Isha Judd

Por: Caridad Vela

Noviembre-Diciembre, 2013

 

Isha Judd

Siempre buscando recibir sonrisas nos alejamos del concepto de darlas, olvidando que lo que entregamos con transparencia será recibido en retorno. Isha Judd, es una australiana considerada “Embajadora de paz” por la incesante tarea de llevar su mensaje de amor al mundo, sus seminarios y conferencias son cada vez más solicitados en el mundo. Además brinda apoyo a los sectores marginados a través de su “Fundación ISHA Educando para la Paz”.

Cuenta con un Doctorado Honoris Causa otorgado por la Universidad Internacional de Cuernavaca, México, y ha escrito tres libros que se convirtieron en best sellers. En ellos habla sobre el poder del amor y la felicidad: Sobre las Nubes, Porqué Caminar si Puedes Volar, y Vivir para Volar.

 

Siendo hija adoptiva, conoció a su madre biológica cuando tenía 33 años. Nunca conoció a su padre biológico, pues su madre perdió todo contacto después de que ella naciera. Él quería que abortara, pero su madre, la mayor de 13 hermanos, católica de descendencia irlandesa, no lo pudo hacer. “A pesar de saber desde los cuatro años que yo era adoptada, nunca me había interesado porque nací en un hogar con gran abundancia de amor” cuenta Isha.

Centro “La I” en México Imágenes cortesía de Fundación Isha

Otros dramas en su vida la llevaron a momentos de reflexión que anteceden a descubrimientos internos. Se abrieron nuevos horizontes, captó la esencia que mueve al mundo, y construyó entornos físicos propicios para lograr momentos de introspección mediante el sistema Isha que está diseñado para cultivar el amor incondicional hacia uno mismo y a todo. Muy pronto estará en Guayaquil para compartir sus enseñanzas con nosotros.

 

La fundación Isha ha establecido dos centros en América Latina, uno en Costa Azul en Uruguay donde actualmente reside; y otro en la Bahía de Manzanillo en México.

Los Centro Isha están frente al mar y eso provee un espectáculo natural. Vista de la Bahía de Manzanillo desde el Centro de México

El “Centro I” de Uruguay es el antiguo hotel Lido que ha sido nombrado Patrimonio Nacional

¿Qué estilo arquitectónico se observa en los Centros Isha?
Son dos lugares que estaban ahí y que sólo los llenamos de amor. El Centro en México presenta una típica arquitectura mexicana, mientras que el de Uruguay es un viejo hotel reciclado.
¿Qué arquitectos los diseñaron?
Fueron diseñados con varios colaboradores, expertos en cada una de las etapas de transformación, pero mi visión es la que está impregnada en ellos. Los dos centros están frente al mar y eso nos provee de un espectáculo natural.

 

¿Detalles del Centro en México? 
El Centro “La I” está ubicado en un entorno absolutamente impactante sobre una loma con la más bella vista a la Bahía de Manzanillo. Son siete villas que componen este lugar donde se combinan detalles locales con el toque minimalista, puro y blanco que caracteriza a todos los centros Isha.

