Por: Delia Bastidas

Mayo – Junio, 2013

Faltando muy poco para oscurecer, entramos al despacho del Prefecto del Gobierno Autónomo descentralizado de la Provincia de Pichincha, Gustavo Baroja, ubicado en el piso 21 del edificio de la Prefectura. La vista nos cautiva, la ciudad de Quito está a nuestros pies.

Nos recibe atentamente y conserva la calma a pesar de que hay siete personas más que le hacen antesala. Enfoca el tema abiertamente: los trabajos que se ejecutan para mejorar el sistema vial en el Valle de los Chillos. Ante la primera pregunta su rostro cambia, se llena de orgullo, esperanza, y sobre todo, de optimismo.

La vía alterna llamada la Armenia II, es solo el inicio de una serie de trabajos para mejorar la circulación vial en el Valle de los Chillos, ¿qué sigue ahora?
Siguen muchísimas acciones que estamos desarrollando, actualmente se trabaja en trece vías más. La ciudadanía puede preguntarse por qué nos demoramos, los usuarios pueden decir que la Armenia II es una buena obra pero que ha tomado mucho tiempo. Las demoras se dan porque la nueva red vial del Valle fue discutida con los moradores.
¿Cómo se analizó el trazado de las vías?
No nos interesaba imponer cuál debía ser la red vial, sino discutir y llegar a un consenso que satisfaga las necesidades de la gente del sector, pero sobre todo, la que más beneficiaría a la provincia.

Gustavo Baroja Prefecto de Pichincha

Partiendo de esa premisa, debíamos solucionar la congestión escandalosa de dos sectores claves: el Triangulo y el Trébol. El análisis tomó dos años y no todos los moradores estuvieron de acuerdo. Con la Armenia II teníamos a las hermanas del Colegio Farina en contra, sin embargo, luego de estudiar la ruta y mostrar los beneficios que traería, se llegó a un consenso.
¿Qué siguió?
Se rectificó diseños y así logramos tener menor impacto social. Son obras que van más allá del hierro y el cemento, son trabajos que están supeditados a las necesidades de los usuarios de la autopista Rumiñahui y en especial de los habitantes del Valle de los Chillos.
¿Qué soluciones viales se buscan con las trece vías?
Las trece obras permitirán volver al flujo vehicular habitual del Valle de los Chillos. Con ello aspiramos que por la autopista Rumiñahui transiten con normalidad los 25.000 vehículos diarios que era lo natural para esa vía.
¿Cuánto costarán los trabajos?
Es importante saber de dónde obtenemos los recursos, para ello golpeamos las puertas de organismos multilaterales y bilaterales. Logramos $74 millones provenientes de la Corporación Andina de Fomento (CAF), que servirán para la construcción de diez obras. Las tres restantes, serán realizadas con recursos del Gobierno Provincial de Pichincha.

 

¿Cuáles son las vías financiadas por la CAF?
Este es el detalle de cada uno de los trazados viales:
Armenia I
La segunda ruta acaba de ser adjudicada a la empresa RIPCONCIV y los trabajos iniciarán en menos de un mes. Con ella se beneficiarán los habitantes de la Armenia I, Sangolquí, Conocoto, Capelo, San Juan y San Pedro de Taboada. Es decir todo el sector del margen derecho, en la ruta Quito-Valle de los Chillos.
Armenia II
La vía está habilitada en un 70%, en el tramo que conduce del Valle hacia la autopista. Con ella se descongestionan las zonas de Alangasí, La Merced, El Tingo, Playa Chica, Oasis del Valle y de las urbanizaciones que se encuentran en las calles Zamora e Ilaló. Esta ruta toma la Av. Amazonas y evacúa los vehículos directamente al Puente 9, llegando a la autopista con dirección a Quito. El segundo tramo de la Armenia II está en construcción, y es un viaducto que pasará bajo la autopista, conectando la Av. Amazonas con la Av. Ilaló.
Vía Ciudadela del Niño
La vía fue inaugurada en diciembre. Empieza en el Puente 7 y comunica el camino viejo de Conocoto, con los barrios 6 de Diciembre, Ontaneda, Ciudadela del Niño y Santa Mónica, para desembocar en la vía que lleva a Amaguaña.
Ontaneda – Simón Bolívar
Esta ruta evitará que el tráfico de la zona de Ontaneda tome la autopista Rumiñahui para subir a Quito. A través de ella se conectarán directamente con la Av. Simón Bolívar.
Reconformación de la vía Guangopolo y ampliación Puente Intervalles.
Descongestionará las zonas de la Armenia II, la zona hospitalaria y unirá los Chillos y Cumbayá de manera más efectiva.
Paluco al Trébol
Este tramo de la autopista ha sido ampliado a tres carriles, mejorando el flujo vehicular.
Miranda – Simón Bolívar
Los habitantes del sector de Miranda y aledaños evitarán llegar al peaje y El Triángulo para viajar a Quito.
Otras obras financiadas por la CAF son la reconformación de la vía Conocoto- Amaguaña, la ampliación a cuatro carriles de la Vía Intervalles y la construcción de distribuidores para ingreso a barrios que eliminarán los cortes en media Autopista Rumiñahui.
¿Qué obras financia el Gobierno Provincial de Pichincha?
Con nuestro presupuesto hemos realizado algunos trabajos como la ampliación a tres carriles del tramo que va desde el puente del Ferrocarril hacia Paluco. Con ello se ha descongestionado el peaje, pero se mantiene el cuello de botella en El Trébol. Estamos en conversaciones con el Municipio de Quito para hacer un trabajo conjunto.
¿Qué le correspondería a cada uno?
Al Municipio le corresponde convertir El Trébol en un facilitador del tránsito, sin paradas y semáforos. Nosotros, como Prefectura, proponemos la construcción de un puente o una vía sobre el extremo norte del relleno de la zona, para conectar la autopista con la Av. Velasco Ibarra. Estamos trabajando en la construcción de tres casetas adicionales para el peaje que permitirán mejorar el flujo del sector. No descartamos la posibilidad de una vía alterna que una el Puente 2 con la Av. Simón Bolívar.

