y Urbanismo), Building of the Year ArchDaily 2014…Puyo ha sido una sorpresa y continúa dándonos sorpresas. El proyecto también fue incluido en la exposición “Mostra Catalana” que recoge veinticinco proyectos internacionales de la última década. Ha sido un honor poder compartir este espacio con nuestros mentores. Puyo ha sido el origen de muchas otras cosas y la confirmación de cómo creemos que hay que trabajar y plantear la arquitectura hospitalaria.

 

¿PMMT diseña exclusivamente hospitales?

Es nuestra especialidad, pero diseñamos lo que se nos invite a diseñar. Acabamos de terminar una vivienda en Barcelona. Lo interesante es que el proceso fue el mismo; partimos desde la misma visión: proyectamos a través del programa. Es tan fuerte la exigencia de un hospital, tan exigente el rigor de la función a la que está sometida esta arquitectura, que ya no sabemos cómo trabajar sin atender primero al programa.

Dicen de nuestra arquitectura, que domina el programa, que se traduce en diagrama y se concreta en función. El programa es el punto de partida de todos nuestros proyectos. Luego trabajamos mucho la visualidad; la reflexión sobre la relación entre arquitectura e imagen. Pero estas son capas que se añaden al programa, a la complejidad que brinda responder a las actividades que se realizarán en un espacio.

En Puyo tuvimos tres clientes: la persona que nos encargó el proyecto, la administración nacional y el usuario. Cuando se diseña un hospital, muchas veces no puedes acceder al usuario, sea este el gerente, el médico o el paciente. Y bueno, está ese cuarto cliente: la ciudad y el paisaje.

 

La principal preocupación cuando enfrentamos el contexto amazónico surgió de tener que concretar el artefacto de las dimensiones que tiene un hospital en un emplazamiento delicado, que pedía opera-ciones sutiles. Este artefacto no parecía afín con un entorno urbano y natural frágil. Un hospital es un edificio con implicaciones urbanas. Es una de las pocas tipologías que hoy en día son capaces de generar ciudad por las interrelaciones que es-tablecen con su entorno. Obliga a reformular la viabilidad de casi todo lo que lo rodea. El impacto es tan fuerte que nos preocupaba detonarlo en un asentamiento como el Puyo. Son indescripti-bles la sorpresa, la emoción y el vértigo, cuando viajamos y nos dimos cuenta de cuáles podrían ser las implicaciones de este proyecto.

 

Cuando la obra estaba más avanzada y nos pudimos pasear por debajo del esqueleto de la estructura, nos sentimos más cómodos con las decisiones que habíamos tomado. Recuerdo que llovía a cántaros. Las cubiertas evacuaban cortinas de agua. Me gustó la poética de esa estructura en la selva; la sensación de protección, de tranquilidad. Nos hubiera gustado que quedara así: percibías ya la perfección de una cubierta inclinada; el juego de patios y cubiertas; entendías cómo funcionaba e iba a funcionar la arquitectura; leías la jerarquía de las circulaciones, con sus pasillos públicos y técnicos; comenzaba a desvelarse un orden.

 

 

Fue entonces cuando decidimos apostar por la ausencia de colores que habíamos propuesto para el hospital, porque nos encantó cómo se mezcla-ba el blanco con el verde del entorno y la luz tan especial que se filtraba en días de tormenta. La cubierta y la estructura del hospital trabajaban en contraste con el entorno. El contraste y poca ostentación ponían en valor toda esa vegetación tan exuberante que se percibía en el hospital y en la lejanía. La horizontalidad del proyecto permitía relacionarse inmediatamente con el entorno, de manera visual.

 

Nos preocupa que nuestra arquitectura aparezca vívida. La horizontalidad es un aspecto muy impor-tante que hay que tener en cuenta en el diseño de edificios hospitalarios. Existe una relación entre la horizontalidad y el programa hospitalario. Esto puede derivar en la construcción de equipamientos sumamente extensos. Puyo resuelve este problema porque su porosidad permite desarrollarlo con esa horizontalidad. Pero una de sus principales forta-lezas, la que más se ha valorado a nivel nacional e internacional, es la velocidad con la que se pudo construirlo. Esa horizontalidad y altura controlada permitían lograrlo. De modo que esta horizontalidad atiende a valores arquitectónicos que queríamos implantar -queríamos que este hospital fuera un pa-radigma- y también a parámetros de velocidad que fueron importantes en este caso: se dispuso de esta instalación dos años antes de lo habitual.

 

El hospital de Puyo recoge valores que debe tener un hospital se construya donde se construya

 

Tanto la tipología como el sistema constructivo per-mitieron diseñarlo, construirlo y equiparlo en un año. Se necesitaba acortar los plazos de desplazamiento de enfermos hacia el centro sanitario más cercano. Lo que en otros países sería tema de comodidad, en el caso de Puyo es un tema prioritario.

 

¿Ha tenido descendientes el hospital de Puyo?

Los tres hospitales en los que estamos trabajando se basan en el mismo sistema, pero serán una evolución de Puyo. No nos interesa replicar, sino adaptar. Con nuestros modelos de hospitales –hospital paramétrico, fluid hospital, smart hospital– se puede afrontar cual-quier programa y cualquier reto. Tienen una capacidad real de adaptación a las necesidades de cualquier institución, administración, país, contexto urbano y paisaje. En Angola estamos utilizando una cubierta de teja portuguesa. La esencia de ese hospital es la misma o parecida a la del Puyo, y formalmente no tienen nada que ver. Los conceptos de tipología y malla guían nuestros diseños por encima de la visualización final de proyectos. Actúan de manera opuesta a los tipos cerrados, inflexibles, y quiero que eso se entienda. Hay que saber jugar con reglas para manejar estas tipologías que no son ni mero funcionalismo ni mero tipo. Es imposible congelar y reproducir algo flexible.

 

En Puyo tuvimos tres clientes: la persona que nos encargó el proyecto, la administración nacional y el usuario. El cuarto cliente son la ciudad y el paisaje

Cuéntanos un poco sobre el código de ac-cesibilidad universal que ha desarrollado PMMT.

En PMMT llevamos años apostando por la innova-ción y el Clear Code Architecture®. CCA es uno de nuestros casos de éxito más interesantes. Se trata de una nueva metodología que nos ha llevado tres años largos de estudio y que por primera vez permite medir de manera objetiva el nivel de accesibilidad universal de nuestro entorno físico tanto a nivel edificatorio como urbano y, aunque el proyecto se desarrolló en un primer momento para diseñar hospitales más humanos y sensibles con las necesidades de todos los colectivos, actualmente lo estamos aplicando a otras tipologías edificatorias, la ciudad y parques naturales. Hemos analizado con resultados muy positivos las últimas mejoras urbanas de Barcelona.

Gracias a esta metodología podemos analizar y me-jorar la accesibilidad universal del parque edificado existente y la de las futuras construcciones. Para nosotros ya no hay marcha atrás con respecto a este tema, y los técnicos debemos aprender a proyectar con responsabilidad social espacios y ciudades más inclusivas, que contemplen las necesidades de uso de su entorno de todas las personas con limitaciones, sean permanentes o temporales. Es una evidencia que la población mundial, por el aumento de la es-peranza de vida, tiende a envejecer y tenemos que ser sensibles con las consecuencias que todo esto tendrá en nuestro entorno. C!

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