¿Y el de Uruguay?
Es el antiguo hotel Lido, que ha sido nombrado Patrimonio Nacional. Es un monumento al Art Deco cuya construcción pertenece a la época de oro de la costa uruguaya, por los años 30 y 40. Está ubicado en la Rambla de la Costa Azul e impacta por su blancura, arquitectura y luminosidad.
¿Cuáles son los materiales y colores más recomendables para el trabajo que realizas?
En todos los ambientes domina el blanco, y predominan el vidrio y la piedra. Son espacios limpios y amplios que se levantan en entornos naturales que facilitan las actividades dentro de los centros en grandes salones y fuera de ellos. El blanco permite que el ruido de la mente se vea, así el minimalismo del entorno apoya a la conexión interior.
¿Este estilo decorativo sirve para manejar un estilo de vida relajado?
Promovemos actividad física, relajación, bebemos mucha agua y comemos comida vegetariana, saludable y sencilla. Cada uno debe elegir lo que más le gusta y disfrutarlo. Siempre será lo correcto, pues no creo en las energías negativas. En cualquier parte puedes encontrar tu lugar de paz interior y vivir en dicha permanente y amor incondicional. El poder para cambiar está en uno, yo sólo te recuerdo cómo hacerlo.
¿Cuál es tu intención con los Centros Isha?
Busco regar en el corazón una experiencia que nos es conocida, porque nacemos en incondicional amor y en experiencia de unidad. Sin embargo al crecer lo olvidamos. Es ahí cuando pasamos a prestar nuestra atención al exterior, buscando el amor y la satisfacción en los logros y éxitos de lo material. Sin embargo, la plenitud no está sólo en lo externo, a pesar de que nada tiene de malo, uno se siente completo cuando vive desde una relación consigo mismo, desde una vida plena de estado amor-conciencia permanente e incondicional.