 

¿Estos trabajos implicarán un incremento en el precio del peaje?
Desde que asumimos la administración del peaje hemos logrado un manejo correcto de los recursos. Sólo una buena administración nos ha garantizado más dinero, y eso evita un incremento en el costo del peaje. Es decir, trabajaremos en estas obras con los mismos recursos que tenemos hoy, y garantizamos que el peaje se mantendrá en $0.39. Las obras se han financiado con créditos, con fondos de la Provincia, y con los ingresos del peaje.
¿Cuáles son los plazos de entrega de toda la red vial?
En dos años tendremos las trece vías que nos ayudarán a solucionar el tráfico en el Valle de los Chillos, esto quiere decir para el 2015.
¿Las obras vuelven más atractiva la vida en el Valle de los Chillos?
El problema de vialidad no existe sólo en el Valle de los Chillos, pero definitivamente sí cambia la perspectiva. Se vuelve nuevamente agradable vivir en el valle; sus habitantes podrán comunicarse rápidamente con los sitios de trabajo y de estudio; será beneficioso para sus negocios, y eso alude a lo que consideramos el buen vivir.
¿Otros proyectos del Gobierno Provincial de Pichincha en el Valle?
Siguiendo con la movilidad y de manera conjunta con el Municipio de Rumiñahui, estamos trabajando en el desarrollo de un proyecto vial que mejore los servicios dentro del valle. No hemos definido si será un monorriel o un tren ligero, ya que será la comisión técnica quien defina la opción más acertada.
¿Nos puede dar una primicia?
Me atrevo a decir que el monorriel será la mejor opción, por la relación costo-beneficio, y porque genera menor afectación social. Aspiramos que para el tercer trimestre de este año pudiera estar listo el proceso de adjudicación.
Sería una solución para el transporte masivo dentro del valle con el que se beneficiaran 240.000 personas.
¿Cuáles serían las rutas?
Los estudios preliminares hablan de la construcción de dos tramos. Uno que va desde El Colibrí hasta El Trébol, y el segundo que parte de El Colibrí hasta Aloag. Una vez realizada la adjudicación, el plazo de entrega de esta obra será de dos años.
¿Alguna gestión relacionada con el turismo en el sector?
En el área turística se trabaja en proyectos comunitarios, en permanente coordinación con los municipios y parroquias. Cada uno de estos sectores sabe que puede contar con el apoyo del Gobierno Provincial. En el valle hay muchos espacios que son llamativos, por ejemplo la Vía a los Volcanes, la Cascada de Pintag, el Parque Natural del Pasochoa, entre otros. Además, tenemos una interesante cultura gastronómica con los helados de paila, los cuyes de Selva Alegre y los famosos hornados. Superado el problema de movilidad, eliminamos la carga de estrés que los habitantes del Valle de Los Chillos experimentan, y si sumas los atractivos turísticos de la zona, es evidente que el valle se convierte en un lugar para gozar de un estilo de vida altamente positivo.

 

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