¿Así vive una “maestra espiritual”?
Enseño el camino a la unidad de ti contigo y con todo. A esa unidad, que es el amor, a vivir tu vida desde la vibración que convierte lo humano en divino en cada paso, cada palabra, y cada sentir. Es una celebración de vida en toda su magnitud.
¿Algo así como el momento de despertar?
Vivimos dormidos en un sueño de sufrimiento, de carencia, de violencias e inseguridades. Estamos separados del amor en una pesadilla que teje un sueño que no es la verdad, pero que desde nuestra dualidad elegimos y reforzamos cada vez más. Despertar expandiendo el amor conciencia, es volver a la unidad que subyace a todo. Vibrar en el amor es vibrar en paz y dicha, que son la música a cuyo ritmo danza la humanidad.
¿Qué te llevó a descubrir esta filosofía?
La vida misma. Por el crash financiero en Australia perdí todo mi dinero y hasta mi profesión. Perdí la base que formaba parte de mi seguridad externa. Por si eso fuera poco, en ese tiempo cinco miembros de mi familia fallecieron.
¿A qué te dedicabas en ese entonces?
Era entrenadora de caballos de carrera pura sangre. Con la crisis perdí todas mis tierras, el banco se quedó con todo. Siendo una yupi típica de los 80, me quedé absolutamente perdida e hice lo que todo buen australiano hace: emborracharse. Pronto me di cuenta que no funcionaría, mi dolor, confusión e inseguridad eran abismales. El único camino a seguir era el interior. La voz interna que siempre me había guiado empezó a hablarme más fuerte, invitándome a tomar un camino que se abría ante mí. Lo hice y salvé mi vida.
¿Qué cambió?
Escuchar la voz interior, entenderla y seguirla me ayudó a sobrevivir y ser feliz. No hubiese sido racional mantener ese secreto para mí, así que desarrollé el Sistema Isha que comparto en mis conferencias y libros. En ellos describo paso a paso lo que hago, intentando que muchos mejoren su calidad interna y externa de vida.
¿En dónde empezaste a dictar conferencias?
En Venezuela, hace casi 14 años. Llegamos en tiempos álgidos y nos establecimos en la zona roja. Estabamos rodeados de policías antinarcóticos, paramilitares, y miembros de la guerrilla en proceso de reinserción. Fue una época muy especial, fui tan bienvenida que decidí quedarme. Construimos nuestra sede sobre tierra alquilada y en un momento dado la dueña no quiso continuar con el arriendo. Volamos hacia el sur buscando otro destino y construimos el Centro Isha en Uruguay.
¿Qué haces en los Centros?
Recibimos gente que llegan a vaciar sus mochilas emocionales, a botar el peso que representa el pasado y las huellas no sanadas. Se quedan el tiempo que necesitan. Una vez terminado el proceso vuelven a su lugar en la vida con energías renovadas, vibrando de intensidad, listos para compartir y dar desde una nueva experiencia. Muchos logran instalarse internamente en un espacio de amor-conciencia, de amor incondicional, de paz.
¿Es posible en un mundo como el de hoy?
Hoy en día las personas están siendo constantemente bombardeada con una infinidad de problemas. La clave está en aprender a responder desde un lugar interno de seguridad profunda, así las decisiones están ancladas en la confianza en sí mismo y en la vida. Cuando estás en estado de amor, respetarás y amarás; no abusarás de tu poder sobre nadie, ni serás corrupto o mentiroso. Serás todas las cualidades que brillan desde una luz que emana del amor, crearás paz desde tu experiencia interior, y darás a todos los que te rodean.
¿Esa acción te ha merecido el título de Embajadora de Paz?
Simplemente hago lo que mi conciencia claramente comparte con los que se acercan a mis enseñanzas. Lo lindo es que todos se llevan consigo una nueva experiencia de cambio y calidad de vida. Un encuentro dentro de un proceso de expansión de la conciencia y paz interna. Esta elevación tiene como consecuencia dirigirnos a nuevas sensaciones y experiencias con todos y todo lo que nos rodea para elegir un cambio interno y experimentar al máximo el potencial.
¿Cuál es ese potencial?
No tenemos idea de nuestro potencial, pero estamos en un punto al que llegamos por repetir situaciones que nos condicionaron. Si crecimos en violencia y nos relacionamos desde la violencia, nos abandonaron o estamos privados de libertad por consecuencia de lo hecho, es porque no sabíamos nada más. Podemos cambiar si tenemos las herramientas para hacerlo.
¿El proceso es sencillo?
La vida nos enseña muchas cosas, pero nadie ha aprendido a cultivar la paz y crear esa experiencia en el mundo. La paz no puede ser creada por quienes no la conocen, por eso mi propuesta es educar para la paz. Es un proceso educativo para conocer la experiencia internamente, anclarla, cultivarla, compartirla, y convertirnos en multiplicadores. Si la asimilamos la crearemos naturalmente a nivel global, pero comienza por cada uno.
¿Cuál conferencia te ha impactado más?
No tengo palabras para expresar mi gratitud a cada uno de los que sienten que recibir lo que les entrego les puede servir. He ido a cárceles de alta seguridad donde tengo frente a mí a hombres que vienen por propia decisión; he enseñado a un centenar de niños que están en el hospital con enfermedades terminales; hablo frente a grupos de estudiantes o frente a empresarios y hombres de poder en los Global Citizen Forums en India, China o Londres. También ante mujeres empresarias que buscan humanizar su entorno o convertir la crisis financiera en un momento con potencial de transformación.
Pronto estarás en Guayaquil…
Así es. Voy con mucha ilusión a compartir lo mío, esa felicidad que es el estado natural del ser, dicha permanente en estado de amor incondicional donde el espíritu es todo. A través de la meditación te conectas internamente buscando paz, es una experiencia de unificación que sana las raíces de la separación del amor. El amor a uno mismo tiene una connotación negativa, hasta culposa, pero no puedes amar a tu prójimo como a ti mismo, si no te amas primero. Si te amas el amor será abundante e incondicional. La libertad es la esencia y celebración de la vida donde lo espiritual y material son sólo dos caras de la misma moneda, no están separadas.
¿La ambición material es compatible con la ambición espiritual?
Cuando espiritualmente te amas y te sientes completo y realizado, lo material es el campo de juego de la vida. Puedes crear lo que quieras pues no estás buscando validarte en ello, ni probar tu utilidad. Lo haces para crecer y ser más amor, dar más, compartir y celebrar la vida en su abundancia. Imagina vivir una vida donde cada ser humano está enfocado en dar, y lo auto-realiza. ¿Puedes sentir la abundancia del potencial que yace en esa elección?

 

 

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